Los montajes de “El Cordobés”: por qué teníamos tantas ganas de reírnos del ISIS

"Ante el horror, humor"

-¿Podemos ser graciosos?

Lorne Michaels, productor de Saturday Night Live, le hizo esta pregunta a Rudolph Giuliani, al inicio del programa del 29 de septiembre de 2001. Era el primero desde los atentados del 11-S y el alcalde de Nueva York estaba invitado. Su respuesta:

-¿Por qué vais a empezar ahora?

Tras los atentados de Barcelona y Cambrils también estamos volviendo (poco a poco) a reír. Las ganas de enfrentarse al terror con humor quedaron patentes este jueves en Twitter, después de que el ISIS publicara un vídeo celebrando el atentado. El terrorista que lanzaba de este mensaje -Abu Lais Al Qurdubi, es decir, Abu Lais "el Cordobés"- ha sido objeto de burla en forma de chistes y montajes.

También se ha sumado El Mundo Today, que ha bautizado a este tipo como “el influencer del ISIS”.

Esta web recuperaba en Twitter solo un día después un artículo de marzo titulado “No nos matéis, dice la gente”: “¿Por qué cojones nos apuntáis con un arma? ¿Sois imbéciles o qué coño? Eso es peligroso”. En Twitter fueron muchos quienes agradecieron esta muestra de humor en un momento tan difícil: “Emotivo y oportuno -decía uno-. Es lo más veraz, sentido y duro que he leído estos días”.

¿Por qué nos reímos de lo que no debemos?

“El humor es por naturaleza confrontacional”, escribe Scott Weems en Ha! The Science of When We Laugh and Why ("¡Ja! La ciencia de cuándo nos reímos y por qué"). Para que algo nos lleve a la carcajada tiene que superar cierto umbral de incomodidad y provocarnos (aunque sin excederse). De hecho, “el conflicto entre querer reírnos y no estar seguros de que debemos” a menudo alimenta el humor.

Esta idea está de acuerdo con lo que proponen Peter McGraw y Joel Warner en The Humor Code, la "benign violation", la violación benigna de una norma. Es decir, se trata de transgredir alguna norma social o idea preestablecida, pero de modo que quede claro que no se trata de una agresión. Hay que provocar incomodidad, pero sin que nos sintamos inseguros.

En el humor negro, esta violación benigna de las normas sugiere que nos podemos reír de todo, pero no de cualquier manera. “Si haces humor sobre el Holocausto o ETA -explicaba a Verne el guionista y director Borja Cobeaga-, la burla no ha de estar dirigida a la víctima, sino al etarra, al nazi o al del GAL. El problema no es el tema, es el enfoque”. En el caso de este meme a costa del Cordobés del ISIS, esto se cumple: la burla va dirigida al terrorista que amenaza con volver a instaurar un califato en España en venganza por los crímenes de la Inquisición, que fue abolida en 1834.

Por ejemplo y volviendo al 11-S, el diario satírico estadounidense The Onion publicó el 27 de septiembre de 2001 artículos con títulos como "Los terroristas se sorprenden al encontrarse en el infierno" y "Dios, furibundo, aclara el mandamiento de ‘no matarás’". El medio “no bromeó sobre los aviones impactando en las torres o acerca de los ciudadanos que murieron ese día”, explican McGraw y Warner. Lo que hicieron fue presentar a los terroristas como idiotas y ayudar así a muchos estadounidenses a recuperarse del impacto. Sin duda, los memes del "Cordobés" también van en esta línea.

Weems también cita a Christie Davies, uno de los principales estudiosos del humor y autor de Only Joking ("Solo es una broma"), que afirma que el humor negro no es insensible, sino que es una forma de gestionar conflictos emocionales complejos. El humor “nos proporciona alivio, pero no lo hace borrando los sentimientos negativos, sino activándolos junto a los positivos para ofrecernos una experiencia emocional compleja”.

Y, por supuesto, hemos de tener en cuenta el factor social que tiene el humor. Nos reímos 30 veces más en grupo que a solas, según Robert Provine, autor de Curious Behavior: Yawning, Laughing, Hiccupping, and Beyond ("Comportamiento curioso: bostezar, reír, el hipo y más"). Este psicólogo explica que “la risa tiene más que ver con las relaciones que con el humor”, ya que facilita un ambiente emocional positivo. Weems añade que reímos más “cuando estamos rodeados de amigos que de extraños”. Y “cuanto mayor sea la audiencia, más veces reiremos de forma compartida”.

Es decir, estos memes sobre el ISIS son una forma de demostrar que estamos unidos y, también, de unirnos aún más. Lo que han hecho los terroristas es horrible, pero eso no quiere decir que merezcan nuestro respeto. Al contrario, merecen motes y que les photoshopeen un donut en el dedo.

Por supuesto, esto no significa que todo el mundo se tenga que reír de estos chistes: estamos en nuestro derecho de creer que no es el momento, por ejemplo. Pero no se puede negar su valor, el de plantar cara al absurdo con algo que no se puede refutar y de lo que es imposible defenderse: un chiste.

Y será por chistes: os dejamos más montajes y comentarios a costa de "El Cordobés", también llamado en Twitter "el hijo de la Tomasa", dado que su madre es la malagueña Tomasa Pérez.

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