Por qué decidí llamar a mi hijo Goku

"En el hospital, de vez en cuando alguien preguntaba si era un nombre vasco"

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Desde que nos conocimos, mi mujer (Pilar, Barcelona, 32, administrativa) y yo (Juan Carlos, Madrid, 35, empresario) siempre hemos hablado de tener niños. Tres si fuera posible. En nuestras familias hemos sido tres y cuatro hermanos y nos parecía un buen número.

Aunque nos casamos hace un año, llevamos casi dos comentando posibles nombres de nuestros hijos futuros: llamarlos como nuestros padres o ponerles nombres comunes, o hacer algún tipo de juego de nombres con sus iniciales como algunos padres hacen a veces.

Leímos muchos artículos donde aparecían listas de nombres y la verdad es que en el mundo hay de todo. La última moda era poner nombres de series actuales, como Game of Thrones [Juego de Tronos], o películas de culto como Star Wars [La Guerra de las Galaxias]. De hecho, en diciembre de 2014 comenté la idea en un artículo sobre el tema: “Mi hijo nacerá en 6 meses. Si es chica se llamará Noa pero si es chico, yo propuse Goku y a la madre le gusta. ¿Cómo de terrible sería llamarle Goku?”.

Fui fan de Dragon Ball [Bola de Dragón] de pequeño, pero lo justo. No tengo cómics ni muñecos ni pósters ni colecciono artículos de la serie. El nombre de Goku me parecía bonito. De la serie ningún otro nombre me llamaba la atención, no eran serios. Y el personaje de Goku tiene muy buenas cualidades: guerrero, incansable, disfruta en todo momento pese a las adversidades y es siempre feliz, ignorando lo que opinen los demás.

Después de un año barajando muchos nombres, nos dimos cuenta de que inconscientemente le estábamos llamando Goku ya. Y nos parecía el nombre más bonito de todos. Era original y diferente. El segundo nombre, Ceferino, es por el padre de mi mujer, que lamentablemente nos dejó hace diez años sin yo llegar a conocerlo. Queríamos rendirle ese homenaje, aunque solo fuera en el papel. En la práctica lo llamaremos Goku Expósito García.

Naturalmente, no esperamos que el nombre le guste a todo el mundo; en todos los grupos encontramos admiradores y detractores. Con que nos guste a nosotros ya es suficiente y lo que opinen los demás no es algo que tengamos en cuenta en la decisión. La familia durante el embarazo ya lo llamaban Goku, y los amigos en los últimos meses nos han estado regalando ropa, pasteles o juguetes relacionados con Dragon Ball.

La primera vez que preguntamos al registro nos respondieron con un “no aceptamos nombres peyorativos”. Esto nos llevó a pensar que no se habían tomado nuestra petición en serio, así que volvimos a preguntar. En la segunda ocasión lo aceptaron sin ningún inconveniente. Lo mismo ha sucedido en la iglesia donde lo bautizaremos algún día. En el hospital también lo aceptaron; de vez en cuando alguien preguntaba si era un nombre vasco. A pesar de que ni iglesia ni otros organismos oficiales pusieron pegas al nombre, Facebook sí que lo hizo. No nos dejaron abrir cuenta con ese nombre, y nos pidieron para hacerlo un documento oficial para poder hacerlo, así que enviamos el libro de familia.

Aunque para nuestra generación el nombre está asociado al anime, pensábamos que nadie en el colegio iba a conocer a Goku o Dragon Ball porque es una serie que cada vez se emite menos, o ni se emite en algunas comunidades. Estábamos seguros de que los padres de los amigos de Goku sí la conocerían, y nos divertimos imaginando situaciones futuras. La casualidad ha querido que, tras 20 años sin escribir ni una frase más sobre Dragon Ball, el autor original recientemente ha decidido continuar la serie donde la dejó. Para cuando Goku vaya al cole, la serie habrá llegado a España y todos los niños del colegio sabrán que existe un personaje de dibujos con ese nombre.

Por supuesto, mucha gente nos ha preguntado si no tenemos miedo de que el niño sufra alguna burla o se metan con él por lo diferente de su nombre. Pero hemos hecho los deberes: hemos preguntado a gente con hijos, sin hijos, a profesores, a nuestros mejores amigos, y hemos sopesado los pros y los contras. Los hijos de alguien cercano se llaman Han y Luke. Otro amigo llamó a su hijo Neo, que me encanta. Al hablar con el padre nos contó que su hijo está muy feliz con su nombre, porque ningún otro niño lo tiene y le gusta mucho, se siente único.

En realidad, en el colegio, instituto, universidad o en la vida laboral todo el mundo te etiqueta por cualquier cosa en la que destaques: “el listo”, “el pelota”, “el gafotas”… Creemos que eso ha existido siempre y seguirá así, es inevitable y pasa a todos. Igualmente al final se acaba superando. Lo tuvimos en cuenta y pensamos en otros posibles problemas. Nos preocupará cuando algún día vuelva de clase diciendo que alguien se metió con él por su nombre, puesto que la decisión fue nuestra. Así que vamos a esforzarnos por darle tanta autoestima y confianza en sí mismo como tienen sus padres ahora.

*El testimonio de Juan Carlos Expósito ha sido recogido y reelaborado por Raquel Piñeiro

La fiebre de las 'Chenoas'

Por R. P.

Cuando un nombre está tan asociado a un personaje concreto, resulta inevitable no relacionar al niño con él. Así ocurre, por ejemplo, con las 268 personas que ahora mismo reciben en España el nombre de Chenoa: la media de edad es de en torno a los 10 años, muestra de que el nombre está directamente relacionado con la aparición en 2001 de Operación Triunfo y de la concursante Chenoa, la cantante cuyo verdadero nombre es Laura Corradini. También hay 620 Brandon registrados en España, nombre que remite en la memoria a uno de los protagonistas de la serie Sensación de vivir.

“Goku” o “Son Goku” es el protagonista de Dragon Ball, una serie japonesa creada sobre el manga de Akira Toriyama que ha enseñado a varias generaciones de lectores y espectadores que el mundo puede enfrentarse a su destrucción total un número infinito de ocasiones. En el registro de nombres del Instituto Nacional de Estadística no consta ninguna otra persona llamada así, aunque esto no significa que Goku Ceferino Expósito sea el primero: el INE requiere un mínimo de cinco nombres iguales a nivel regional o veinte a nivel nacional para hacerlos constar en su estadística. De hecho, a raíz de la publicación de esta noticia una lectora, Silvia Sánchez, se ha puesto en contacto con Verne para informar de que su hijo también se llama Goku y tiene diez años. 

Lucía y Hugo son los nombres más habituales entre los recién nacidos, aunque Antonio y María del Carmen siguen siendo los más frecuentes en España. La página web del INE cuenta con esta herramienta para conocer la frecuencia de un nombre o apellidos por provincias, década de nacimiento o nacionalidad.

Entre los que tiran de imaginación destaca el caso del pueblo Huerta del Rey, donde tener un nombre raro se ha convertido en una tradición. "No creo que tenga muchas tocayas", decía entre risas a El País en 2010 una mujer llamada Digna Marciana.

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