El corredor amputado del maratón de Boston habla de sus orígenes mexicanos

"Mi mamá me enseñó que todo es posible", dice José Luis Sánchez, hijo de una inmigrante originaria de Matehuala

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La imagen de José Luis Sánchez cruzando la línea de llegada del maratón de Boston dio la vuelta al mundo. El marine retirado, quien perdió la mitad de la pierna izquierda en la guerra de Afganistán, corrió casi seis horas con una prótesis y sosteniendo la bandera de Estados Unidos. Tan solo el video de su llegada a la meta publicado en el Facebook de la cadena CBS registra 12 millones de reproducciones en una semana. Fue una de las historias con mayor cobertura mediática durante el maratón. Lo que pocos medios difundieron es que este patriota estadounidense tiene orígenes mexicanos.

Sánchez, de 33 años, contó a Verne vía telefónica cómo pasó de ser un chico problemático en un barrio marginado de San Antonio (Texas) a ser una fuente de inspiración y símbolo de lealtad hacia su país. El exmarine ha cultivado admiradores desde que corrió su primer maratón, en 2015, después de cuatro años del accidente en el que perdió la mitad de la pierna. Ese mismo año comenzó a difundir en las redes fotos y videos de sus entrenamientos físicos. “Quería compartir mi historia con otros para motivarlos y mostrar lo que la mente es capaz de hacer”, afirma Sánchez, quien tiene más de 38.000 seguidores en su cuenta de Instagram.

La madre de Sánchez, Socorro M. Vásquez, es originaria de Matehuala, San Luis Potosí, y emigró a Estados Unidos en la década de 1970. No tenía educación ni hablaba inglés. Llegó a Estados Unidos como la mayoría de los inmigrantes: “Buscando una mejor forma de vida para ella y sus dos hijas”, dice el sargento retirado, quien nació poco después en San Antonio. Sánchez recuerda a su madre siempre trabajando, muchas veces con dos empleos. Su padre biológico no estaba con ellos.

En casa se hablaba español, se cocinaba con ingredientes mexicanos y las fiestas se celebraban con piñatas entre la comunidad mexicoamericana. La madre de Sánchez crió a sus hijos en la religión y los ritos católicos. El exsargento cuenta ahora que rezar el rosario y a la virgen de Guadalupe fue una parte esencial de su proceso de aceptación después del accidente.  

Pero el ahora héroe para muchos no siempre fue un modelo de comportamiento. “Yo era muy necio y mal portado; siempre me metía en problemas”, recuerda Sánchez, quien explica que se unió a las fuerzas armadas con la determinación de escapar del ambiente tóxico de su barrio. A los 20 años peleó su primera guerra, en Irak, y más tarde fue enviado a Afganistán. Ambas experiencias transformaron por completo su visión de la vida y de su país.

“Cuando me hirieron odié a los militares, no quería hablar con nadie, era antisocial. Pero después de un proceso de lucha emocional entendí que estar en la Armada fue un servicio y que lo hice por el bien de otros”, afirma Sánchez, quien decidió correr en Boston con la bandera estadounidense para honrar los sacrificios de todos sus compañeros. “También lo hice por mi mamá y su lucha”, asegura. “Todo empezó con mi mamá: ella me enseñó que todo es posible”.

El sargento retirado aún tiene familia en Saltillo (Coahuila) y él vino a México varias veces a visitar a su abuela mientras vivió. Sin embargo, en sus años adolescentes llegó a sentirse inferior a otras personas por su origen mexicano, confiesa. "Cuando me uní a la Armada sabía que necesitaba probar que era igual a los demás. Fue una batalla dura. Empecé a formar mi propia individualidad y dejé de pensar en mi como parte de una determinada raza", explica.

Sobre el actual clima de incertidumbre para los inmigrantes en territorio estadounidense, Sánchez se mostró dividido. Como ex combatiente, considera que las leyes y regulaciones son necesarias para proteger a su país de posibles ataques terroristas. Como hijo de una inmigrante mexicana, sabe que no todos los extranjeros son una amenaza: "Si no fuera por ella, yo no estaría aquí".

Aunque la experiencia fue dolorosa, me di cuenta que el dolor no era mío sino el de otros que debo cargar conmigo.

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Sánchez con su madre

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Sánchez y su esposa Dulce en una fiesta para recaudar fondos con temática mexicana en 2015

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Sánchez y su esposa Dulce disfrazados de catrinos

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