Este es el guiri del año de los Sanfermines 2016

Existe este título. Y Tim Pinks lo tiene muy merecido

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'Mis amigos de Pamplona son los mejores. Me han visto borracho, sucio, sin dinero y haciendo tonterías'
'Mis amigos de Pamplona son los mejores. Me han visto borracho, sucio, sin dinero y haciendo tonterías'.

“Llegué a Pamplona el día 6 de julio de 1984 a las 2 o 3 de la tarde, sin saber casi nada de la fiesta, ni siquiera que existía un chupinazo a mediodía. El viaje desde San Sebastián fue largo y el autobús desde la estación de tren de Pamplona al centro estaba abarrotado. Había llegado a una ciudad nueva pero sin nada en particular, excepto porque había mucha gente vestida de blanco y rojo caminando en la misma dirección. Llegué a la plaza del Castillo en el Casco Viejo y… nunca en mi vida había visto una escena así, una fiesta con una alegría y un ambiente que querrías recordar para siempre. Supe entonces, sin conocer nada, que había encontrado el paraíso en la tierra”.

Pocas dudas hay de que a Tim Pinks el entusiasmo por los sanfermines le desborda. Para su propia sorpresa, este periodista inglés que no falta a la fiesta desde aquella primera vez del 84 acaba de ser nombrado “guiri del año” 2016, galardón que se le entregará el 9 de julio en un acto al que acudirán premiados de otros años. Este premio, impulsado por la marca Kukuxumusu desde 2004, busca dignificar la connotación peyorativa que estaba adquiriendo la palabra guiri. “El camino seguido por lectores de Hemingway, James Michener o John Dos Passos hacia las fiestas de San Fermín genera un tráfico de turistas de calidad que buscan un intercambio cultural. Reciben y dejan. Son evangelizadores de la fiesta en sus lugares de destino y merecen un reconocimiento que resalte esta cuestión”, cuenta en un email a Verne Manu Corera, de la web sanfermin.com, organizadora del galardón.

Precisamente fue por un libro de James Michener por la que Tim Pinks supo de la existencia de la fiesta: “Mis padres me regalaron en 1980 una novela llamada The Drifters (en español publicada como Hijos de Torremolinos)”, nos explica por email, mezclando el inglés con algunas frases en español. “Es un libro sobre seis jóvenes extranjeros a finales de los 60 que se conocen en Torremolinos y deciden viajar juntos. La primera parada es Pamplona durante las fiestas. Leí ese capítulo y pensé “esto es imposible”. Una fiesta tan antigua, tan medieval, no puede existir en el siglo XX. ¡Y con toros en la calle! Pensaba que era ciencia ficción. En 1984 decidí ir a ver en qué consistía y –sorry- ¡joder! No podía creer lo que estaba pasando y todavía no puedo. Una gente, una ciudad, una fiesta fantástica… sabía que volvería todos los años y gracias a no sé quién, a Dios, a San Fermín o a mi estupidez, así ha sido”.

Treinta y dos años y otros tantos sanfermines después, Pinks se reserva siempre los primeros veinte días de julio para acudir a Pamplona, donde se ha creado una pequeña comunidad entre visitantes extranjeros y pamplonicas “de toda la vida”. “Mis amigos de Pamplona son los mejores. Me han visto borracho, sucio, sin dinero y haciendo tonterías. He vuelto por bodas, fin de semana, nocheviejas o sin avisar, un sábado por la noche lloviendo en pleno noviembre. Tengo amigos de las peñas, de las calles, ricos y pobres, viejos y jóvenes. No soy PTV [pamplonica de toda la vida) ], por supuesto, pero, quizás gracias al pacharán que corre por mi sangre, soy PMV: Pamplonés por la mayoría de mi vida. Soy guiri, ahora con el Brexit más”, bromea, “pero allí me siento como en casa”.

Su afición le ha llevado a escribir diversos artículos sobre San Fermín para medios como el Diario de Navarra y a publicar dos libros de ficción sobre el tema: Bullseye (2012) y Once upon a time in Pamplona (2015). 

Esta vertiente divulgativa ha sido muy valorada para seleccionarle a él como premiado. “Hay un sinfín de personas sobre las que puede recaer el premio porque se lo merecen”, explican los impulsores del galardón. De hecho, este año debido a la escisión que se ha vivido dentro de Kukuxumusu habrá dos “guiris del año”, Tim Pinks y el elegido por Mikel Urmeneta en su nueva empresa Katuki Saguyaki, el fotógrafo Jim Hollander. “Cada año encontramos candidatas y candidatos de todo tipo y un comité mixto de Sanfermin.com y Kukuxumusu trabaja sobre cuatro o cinco propuestas. A veces la disponibilidad o un aniversario determinan la elección, pero generalmente es la aportación a Pamplona y su fiesta lo que cristaliza la propuesta sobre alguien en concreto. La gente también nos escribe y propone nombres y lo que hacemos es irnos de juerga con ellos para comprobar y aprender”.

Además, este año una iniciativa popular busca impulsar el 14 de julio como día del guiri, dentro de esa corriente de reivindicación positiva de una figura muchas veces denostada. “El factor principal es la aportación y prescripción sobre la fiesta sana de San Fermín”, afirman desde la marca de ropa. “El encierro y la fiesta no es un objetivo a cumplir en la vida que debas tachar de una lista de deseos vitales, por ello muchos de los premiados tienen una edad significativa: Chiyosi Sugawara, premiado en 2010, es uno de fotógrafos principales de las guías de viaje de una editorial líder en Japón; Massoud Sbai El Idrissi, guiri del año 2008, ha vivido varios sanfermines en Ramadán y nos ha enseñado que es posible vivir las fiestas trabajando y respetando su religión de forma estricta. Cuando vimos a Tim Pinks llorando con la comparsa de Gigantes y Cabezudos en la capilla de San Fermín y cómo transmitía a sus congéneres la pasión por la cultura local y por el euskera tuvimos claro que algún día debía recibir el premio”.

“No me gusta ser el centro de atención y ser nombrado guiri del año es algo que nunca he buscado”, responde Tim, “pero la verdad es que el premio me hace muy feliz y me siento muy orgulloso. Hay miles de guiris que sienten el mismo amor por la fiesta y yo soy sólo un representante de ellos. En los primeros años intentaba explicar en qué consiste esto a mis amigos ingleses, pero cuando ellos llegaban su respuesta siempre era la misma: Tim, ¡nunca me dijiste que fuera así! Hoy hay tecnología, vídeos y fotos de todo, pero cuando alguien llega por primera vez la reacción es idéntica. Tras 30 años de fiestas, yo siento lo mismo que la primera vez. Algunas cosas han mejorado y otras son diferentes, pero lo que nunca ha cambiado y nunca lo hará es la gente. I love, love, LOVE Pamplona!”.

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