Así afecta el cambio climático a 8 de las especies más amenazadas

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La Conferencia del Cambio Climático de Naciones Unidas que se celebra en Lima es un nuevo intento de poner remedio a una situación de la que cada año llegan más alertas catastróficas. Las diferencias económicas han vuelto a imposibilitar un acuerdo sobre la ayuda que los países desarrollados prometieron dar a los más pobres por su mayor responsabilidad en el calentamiento global.

Una de las fotos más impresionantes de este año de los efectos del cambio climático es la de más de 35.000 morsas fotografiadas a vista de pájaro en una playa de Alaska en la que se refugiaron a falta de témpanos de hielo. En esta galería repasamos con la colaboración de WWF/Adena algunas de las especies animales y vegetales más amenazadas del planeta: desde los icónicos osos polares al peligro que sufren en España los bosques de alcornoques.

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La vida de las belugas está totalmente ligada al hielo marino, y su desaparición les afecta como al resto de animales del Ártico que han evolucionado en ese entorno helado. Entre otras cosas, estas lentas nadadoras necesitan el hielo para refugiarse de sus mayores depredadores, las orcas, que están avanzando en el Ártico gracias a la pérdida del hielo marino.

2

La ranita de cristal vive en los bosques lluviosos de América Central, desde Nicaragua a Ecuador. Además de sus ojos, lo más curioso de estos anfibios es el vientre translúcido que les da nombre. Los anfibios son el grupo animal más amenazado, y el cambio climático se suma a otros muchos problemas como el “hongo asesino” o la destrucción de su hábitat. El sapo dorado de Costa Rica, visto por última vez en 1989, está entre las especies cuya extinción reciente se ha vinculado directamente a los cambios en el clima.

3

Estos pingüinos se alimentan de unos pequeños crustáceos llamados krill, que viven por debajo del hielo marino. Así que según se derrite el hielo por el cambio climático, las poblaciones de krill se reducen, y los pingüinos tienen que viajar más lejos para encontrar comida. Un estudio de WWF alertó de que en lugares como la costa noroeste de la Península Antártica, los pingüinos Adelaida han sufrido un declive del 65% en las últimas décadas.

4

Vive en las altas cumbres de Asia central y es un felino tan esquivo que en las aldeas del Himalaya se le conoce como “el fantasma de la montaña”. Además de graves problemas como la caza furtiva, el leopardo de las nieves no escapa a la amenaza del cambio climático. Según un estudio elaborado por WWF en 2012, un tercio del hábitat de estos animales podría desaparecer si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando.

5

La más reconocible de todas las tortugas marinas, la tortuga verde vive en las aguas costeras de 140 países y pone sus huevos en más de 80. Pero este icono de los océanos está en peligro. El sexo de las tortugas depende de la temperatura a la que se desarrollan los huevos en el nido –si hace más calor, nacen más hembras- así que el cambio climático podría alterar el equilibrio. A esto se suman amenazas como la contaminación, la caza furtiva, la pesca accidental o la destrucción de las playas donde anidan. Son tiempos difíciles para estos antiguos reptiles.

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Hay pocos símbolos más potentes de los efectos del cambio climático que la imagen de un oso polar sosteniéndose a duras penas encima de un pedazo de hielo. El hielo marino está desvaneciéndose en el Ártico a una velocidad dramática, y los osos polares, que dependen de él para cazar a su comida favorita –las focas anilladas- se enfrentan a un futuro muy difícil: sobre todo en lugares donde ya se está produciendo un gran retroceso del hielo marino, como el archipiélago noruego de Svalbard.

7

El aumento de la temperatura del agua y el aumento de la acidez del océano –que disuelve los carbonatos que los corales necesitan para construir sus esqueletos- es un cóctel devastador. En 2003 ya habíamos perdido casi un tercio de los arrecifes de coral del planeta, y se calcula que, si no se actúa contra el cambio climático, en 2100 ya habrán desaparecido todos los arrecifes de zonas como el Triángulo de Coral.

8

La Península Ibérica es la tierra del alcornoque, con la mitad de la superficie de alcornocales del planeta (725.000 hectáreas de alcornocales sólo en España). El alcornoque es uno de los árboles más emblemáticos del bosque mediterráneo y el cambio climático está agravando problemas como las sequías o el abandono rural. Organizaciones como WWF están promoviendo el uso del corcho de alcornocales sostenibles con campañas como “Corcho y vino”.

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