
Invertir con tu cuñado
Su idea de negocio no te acababa de convencer: ¿una app llamada iCuñado que da consejos de todo tipo? Para aparcar, para saber cuando un melón está maduro, para conocer en qué restaurantes sirven las mejores croquetas, para escoger un buen vino en el Mercadona… Sorprendentemente, resulta ser un éxito: a pesar de los chistes de Twitter (todo envidia), los cuñados siempre tienen razón (o casi), por lo que el negocio sale de maravilla, hasta el punto de que Google compra la app por una cantidad indecente de dinero.
Cuando te ingresan el dinero, te das cuenta de que eres millonario, pero no por méritos propios, precisamente: primero ganaste la lotería y luego tu cuñado acertó con un negocio. Al final, la fortuna es en gran medida cuestión de suerte: todo depende de en qué país has nacido y de qué oportunidades has tenido. Tú te has podido gastar 20 euros en un décimo de lotería, mientras que 700 millones de personas viven con 60 dólares (unos 50 euros) al mes. Tras meditarlo, decides dedicar tu fortuna a los demás y abres una fundación para intentar echar una mano. Tu cuñado dice que eso es una pérdida de tiempo y de dinero, pero incluso los cuñados se equivocan de vez en cuando.
¿Estás contento con este final? Vuelve a comenzar si crees que puede irte mejor con el Gordo.