Devuelven un libro a la biblioteca de Gandía con más de 30 años de retraso

El centro al que deberían haberlo devuelto lleva más de 20 años cerrado

La sanción por devolver un libro con retraso en una biblioteca es, actualmente, un periodo de tiempo en el que no se pueden sacar más títulos. Antes, sin embargo, esa sanción era monetaria, de dos pesetas por día de retraso. De cumplirse esta pena, un lector anónimo de Gandía (Valencia) podría deber hasta 35.000 pesetas: un libro prestado hace décadas ha aparecido, de forma anónima, en el buzón de devoluciones de una biblioteca de la localidad.

Otro libro que vuelve a casa, ¡aunque este ha tardado más de cincuenta años! Si os fijáis, entonces no se aplicaba una sanción de tiempo a los lectores que se retrasaban en la devolución, sino que cobraban dos pesetas por cada día de demora. ¡Haz cálculos!

La odisea del Ulysses, de Alistar MacLean, formaba parte de los fondos de la antigua Biblioteca Pública de Gandía, que cerró en 1990. El 19 de febrero, apareció en el buzón de devoluciones de otra biblioteca de la localidad. "Ese día, un compañero del centro de Parc de l´Estació vino a verme y me dijo: No imaginas lo que te traigo", cuenta a Verne Toni Ordiñana, responsable de la Red de Bibliotecas de Gandía. "Cuando lo vi pensé que se trataría de una donación, pero lo abrí y vi que tenía el tejuelo –el identificador del lomo del libro– del Servicio Nacional de Lectura, que yo no lo había visto ni en mi época de estudiante".

Debido al extravío de las fichas de lectura, Ordiñana desconoce la fecha exacta en la que este Ulysses salió de viaje, aunque la estima entre 30 y 60 años. "Tuvo que ser después de 1962, que es la fecha en la que se editó, y antes de 1990, que fue cuando cerró la biblioteca a la que pertenecía".

Aunque la encuadernación ha sufrido daños, el libro todavía conserva la ficha y recomendaciones del antiguo sistema de etiquetado. "Es una muestra que cómo funcionaba el préstamo del Servicio Nacional de Lectura", cuenta Ordiñana. En la cara interior de la tapa conserva un sobre con la ficha técnica del libro y, en la primera página de papel, una serie de instrucciones para su conservación y entrega. "Devuelva este libro antes de la última fecha anotada. Cuídelo. Fórrelo. No lo manche. No raye sus páginas".

Una devolución anónima (de momento)

"En aquellos años, los bibliotecarios tenían dos archivos, uno con fichas de libros y otro con fichas de usuarios de la biblioteca", cuenta Ordiñana. "Cuando alguien se llevaba un libro, la ficha del libro y la del usuario se colocaban juntas en otro fichero ordenado de forma cronológica, según la fecha en la que se tenía que devolver el libro".

Al desaparecer este último fichero, es imposible dar con la persona que se llevó la obra. "No creo que quien haya devuelto La odisea de Ulysses sea el mismo lector que lo sacó de la biblioteca, debe ser un familiar o alguien que lo ha encontrado", cuenta Ordiñana. "Espero que venga a contarnos qué es lo que pasó con el libro, ahora que hemos dado a conocer la historia". Dos días después del hallazgo, la Red de Bibliotecas de Gandía publicó unas fotografías de la obra en sus redes sociales y Radio Gandía se hizo eco de la noticia.

Este Ulysses, además, no regresó solo: junto a él apareció en el buzón de devoluciones El vecino, un libro juvenil de terror de 2003, aunque tampoco sirve para identificar al autor de la devolución porque, según Ordiñana, esta obra fue dada de baja y eliminada del catálogo hace años.

El anónimo que haya devuelto el libro puede estar tranquilo: no piensan cobrarle las 35.000 pesetas del retraso. "Nos ha resultado muy curioso y es un gran gesto que se haya molestado en devolverlo, nos gustaría darle las gracias", cuenta Ordiñana. Ahora, van a colocar el libro de nuevo en las estanterías de las que desapareció hace décadas, con una nota que cuente la historia de su regreso. Como en La odisea, este Ulysses ha vuelto a casa tras largos años de viaje.