Un golpe en el tablero: el 'boom' de los juegos de mesa por 'crowdfunding'

Muchas editoriales financian sus juegos exclusivamente utilizando esta vía

Recreación del juego 'Frontier Wars', que la editora española Draco Ideas acaba de financiar por Kickstarter.

Bloodborne es un juego de mesa basado en un videojuego de Playstation 4. Todavía no ha salido a la venta, pero ya ha recaudado más de 2,5 millones de euros. El pasado 23 de abril, la editorial de juegos de mesa singapurense CMON lanzó el proyecto por Kickstarter, una plataforma de financiación colectiva –crowdfunding– y en menos de 20 horas ya había conseguido la cantidad mínima para que el juego saliera adelante, 180.000 euros. Actualmente, muchas editoriales están recurriendo a esta vía para sacar adelante sus juegos de mesa. También las españolas.

La versión en tablero de Bloodborne ya se ha colado en la lista de proyectos que más han recaudado en Kickstarter. Pero no es el único: tres de los diez proyectos que más dinero han conseguido en esta plataforma son juegos de mesa. El record lo tiene Kingdom Death, que se hizo con más de 11 millones de euros, seguido de Exploding Kittens, que superó los 200.000 juegos vendidos. "La principal ventaja de producir juegos por crowdfunding es que te aseguras que vas a vender la tirada mínima para que un juego salga rentable antes de producirlo”, cuenta a Verne Luis Álvaro Hernández, fundador de Draco Ideas, una de las editoriales españolas que lanzan sus juegos valiéndose de la financiación colectiva.

Caja de 'Kingdom Death: Monster 1.5', el juego que más ha recaudado en la historia de Kickstarter.

En el año 2014, Luis Álvaro Hernández lanzó ONUS!, su primer proyecto de juego de mesa, a través de la página española de crowdfunding Verkami. “El juego era una apuesta muy arriesgada y no veía posibilidad de publicarlo de otra manera”, cuenta. "La única forma de asegurarme que no perdía dinero era a través de crowdfunding". Tras su éxito –necesitaba 3.000 euros para sacar el proyecto adelante y logró 8.700–, decidió lanzarlo en todo el mundo a través de Kickstarter y crear la editorial Draco Ideas.

En los cinco años que han pasado desde el nacimiento de Draco Ideas, el negocio ha cambiado, según Hernández. “La competencia se ha disparado, el número de juegos ha crecido muchísimo y el número de jugadores no tanto, así que el público es cada vez más selectivo”, cuenta.

Caja y parte del contenido de Frontier Wars' ('Guerra fronteriza'), el último juego de Draco Ideas.

Según anunciaba Kickstarter en su blog este abril, la categoría de juegos de mesa "ha crecido constantemente" desde el lanzamiento de esta compañia en 2009. En estos 10 años, los mecenas han aportado más de 1.000 millones de dólares (más de 890 millones de euros) a cerca de 17.000 proyectos de juegos de mesa. En esas cifras se incluyen juegos españoles lanzados a nivel internacional, como los de Draco Ideas u otras editoriales como Mystical Games.

Las cifras en juegos lanzados únicamente en España son más modestas, pero el mercado también se ha disparado en los últimos años. En la plataforma Verkami, en 2013, se recaudaron cerca de 110.000 euros en juegos de mesa, según datos facilitados a Verne por la compañía. En 2018 fueron 474.000 euros. De todos los juegos financiados a través de esta página, el que más ha recaudado es Feminismos reunidos, un juego tipo Trivial con preguntas sobre mujeres y feminismo que ha recaudado más de 71.000 euros. En total, a través de esta página se han financiado con éxito 255 juegos hasta la fecha.

Colgar el cartel de “agotado” antes de la salida

Muchos juegos por crowdfunding utilizan en su financiación un sistema similar al de la venta de entradas anticipadas de festivales de música. Ofrecen las primeras unidades a un precio menor y, cuanto más tarde nos unamos a la campaña, mayor será el precio. Esas unidades más baratas, conocidas como early birds ("madrugadoras") se agotarse en cuestión de minutos en los lanzamientos más exitosos.

Además de los early birds, los editores establecen metas de dinero que, conforme se van superando, mejoran el contenido del juego, desde un mayor grosor del tablero a más miniaturas, cartas, componentes, etc. "Recaudar más dinero implica hacer una tirada de mayor volumen, lo que supone que tienes menos gastos y puedes invertir en mejorar el juego", explica Luis Álvaro Hernández. "Además, es un aliciente para los mecenas".

Parte de los objetivos del proyecto de 'crowdfunding' de 'Guerra Fronteriza', el último juego hasta la fecha de Draco Ideas. Haz click para ampliar.

La “era de la tirada única” y los nuevos plagios

Los juegos de mesa, como negocio, funcionan de forma parecida a los libros: existen autores que crean los juegos y sellos editoriales que los editan, traducen (si es necesario) y publican. Y, al igual que ocurre con los libros, es frecuente que haya varias ediciones y reimpresiones. El negocio de los juegos por crowdfunding también está cambiando esto. "Las plataformas de financiación colectiva también contribuyen a un sector del mercado basado en la expectación por la siguiente novedad", explica Jesús Torres, presidente de la asociación por la divulgación de los juegos de mesa Jugamos Todos, en la página de la asociación.

Torres enzala en su página a una reflexión de Ignacy Trzewiczek, creador del juego de Robinson Crusoe, entre otros: "Las editoriales de juegos no hacen reimpresiones. Vivimos en la era de la tirada única. Imprimir y olvidar", cuenta en el blog de su editorial, la polaca Portal Games. "[Las distribuidoras] no están interesadas en volver a poner juegos antiguos en el estante".

Además, como ya hemos comentado, las plataformas de crowdfunding sirven para intentar lanzar proyectos arriesgados. Algunos lo son por lo innovador de la idea, pero unos pocos lo son por su dudosa ética: como ya hemos comentado, muchos de los casos de copias que se producen actualmente están vinculados a campañas de financiación colectiva. El clásico Bohnanza, por ejemplo, ha tenido en el último año dos plagios en Kickstarter: Crypto Cartel y Money Buns, que fue cancelado.

A la izquierda, una carta del clásico Bohnanza, de Uwe Rosenberg. A la derecha, una cara de Crypto Cartel, de Andy Mazeika.

Uno de los casos más conocidos de los últimos años es el del juego español HQ25, una copia del clásico Heroquest que, tras ser cancelada de Kickstarter y Verkami por problemas con los derechos del juego, recaudó más de 600.000 euros en otra plataforma española, Lánzanos. En este caso, a los problemas de derechos autor se han sumado otros: cinco años después de que finalizara la fase de financiación, los jugadores todavía no lo han recibido en sus casas.