29 escenarios que viviríamos si tratáramos el bacon igual que al tabaco

Nos hemos preguntado qué pasaría si tratáramos las tiras de panceta como si fueran cigarrillos

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Pero cómo puede cocinar bacon delante de un niño
Pero cómo puede cocinar bacon delante de un niño

Año 2045. El consumo de bacon está restringido porque incrementa el riesgo de padecer cáncer. Se sigue vendiendo, pero en los paquetes vemos imágenes de tumores y mensajes que alertan de que comer bacon mata. Su venta está prohibida pasadas las diez de la noche y a menores de edad. Así es como viven los comedores de bacon en EL FUTURO.

1. Todos han intentado dejarlo en algún momento, ya sea mediante hipnosis, acupuntura, parches de bacon o leyendo el bestseller “Dejar de comer bacon es fácil si sabes cómo”.

2. Muchos insisten en que son comedores de bacon sociales: “Solo lo tomo cuando voy de hamburguesas o de brunch con los amigos”.

3. Las lonchas a las que más cuesta renunciar son precisamente las de después de los huevos benedictine y las de antes de comenzar la dieta.

4. Otros aseguran que sólo mastican, pero que no tragan el bacon.

5. De momento, han abierto salas de comedores de bacon en los restaurantes, pero son muchos los que opinan que no se debería dejar comer panceta en público. “Es un mal ejemplo para los niños”.

6. Los anuncios de bacon están prohibidos en horario infantil y ya no hay publicidad de panceta en la Fórmula 1.

7. Muchos relativizan los efectos de estas medidas y consideran que no hay para tanto: “Yo comía bacon de chocolate de niño y ni lo pruebo. Soy vegano, o sea que imagina”.

8. En las charcuterías se venden en máquinas que se activan con un mando a distancia.

9. Los comedores de bacon pasivos se quejan de que la ropa y el pelo les huele a grasa y a tocino.

En lo que se refiere al bacon, hay que estar preparado.

10. A nadie le gusta que se coma bacon en su coche. “Al menos baja la ventanilla. ¡Me da igual que haga frío!”.

11. Está prohibido en trenes y aviones, aunque siempre hay un listo que se come un bocadillo en el baño.

12. Todo el mundo conoce un bar que a la una baja un poco la persiana y se ponen a cocinar y a servir bacon hasta las cuatro de la mañana.

13. Los que más en contra están son los que no paraban de comer bacon y, nada más dejarlo, se han convertido en los más radicales. “Desde que he dejado el bacon -dicen-, noto mucho más el aroma de las acelgas rehogadas”.

14. Pero todos recaen en el bacon al cabo de unos meses y tienen que soportar las miradas y los comentarios a la vez jocosos y recriminatorios de amigos y compañeros de trabajo.

15. Se han inventado las lonchas electrónicas de bacon, que se venden en las más de 450.000 tiendas que se han abierto durante las últimas siete horas en España. Consisten en una tira de poliéster que se mastica y libera algo de sabor, pero ni un solo carcinógeno.

16. Estas lonchas son mucho mejor que el bacon mentolado, que al final no hacía más que tapar un olor con otro.

17. Los comedores de bacon salen a media mañana a la calle a comerse una tirita. El resto de trabajadores se queja porque con la excusa algunos bajan hasta tres y cuatro veces cada día.

18. Es una oportunidad para criticar al jefe y también para ligar. “¿Te acuerdas de Andrea? Conoció a su marido así, saliendo a comer bacon. Trabajaban en diferentes empresas, pero en el mismo edificio. No, ahora lo han dejado porque ella se ha quedado embarazada y, claro, no quieren que el niño tenga bacon en la sangre. ¿No recuerdas el eslogan de sanidad? Sin panceta en la placenta”.

19. Los impuestos al bacon han subido una barbaridad y son muchos los que aprovechan los viajes en avión para comprarlo en las tiendas de duty free. En Canarias también es más barato.

20. Está tan caro y tan mal visto que muchos han comenzado a fumar para dejar el bacon.

21. Pero en Francia aún es más caro: muchos cruzan la frontera por La Jonquera para ir al súper a comprar cajas enteras.

22. Entre los más jóvenes hay dos grupos: los que ven el bacon como algo de viejos, eso que comen los jubilados en las hamburgueserías de abuelos, y los que se sienten atraídos por lo prohibido y lo compran (o se lo roban a sus padres) y lo comen a escondidas, a veces en el baño del instituto. Crudo porque, claro, no tienen ni idea.

23. “¡TE HUELE EL ALIENTO A PANCETA! ¡EN ESTA CASA NO SE COME BACON! ¡MIENTRAS VIVAS AQUÍ, HARÁS LO QUE TU MADRE Y YO TE DIGAMOS! ¡OYE, QUE TE ESTOY HABLANDO! ¡PUES CUANDO QUIERAS TE VAS DE CASA Y TE PONES A TRABAJAR!”.

24. Todo el mundo tiene un tío abuelo que desayunaba bacon CADA DÍA y vivió hasta los 98 años.

25. Pero todo el mundo se hace el mismo propósito cada uno de enero: dejar el bacon.

26. Lo que en realidad hacen es dejar de comprarlo, pero luego van siempre pidiendo a los demás.

27. Kevin Bacon se hace llamar Kevin Tofu.

Kevin Tofu. Cordon Press

28. Los presidiarios de las películas usan las tiras de bacon como moneda de cambio.

29. “Fíjate, en las pelis de antes los protagonistas comían bacon porque se consideraba algo moderno. Pero ahora ya no se ve ni un mísero trozo. Ni siquiera James Bond, con lo que él había sido, que comía bocadillos de panceta, con unos torreznos para ir picando”.

Nota: sabemos que el bacon y el tabaco no son comparables. Pero nos ha parecido gracioso. Dejad de criticar. Que desde que habéis dejado el bacon estáis de un mal humor insoportable.

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