Las leyes que gobiernan las opiniones en internet

¿Se puede cambiar de opinión en internet? Sí, se puede pasar de no tener opinión a estar equivocado

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¿Es más gracioso el Trump real o Alec Baldwin imitándole?
¿Es más gracioso el Trump real o Alec Baldwin imitándole?

Es muy conocida la ley de Godwin: a medida que una discusión se alarga, crece la probabilidad de que alguien mencione a Hitler o a los nazis. La edición francesa de Slate dice que la época actual está más bien marcada por la ley de Poe, que dice que es casi imposible diferenciar una postura extremista sincera de su parodia del mismo modo en el que es casi imposible saber si Trump habla en serio o está intentado ser gracioso.

Pero estas dos leyes no son las únicas que nos ayudan a entender qué pasa en internet. Recogemos algunas de las más conocidas con el objetivo de que sea más fácil entender por qué no puedes fiarte ni de quien usa muchos signos de admiración ni de quien te pide que, por favor, pienses en los niños. Por supuesto, hay muchísimas excepciones, pero son una señal bastante fiable acerca de cuándo es buena idea abandonar una discusión.

1. La ley de Godwin es, posiblemente, la ley de internet más famosa. Acuñada en 1990 por el abogado Mike Godwin, dice que "a medida que una discusión en internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno". Cuando esto ocurre, la conversación se da por terminada y se considera que quien ha recurrido a esta comparación ha perdido la el debate.

La ley cuenta con multitud de corolarios, como el acuñado por John M. Reagle en su libro Reading The Comments: “A medida que una conversación online sobre el sexismo se alarga, la probabilidad de que alguien llame feminazi a una mujer tiende a uno”.

Según la enciclopedia online de memes Know Your Meme, el artículo de Godwin en Wired sobre esta ley, titulado Meme, contrameme, es una de las primeras ocasiones en las que se usa el término meme para referirse a la difusión de ideas en internet.

2. La ley de Poe. El texto original de la ley dice que “sin un emoticono que guiñe un ojo o alguna otra muestra clara de humor es completamente imposible parodiar a un creacionista de tal manera que alguien no lo pueda llegar a confundir con uno de verdad”. Fue acuñada en 2005 por Nathan Poe, que participaba en un foro sobre cristianismo.

El uso de esta ley, que tiene antecedentes, no se restringe al creacionismo: se suele emplear para apuntar que lo difícil que es distinguir una postura ideológica extrema de la parodia de esta misma postura.

3. La ley de los titulares de Betteridge. "Cualquier titular en forma de pregunta puede ser respondido con un 'no'”. La norma viene de un artículo de Ian Betteridge publicado en TechCrunch en 2009 acerca de los titulares que pueden funcionar como clickbait cuando las respuestas posibles son sí o no. El ejemplo original de Betteridge era un artículo que preguntaba si Last.fm había proporcionado datos personales de sus usuarios a la RIAA, la asociación de editoras de discos. La respuesta era que no, a pesar de que en este caso titular con pregunta podía dar a entender lo contrario.

4. La ley de Cohen. “Cualquiera que recurra al argumento de que 'cualquiera que recurra al argumento de que… pierde el debate automáticamente', pierde el debate automáticamente”.

Formulada por Brian Cohen en junio de 2007, es una crítica a la gente que usa esta clase de normas para dar por finalizada una discusión. Tiene la característica de que es recursiva. De hecho, podría simplificarse y dejarse en “cualquiera que recurra a la ley de Cohen ha perdido el debate”. Pero eso no significa necesariamente que cualquiera que recurra a la ley de Cohen haya perdido el debate porque siguiendo también podríamos decir que “cualquiera que recurra a ‘cualquiera que recurra a la ley de Cohen ha perdido el debate’ ha perdido el debate” y así sucesivamente. ¿Demuestra esta ley que no merece la pena discutir en internet? Es posible. No lo sé. Me duele la cabeza.

5. La ley de Cunningham. "El mejor modo de obtener la respuesta correcta en internet no es hacer una pregunta, sino escribir la respuesta incorrecta". Tal y como explica Gizmodo, la ley fue acuñada por Steven McGeady en honor a Howard Cunningham, creador de la primera Wiki en 1995, quien se la habría comentado a principios de los 80. Según McGeady, en la Wikipedia se comprueba el efecto de la ley, donde la información errónea se corrige rápidamente. También sirve para referirse a las decenas de listillos que salen como topos a corregir cada tuit, incluso aunque no esté equivocado.

6. La ley de Danth. "Si una persona tiene que insistir en que ha ganado una discusión, es probable que esa persona haya perdido el debate". Esta ley toma su nombre de un usuario de un foro que insistía en haber ganado una discusión con otro forero llamado Spiderman1fan, por lo que a veces también se llama la Ley de Parker, aunque desde aquí proponemos llamarla la Ley del fan número 1 de Spiderman, que es muchísimo mejor que cualquier otro nombre de ley en la historia de la humanidad.

