La historia detrás del abrazo al gorila huérfano

Hablamos con el fotógrafo que tomó la imagen en un orfanato de gorilas durante el conflicto bélico del M23 en el Congo

Esta imagen de 2012 ha vuelto a los medios impulsada desde redes sociales y presentada como el abrazo al gorila cuya madre acaba de morir a manos de cazadores furtivos. “He visto que la foto ha vuelto a resurgir otra vez y, a veces, con mucha más información de la que yo dispuse para el pie de foto”, cuenta a Verne, vía email, el fotoperiodista Phil Moore.

Se trata de una serie de imágenes que tomó durante el conflicto bélico entre los insurgentes del M23 y el Ejército en la República Democrática del Congo.

El orfanato de gorilas en la sede central del Parque Nacional de Virunga en Rumangabo, a una hora de Goma, "es una zona donde jóvenes gorilas que han perdido a sus padres son cuidados por especialistas que saben cómo ocuparse de ellos, personas a las que los animales ya están acostumbrados", explica Moore.

"Allí, los dos principales vigilantes son Patrick Karabanga (el que aparece en la foto abranzando al gorila) y Andre Bauma (conocido por su papel en el documental Virunga). De lo que puedo recordar -nos escribe desde Berlín, a donde se acaba de mudar, y las libretas con sus notas están aún en Reino Unido, se excusa-, es uno de los cuatro gorilas que había por entonces en el orfanato y que ya llevaba allí algún tiempo (al menos suficiente tiempo como para haber construido algún tipo de lazo con Patrick). No creo que sea preciso decir que su madre acababa de morir, aunque creo que su madre sí fue asesinada por cazadores furtivos. A este respecto, el gorila era huérfano, pero no se acababa de quedar huérfano", matiza.

En este entorno el gesto de cariño entre cuidador y el gorila no es una excepción. "Es increíble lo juguetones y curiosos que son los gorilas, pero también son muy tímidos con los extraños. Sus guardas 'hablan' con ellos y para cada uno tiene un tono de voz y un nombre distinto", escribe Moore.

La foto la tomó con un teleobjetivo 70-200mm, desde un punto de observación del orfanato. "Nadie aparte de los cuidadores que se ocupan a diario de los gorilas tiene la entrada permitida en el centro, principalmente para no incomodar a los animales. Además existe el riesgo de transmitirles algún tipo de bacteria o enfermedad", relata. Este es el pie de foto con el que acompañó su imagen, distribuida entonces por AFP:

Patrick Karabaranga, guarda en el Virunga National Park, sentado con un gorila de montaña huérfano en el santuario de gorilas en la sede del parque en Rumangabo (...) Este parque es hogar de 210 gorilas de montaña, un cuarto de la población total de esta especie. Los cuatro huérfanos que viven en el santuario son los únicos gorilas de montaña en todo el mundo que no viven en estado salvaje, habiendo sido trasladados allí después de que sus padres fueran cazados o asesinados por cazadores furtivos. "Tienen un papel crucial en la supervivencia de la especie", dice Emmanuel De Merode, director del Virunga National Park, que añade que el Instituto Congoleño para la Conservación de la Naturaleza no tiene acceso en este momento al área de los gorilas en el parque debido al conflicto del M23

"Después de días de un lado a otro intentando retratar las luchas, tanto desde el punto de vista del Ejército como del de los rebeldes, fue agradable tener este tiempo para mostrar un lado distinto del conflicto y cómo éste estaba afectando al parque", apunta.

En la serie de imágenes que tomó también hay fotos de los gorilas en las instalaciones a cubierto. "Para llegar a estar tan cerca hay que llevar una máscara y cubrirse los zapatos, para evitar cualquier tipo de contaminación de su hábitat. Pude acercarme a ellos desde el otro lado de la jaula, uno intentaba todo el rato agarrar mi cámara", recuerda.

Moore es consciente de que muchos usuarios de redes comparten la imagen por la empatía que les genera lo que interpretan como el sufrimiento o la pena de estos animales. "Los gorilas son animales que viven en comunidad y echarán de menos a su familia. Y además les resultaba difícil sobrevivir en libertad, así que los cuidadores tratan de crear lazos con ellos. Desde mi perspectiva no diría que sufren en el orfanato".