Lo que recordaremos de los XV años de Rubí

Fuimos por la chiva y las bandas, pero nos quedamos por el pastel gigante y las máscaras de la quinceañera

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La Joya no le hace honor a su nombre. Es un pequeño poblado de no más de 2.000 habitantes, con caminos de tierra y casas a medio terminar rodeadas de matorrales. Solo por un día, el 26 de diciembre de 2016, esta comunidad en el norte de San Luis Potosí se convirtió en el epicentro de un festejo internacional. Una de sus asistentes lo bautizó el Coachella de Rancho: una fiesta de cumpleaños en una zona rural transformada en un cuasi festival de música. La razón de la convocatoria fue una chica de 15 años que como su pueblo natal también se llama como una piedra preciosa: Rubí.

Este evento comenzó con la inocente invitación de un padre a la fiesta de XV años de su hija, como tantos lo han hecho en México. Pero esta, hecha a través de un video subido a Facebook, se volvió viral en internet. Las razones de este efecto en cadena resultan difíciles de descifrar. Tal vez fue la confusión sobre la chiva de 10.000 pesos; o quizás el que el México citadino no concibe que en las fiestas de XV años del México rural, las invitaciones personales no son necesarias; o simplemente la gente necesitaba un pretexto para celebrar. Sea cual sea la razón, el evento superó las expectativas de sus muchos asistentes, incluidas las nuestras. Esto es lo que recordaremos de la fiesta de XV años más grande de México hasta ahora:

1. El rostro confundido de Rubí durante la fiesta.

En La Presa, una hacienda en La Joya, una alfombra roja con manchas de tierra, pasto y ramas guiaba el camino hacia una carpa donde se encontraba Rubí. Con un fondo de flores de cartulina doradas y rojas, la quinceañera miraba a sus cientos de admiradores tomarle fotos y video mientras ella permanecía sentada, sonriendo con nerviosismo. La joven evitaba mirar directamente a las cámaras y no ocultó su nerviosismo cuando sus familiares o los organizadores de la fiesta le susurraban alguna instrucción al oído. Rubí no quiso dar entrevistas a los medios. Sus familiares decían que ya estaba un poco harta de tanta atención. Nos imaginamos que no es nada fácil ser la protagonista en un evento de decenas de miles de personas. Aun así, la quinceañera acompañó a sus invitados durante toda la fiesta, aunque siempre guardando una distancia considerable.

Rubí y su padre, Cresencio, durante una sesión de fotos en La Joya. Mónica Cruz
Rubí durante la misa que se celebró en la mañana del 26 de diciembre ante miles de asistentes. Marco Ugarte (AP)
Este fue tan solo un fragmento de todos los asistentes que fotografiaron a Rubí en la fiesta de La Joya. Mónica Cruz

2. El asado de puerco y el enorme pastel de frambuesas.

A pesar de que asistieron más de 30.000 personas a la fiesta, según informó Protección Civil de San Luis Potosí, la comida nunca faltó, especialmente en La Presa, la hacienda sede de la primera parte del festejo. Decenas de meseros recorrían las filas de mesas decoradas con grandes globos rosas y dorados para servir asado de puerco (un platillo típico de la región) con frijoles y arroz, así como enchiladas de mole, patrocinadas por la marca Doña María. La fiesta no podía estar completa sin un pastel y para alimentar a tantas bocas, la familia Ibarra encargó uno de vainilla relleno de crema de frambuesas cuyo ancho y largo rebasan el metro y medio. Las rebanadas no paraban de viajar entre las mesas. Y sí, se podía repetir. Puedes echar un vistazo a la comida y al pastel en nuestra transmisión en vivo desde La Joya.

3. Las caravanas que formaban los invitados en la carretera.

Llegar a los XV de Rubí no fue sencillo. La fiesta se dividió en dos sedes: La Joya, el pueblo natal de la quinceañera y Laguna Seca, una comunidad aledaña a unos 30 kilómetros al sur.  Las áreas designadas para estacionar vehículos se llenaron rápidamente en la mañana del 26 por lo que la mayoría de los asistentes tuvo que dejar su auto en las orillas de la carretera. Varios asistentes caminaron hasta cinco kilómetros para trasladarse de una sede a la otra. La carretera pronto se llenó de filas de gente avanzando a paso lento hacia la fiesta de Rubí. Algunos se tomaron fotos en el camino, visitaron la casa de Rubí que quedaba de paso y apagaron su sed con un par de cervezas.

La señalización de La Joya sobre la carretera que atraviesa el pueblo se convirtió en un atractivo turístico en sí mismo. Mónica Cruz
Por lo menos 15 bandas tocaron en la fiesta de Rubí. Una de ellas fue La Real de Monterrey. Mónica Cruz
Los asistentes debían caminar hasta 5 kilómetros de su lugar de estacionamiento a Laguna Seca, la sede de la segunda parte de la fiesta de Rubí. Mónica Cruz

4. La chiva de 10.000 que terminó con una tragedia.

La brevedad de esta carrera de caballos decepcionó a muchos. Apenas unos cuantos segundos transcurrieron y la competencia había terminado. La tolvanera creada por los caballos cubrió un accidente que resultó en la muerte de un hombre, esto fue confirmado unas horas más tarde por Protección Civil de San Luis Potosí. Más de un residente de la zona dijo después de lo ocurrido que una chiva no debió de haberse organizado en un evento en el que la gente no estaba familiarizada con ese tipo de carreras.

5. El Operativo Conjunto Rubí

Lo primero que se podía apreciar al llegar a ambas sedes de la fiesta eran las camionetas de las policías municipal y estatal. Decenas de oficiales fuertemente armados resguardaron tanto al interior como los alrededores del evento. A pesar de esto, las autoridades no pudieron evitar el accidente que ocurrió durante la chiva.

La policía municipal de Villa de Guadalupe y la del Estado de San Luis Potosí resguardaron ambos puntos de reunión de la fiesta: La Joya y Laguna Seca. Mónica Cruz

6. La aparición de Lady Wuuu.

Rubí posando con Lady Wuuu. RONALDO SCHEMIDT (AFP)

Cuando Rubí y Eduardo Arias, conocido como Lady Wuuu, se encontraron en un programa de TV Azteca, él le prometió a la chica que sería su padrino. Pensábamos que esa sería la primera y última vez que ambos coincidirían en un lugar, pero para sorpresa de muchos, Arias apareció en el escenario principal de la fiesta alrededor de las siete de la noche. "¿Que sientes de estar aquí con Rubí?", le preguntó el maestro de ceremonias. Él respondió con su frase célebre: "¡Me siento fresísima! ¡Wuuuu!"

7. Las máscaras de Rubí.

 En México, es raro el evento masivo en el que no haya recuerditos. La fiesta de Rubí no fue la excepción. Entre los puestos de comida y bebida había camisetas, gorras y sombreros con la leyenda Yo fui a los XV de Rubí. Pero sin duda el souvenir más popular fue la máscara de la quinceañera que regaló la marca de tostadas Charras, las cuales se agotaron rápidamente. Las selfis con la máscara de Rubí fue un ritual obligado durante la fiesta.

Las máscaras de Rubí de 'Charras' fueron todo un éxito en la celebración. RONALDO SCHEMIDT (AFP)

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