7. La ley de las exclamaciones. "Cuantas más exclamaciones se usen en un correo electrónico (u otra publicación), más fácil es que el texto sea una mentira absoluta. Esto también es cierto para las mayúsculas". Tal y como se recoge en Rational Wiki, la ley surge como respuesta a los mails virales “de veracidad discutible”. Se cita por primera vez en un artículo de Lori Robertson publicado en FactCheck.org en 2008.

8. La ley de Haig. "La fealdad de una página web es directamente proporcional a la locura de sus contenidos y creadores". Tiene un corolario: si una web todavía funciona con Netscape, es muy probable que la haya diseñado un loco. Esta ley se acuñó en honor a la web Haig Report.

Haig Report es incluso mejor que la web de Homer Simpson

9. La ley de Yahoo Respuestas. "Da igual lo rara que sea la pregunta que hagas: alguien ya la ha contestado en internet". Pero si es en Yahoo Answers, la respuesta es incorrecta (véase la ley de Cunningham).

10. Ley de Laynes. "Una vez el debate degenera a la discusión de la definición de la palabra, la discusión está terminada".

11. La ley de Lewis. Acuñada por la periodista Helen Lewis en un tuit de agosto de 2012: “Los comentarios en cualquier artículo sobre feminismo justifican el feminismo”. Por ejemplo, los casi 700 comentarios de este artículo o los más de 100 de este otro que trataba, precisamente, sobre los comentarios machistas en internet.

12. La ley de Lovejoy. "La frase '¿es que nadie va a pensar en los niños?' solo se usa para intentar justificar argumentos estúpidos apelando a la emoción". Aunque hace años que es un meme por méritos propios, su origen no está en internet, sino en Los Simpson. La frase es de Helen Lovejoy, la esposa del reverendo, y la suelta en un episodio de 1996 escrito por John Swartzwelder en el que la ley seca vuelve a Springfield. Ejemplo real y relativamente reciente: “No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”.

13. La ley de Pommer. "Una persona puede cambiar de opinión tras leer información en internet. La naturaleza de este cambio será la siguiente: de no tener ninguna opinión a tener una opinión equivocada".

14. La ley de Shaker. "Aquellos que anuncian muy indignados que abandonan un foro de debate en internet, nunca se van de verdad". ¿Os acordáis de cuando todo el mundo dejó Twitter para irse a Quitter por culpa de la censura?

15. La ley de Skarka. "En los foros de internet, no hay tema lo suficientemente nauseabundo o indefendible como para que no haya alguien que salga en su defensa". No hace falta que sea un foro, claro. De hecho, uno de los modos en los que internet refuerza nuestro sesgo de confirmación es que podemos encontrar muy fácilmente justificaciones a cualquier teoría, por descabellada que sea. Por ejemplo, muchas de las personas más poderosas del mundo, incluidos Barack Obama y Rihanna, son reptilianas: extraterrestres procedentes de la constelación Draco.

"Reíd todo lo que queráis. La verdad saldrá a la luz". Bueno, a ver, o no

16. La ley de Skitt. "Cualquier publicación que corrija un error de otra publicación incluirá como mínimo otro error". Aunque Rational Wiki apunta que se publicó por primera vez en 1999, su formulación es muy parecida a la Ley de Murphry (sí, con r entre la h y la y), cuyo origen se remonta al menos a 1992.

17. El efecto Streisand. "Cuando alguien intenta censurar algo en internet, solo consigue que se divulgue aún más". El efecto debe su nombre a la actriz y cantante Barbra Streisand. En 2003, denunció a una web para que retirase una foto aérea de su casa en California y consiguió justo lo contrario: que la imagen se convirtiera en viral. Aparece incluso en la Wikipedia.

18. La ley de Time Cube. Relacionada con la ley de Haig, dice que "cuanto más larga es una página web, la probabilidad de que su autor sea un lunático aumenta exponencialmente". Se acuñó en referencia a la página Time Cube, con (merecida) fama de larga y aburrida. Esta web fue publicada en 1997 por Otis Eugene Ray, que se define a sí mismo como “la persona más sabia del mundo”. ¿Se trata de una parodia? Es posible (véase la Ley de Poe).

19. La regla 34. "Si algo existe, ya hay o habrá porno sobre ello. Sin excepciones". Es una de las reglas de de internet que surgieron del foro 4chan hace más de 10 años y que, como recuerda Joseph Reagle en su blog, “están escritas desde la perspectiva de hombres jóvenes frustrados sexualmente”. Son un total de 18 normas, como se puede ver en la lista de Know Your Meme, pero de la 1 se pasa a la 34. La 1 dice: “No se puede hablar de las normas 2 a la 33”. No deben confundirse con las leyes como la de Godwin, ya que estas reglas hablan, sobre todo, de sexo. Se podría decir que las normas de internet son la versión porno de las leyes de internet, en lo que es otra prueba de que la regla 34 no tiene excepciones.

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