Si ves algo raro en esta foto son tus sesgos

Una foto de una mujer con pañuelo se ha intentado usar como argumento islamófobo, pero no ha salido muy bien

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En la fotografía aparece una víctima del atentado de Londres que está siendo atendida. Hay un pequeño grupo de personas alrededor. A su lado pasa una mujer con un pañuelo en la cabeza y con su móvil en la mano. No sabemos nada más. Aun así, se ha acusado a esta mujer de indiferencia, lo que en realidad pone en evidencia los sesgos de quien interpreta la foto de esta manera.

El responsable de que la imagen se popularizara con este punto de vista fue el tuitero estadounidense Texas Lone Star, que se define en la red social como partidario de Trump y patriota. La compartió en dos tuits diferentes. Primero dijo que la mujer caminaba “tranquilamente al lado de un hombre que se está muriendo mientras mira su teléfono”. Luego hizo un montaje con dos fotos comparando la actitud de “ellos” con la “nuestra”. [Sigue la última hora del atentado de Londres en EL PAÍS].

Los dos tuits se han compartido unas 3.000 veces en total y en menos de un día. Y él no fue el único. Por ejemplo, otro tuitero que se define como “trumpócrata” decía que la imagen “le ponía enfermo”. Otro afirmaba que la religión de la mujer le impedía ayudar a los no creyentes.

La fotografía también llegó a España: la compartían, por ejemplo, un concejal de España 2000 en Alcalá de Henares y el diario Mediterráneo Digital, que usaba la expresión “una imagen vale más que mil palabras”. Para quien no lo conozca, este medio tenía un notable protagonismo en el reportaje de EL PAÍS titulado “España también tiene noticias falsas”.

Recordando lo obvio

Las respuestas a estos tuits recordaban lo obvio: que no se puede decir qué está pensando o sintiendo una persona solo por una foto. Algún tuitero sugería una explicación alternativa perfectamente compatible con lo que veíamos: que la mujer de la foto estuviera “asustada, confundida y aturdida, como todos los británicos que estaban ahí en ese momento. Estará llamando a su familia para decirles que está a salvo”.

Pero las respuestas más compartidas evidenciaban el sesgo con el que muchos tuiteros conservadores vieron la foto. Una de ellas, con 1.400 retuits, mostraba la imagen de un hombre blanco que pasaba cerca de una escena similar y con una actitud parecida, pero sin que nadie le hubiera acusado de ser ajeno a la escena. También la recogían tuiteros españoles.

Si vemos otras fotografías del día del atentado publicadas en prensa, podemos ver a muchas personas que pasaban por la zona sin detenerse a examinar a los heridos. Y es lo normal: si las víctimas ya están siendo atendidas y no tenemos conocimientos médicos, lo único que vamos a conseguir parándonos es molestar. Además de que, como hemos apuntado, desconocemos gran parte del contexto de esas imágenes.

Dos fotografías de Toby Melville (Reuters) publicadas ayer en EL PAÍS, en las que también se ve a transeúntes pasando de largo, sin que se les haya acusado de nada (como es normal)

Vemos lo que queremos ver

Quienes compartieron la imagen como una supuesta prueba del odio de los musulmanes hacia Occidente solo han demostrado que al final todo el mundo ve lo que quiere ver. Se trata de otro ejemplo de lo que ocurre si nos dejamos llevar por el sesgo de confirmación.

Cuando somos víctimas de este atajo mental nos limitamos a hacer caso a los datos que apoyan nuestras ideas e ignoramos la información que las contradice. Por eso muchos ni se fijaron en las fotos similares a las de la mujer cuando el protagonista era un hombre blanco o una pareja de mediana edad. En esas imágenes no vieron nada raro a pesar de que, en realidad, estaba pasando lo mismo.

Por supuesto, la foto de la mujer (y las demás) tienen muchas explicaciones posibles y no tenemos prueba de ninguna. Pero todas esas consideraciones dan lo mismo: se acepta lo que parece evidente, aunque no lo sea. Por ejemplo, en este caso muchos no tienen en cuenta que el rostro de la mujer mostraba una clara inquietud y que tras un atentado es más que normal coger el móvil y avisar de que estamos bien. Muchos solo vieron el color de la piel y un pañuelo.

Como explica Michael Shermer en su libro The Believing Brain, interpretamos la información que nos llega para que encaje en nuestro modelo de la realidad, que no ponemos en duda prácticamente nunca. Texas Lone Star y quienes están de acuerdo con él ven lo que quieren ver e ignoran lo que le apetece.

Y sí, es algo que todos hacemos en alguna ocasión. Lo importante es ser consciente, con el objetivo de al menos de darnos cuenta y evitarlo en la medida de lo posible. Sobre todo para no acabar linchando a alguien de quien no sabemos nada.

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