Cómo motivar a los niños a la lectura sin chantajearles con el WiFi

Los expertos desaconsejan técnicas como esta

Las notas de padres a hijos con chantajes para conseguir el WiFi son un clásico de Internet. Desde hace años circulan versiones muy compartidas y comentadas en las que los padres reclaman ciertas tareas domésticas a los niños para conseguir la clave para conectarse. El último que se ha popularizado no pretende que el pequeño ayude en casa, sino que lea: para conseguir la contraseña, debe descubrir el color del vestido de Ana Karenina:

Hijo, la contraseña del WiFi de esta semana es el color del vestido de Ana Karenina en el libro. ¡He dicho en el libro, no en la película! Buena suerte, mamá. PD. He empezado a leer 'El Conde de Montecristo'...

La nota ha superado los 8.000 retuits en menos de 48 horas en una publicación del escritor Juan Gómez Jurado, y cerca de 20.000 en la página de Facebook italiana Mamme che scrivono messaggi su WhatsApp (Madres que escriben mensajes de WhatsApp). Muchos aplauden la idea de la supuesta madre, pero también ha provocado un debate sobre si este método puede realmente incentivar a la lectura. "Como forma de motivación es absurdo", cuenta por teléfono a Verne Elías Gómez, profesor de Lengua y Literatura en un instituto de secundaria en Melilla. "La lectura no va a ser el objetivo del niño, sino el método para obtener otra recompensa". Ha sido uno de los que han criticado el método:

"Es como si le das la paga a un niño a cambio de que te limpie el coche y, cuando dejas de darle la paga, esperas que siga limpiando coches por placer", compara Gómez. Para el docente, la clave para enganchar a los niños a la lectura es que lo hagan de forma recreativa y no obligatoria. "Cuando en clase he podido dejar que los alumnos escojan sus lecturas siempre hay más tasa de niños que terminan los libros que cuando son obligatorios", cuenta.

¿Y si no es la lectura lo que estimula esta nota?

Gómez considera que con esta nota ocurre como en algunos exámenes de literatura: "Si se pregunta sobre hechos concretos –como el color del vestido de Ana Karenina o la relación entre dos personajes– la lectura se centrará en eso, en buscar hechos, y no en encontrar un placer estético o disfrutar de la historia". Gemma Lluch, profesora de Filología Catalana en la Universidad de Valencia y especialista en relatos para adolescentes y promoción de la lectura, considera que ese, y no el fomento de la lectura, puede ser el objetivo de la nota: aprender a buscar información.

"Una de las aptitudes que evalúa el Informe PISA [un estudio internacional que mide el rendimiento académico de los alumnos en diferentes áreas] es la capacidad de buscar información en el texto", cuenta Lluch por teléfono a Verne. "No tiene ni por qué leer el libro, puede buscar el color del vestido en Google o buscarlo en la obra con el e-reader".

En 2016 se produjo un debate similar a este con una nota en la que los padres pedían a los niños realizar unas tareas domésticas a cambio de la contraseña del WiFi. Desde un gabinete de psicólogos de Jaén consideraban que "parece una buena idea porque el refuerzo es inmediato y no demorado, lo cual lo hace más efectivo y motiva al niño para la consecución de los objetivos".

Lluch también apunta en esta dirección con la nota sobre el vestido de Ana Karerina: "Lo que se pide es realizar una tarea a cambio de conseguir algo, es un refuerzo a la cultura del esfuerzo".

Para que tus hijos lean, lee tú

Tanto Gómez como Lluch coinciden en que la clave para conseguir que un niño lea es que lo hagan sus padres. "Es necesario que los niños vean que la lectura no es algo obligatorio sino algo que disfrutar en el tiempo libre", cuenta Gómez. "Donde mejor puede verse es en casa, viendo a los padres leer".

"Si los padres no leen ni valoran la lectura es muy complicado que los niños lean", cuenta Lluch. Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra sobre los efectos de los hábitos de lectura familiares en la comprensión lectora de los niños en Europa concluyó que los niños que tienen acceso a más libros en casa tienen mayor comprensión lectora, y que el nivel de dedicación de los padres españoles a las actividades de lectura es "significativamente más reducido que en otros países de nuestro entorno".

Según el estudio El sector del libro en España del Ministerio de Educación, "Los porcentajes de lectura van descendiendo a medida que aumenta la edad, siendo los jóvenes de 14 a 24 años los que más leen, con casi un cien por cien de lectores (97'7%)". Esas edades corresponden a los años en los que se realizan lecturas obligatorias en el colegio, el instituto y la universidad.

La contaseña del WiFi a cambio de misiones imposibles

Además del debate sobre si el método de la nota puede motivar a los niños o no, el mensaje en italiano también se ha convertido en una broma recurrente en Twitter. ¿Por qué pedir al pequeño algo tan sencillo como el color de un vestido cuando puede sobornársele con cualquier cosa?