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Historia de las sandalias de dedo, de Mesopotamia a la Segunda Guerra Mundial

Las chanclas de goma están inspiradas en las zori japonesas

A la izquierda, las 'zori' japonesas, calzado en el que se inspiraron las popularizadas chanclas de goma

En verano -y no solo en verano- las sandalias y chanclas se convierten en un calzado fundamental. El origen de las sandalias se remonta a 2.500 antes de Cristo, cuando los habitantes de Mesopotamia las inventaron para evitar pasar calor y caminar mejor. Según cuenta Laura Luceno, profesora del Centro Superior de Diseño de Moda (CSDMM), este calzado podría considerarse como el primero de la historia.

A esta civilización le debemos un calzado que nos permite llevar los pies al aire en verano pero, ¿a quién se le ocurrió que lleváramos tiras entre el primer y el segundo dedo del pie? Como explica la docente, ya en una escultura de Naram-Sin del año 2250 a. C., cuarto rey de este imperio, queda constancia de cómo lleva una especie de sandalias con una base y tiras en que van al dedo del pie. “Solía ser de madera y esparto, pero solo estaban reservadas a las clases altas y a los actos ceremoniales”.

Una escultura del rey Naram-Sin, donde se puede apreciar que llevaba sandalias Getty Images

Aunque estas sandalias de dedo se hayan popularizado en los últimos años, llevan siglos existiendo. Además de estas primeras apariciones en Mesopotamia, este tipo de calzado también existió en Egipto. “Tenían la suela de madera y la tira era de papiro. Normalmente eran utilizadas para ceremonias. De hecho, se llevaban dentro del palacio y fuera de él iban descalzos”, explica Luceño. La profesora hace referencia a que en la tumba de Tutankamón se encontraron también numerosas evidencias de sandalias de este tipo. “Muchas tenían joyas incrustadas, eran parte del ajuar funerario”, cuenta.

En Roma también existieron sandalias cuyas tiras iban fijadas al dedo. Más concretamente, y según explica la docente del Centro Superior de Moda, una de las más populares eran las denominadas como coturno. Este calzado tenía una base muy alta compuesta por corcho, que se ataba al pie por cintas de cuero. “Este tipo de zapato lo utilizaban los actores y actrices para sus representaciones. La idea era que les hiciese parecer más altos”, explica Luceño. Además, la profesora añade que este tipo de sandalia "probablemente ya existía en Grecia y era usado por los intérpretes".

Una representación en piedra del calzado denominado como coturno Getty Images

La popularización de las chanclas de dedo

Las chanclas de dedo que estos días abundan en playas y piscinas, y que habitualmente son un modelo de goma con dos tiras, se popularizaron a partir de la Segunda Guerra Mundial. Cuando los soldados estadounidenses llegaron a Japón, empezaron a ver cómo allí se usaba un tipo de calzado que parecía tan útil como cómodo: las zori. “Este calzado se llevaba con el kimono y tiene una tradición bastante antigua. Está hecho con materiales naturales, pero la manera de llevarlas era muy distinta a como solemos concebir las chanclas”, explica Carmen Martínez, directora del grado en Diseño de Moda del ESNE. Las chanclas están pensadas para ir a lugares como la playa o la piscina, pero en el país nipón las zori se solían usar de manera más arreglada y siempre con calcetines. “Mostrar los pies era un símbolo sexual y una total indiscreción”, comenta la experta.

Cuando los soldados estadounidenses volvieron a sus hogares, muchos llevaron consigo pares de zoris para regalar a sus familiares.“En los años 50 empezaron a ser un auténtico hit. Sobre todo se usaban en zonas de playa, para evitar quemarse las plantas de los pies”, explica Martínez. Este nuevo tipo de calzado se denominó en un comienzo como jandals (mezcla entre Japón y sandals), pero terminaron llamándose flip flops. “Su nombre viene del sonido que hacen al andar, y hay artistas como Kenny Chesney que les han dedicados canciones como su Flip Flop Summer”, cuenta la profesora.

Martínez explica que, a partir de los años 60, su uso se popularizó fuera de las fronteras estadounidenses. “Los veraneos de la gente estadounidense con dinero llevó las chanclas a lugares como Italia, Grecia y España”, explica la docente. En el año 1962, la empresa brasileña Alpargatas, a la que pertenece Havaianas, se fijó en el éxito de este modelo y decidió replicarlo con goma en su país. Fue en este momento cuando este tipo de calzado empezó a popularizarse globalmente. De hecho, esta marca fue la encargada de registrar la patente de las sandalias de goma en 1966. En las tiras de este calzado, quisieron hacer un guiño al zapato japonés imitando su textura de paja de arroz.

Al comienzo de su producción, Havaianas únicamente fabricaba sandalias en azul en la suela y blanco, y negro y blanco. Para los brasileños, tal y como cuentan desde esta compañía de chanclas a Verne por correo electrónico, el hecho de que se viera la suela blanca les resultaba aburrido. Por eso, en multitud de ocasiones, lo que hacían eran darle la vuelta (sacando la tira y volviéndolo a poner en la suela) para que se viera la parte de más color. Conscientes de esto, la empresa decidió entonces empezar a fabricarlas en azul enteras y, a partir de 1969, en otros colores.

Una familia corre a la playa con un montón de chanclas en primer plano Getty Images

En 1998, la empresa brasileña empezó a comercializar sus sandalias fuera de sus fronteras llegando como a países como Reino Unido, Francia o España. Justo estos años de expansión, y según explica Laura Luceño, profesora del CSDMM, coinciden con el boom de este calzado en España. “En los años 90 vestíamos por la calle como si fuéramos a la playa. Llevábamos pareos y Havaianas, se pusieron tanto de moda que se usaba hasta en las ciudades”, comenta la experta. Desde entonces, el éxito de este calzado se ha mantenido a lo largo de los años. “Actualmente incluso existe en Estados Unidos un día de la chancla, que se celebra cada tercer viernes de junio”, afirma Martínez.