Confesiones de dependientes de tiendas de ropa: cosas que odian de ti

"Cuando te dicen: '¿Ya estás cerrando? Solo voy a mirar'. Y te tocan toda la ropa"

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Una dependienta coloca el cartel de rebajas en un comercio del centro de Sevilla.
Una dependienta coloca el cartel de rebajas en un comercio del centro de Sevilla.. EL PAÍS

La venta online supone en torno a un 4% de la facturación total de ropa y calzado. El otro 96% se sigue vendiendo en tiendas físicas, en las que trabajan los dependientes. Su labor es más complicada de lo que muchas personas piensan: es un trabajo muy exigente a nivel físico, ya que tienen que cargar bastante peso y pasar varias horas seguidas de pie. En otros trabajos de características parecidas, al menos puedes poner mala cara si te apetece. En las tiendas de ropa no.

Para conocer qué es lo que más les molesta de los clientes, hemos creado un grupo de WhatsApp con 15 dependientas y dependientes de tiendas de ropa de diferentes edades y comunidades autónomas. La mayoría son de grandes cadenas, pero también hay de tiendas pequeñas. Después de leer sus quejas, te lo pensarás un poco más antes de entrar justo cuando van a cerrar.

“Solo vengo a mirar”

Lo peor es cuando eres simpática (porque tienes que serlo y nos pagan por ello), das los buenos días con una sonrisa y te contestan: ¡SOLO VENGO A MIRAR! 😂 Y yo solo te estoy dando los buenos días.

Cuando te dicen: “¿Ya estás cerrando? Solo voy a mirar”. Y te tocan toda la ropa. Menos mal que venías a mirar.

Yo odio cuando entran a la tienda y ni siquiera saludan. ¡Somos personas, no maniquíes!

Mala educación + precariedad = 😡

O la que viene con mil bolsas de haber estado de compras y te suelta: “¡Uf, qué cansada estoy!”. (Señora anoche cerré a las miles y hoy estoy de turno partido, NO ME HABLE DE CANSANCIO).

Molesta mucho la prepotencia con la que te hablan cuando se gastan 200 euros. Se deben pensar que te están pagando el sueldo.

O cuando no es tu hora de entrar o abrir la tienda, estás en la puerta en tu momento relax (café y cigarrillo) y te vienen: “Niña, abre ya que tengo prisa, ¿tienes este modelo?”.

La tienda recién abierta, aún tienes legañas y el humor por el suelo. Estás fregando, pasa alguien por la puerta, evidentemente te ve con el mocho, hace el amago de irse pero… ¡¡¡¡NO HAY PIEDAD!!!! Entra pisando todo lo fregado y luego se va a la zona seca. Se da una vuelta de compromiso porque, ya que ha entrado, ha de hacerlo. Y luego se va sin decir adiós (evidentemente, al entrar no ha dicho ni “hola”).

Cuando pides una talla a la tienda de otra ciudad y, cuando llega, parece que le tienes que dar tú las gracias al cliente porque se queja de que ha tardado un día más de lo esperado.

Probadores, zona cero

Cuando te dejan el probador hasta arriban y te dicen: “Ahí os dejo esto para que coloquéis lo que no quiero”. Y su acompañante dice por lo bajini: “No nos cuesta nada colocarlo”. “Déjaselo así, para eso les pagan”, contesta.

Las que intentan meterse siempre juntas en el probador. Les dices que no se puede y cuando te das la vuelta, ya están dentro. Como si hubieses hablado con la pared.

Muchas parejas se meten dentro en el probador, pero es imposible saber si dentro se están dando el lote o no. Yo lo hice cuando era adolescente. 😂😂😂 La leyenda estaba tan extendida que quise probarlo.

Doblando voy, doblando vengo

Que vean que estás doblando un montón de ropa y, cuando lo tienes casi perfecto, tiren algo encima. ¡¡¡Estando tú delante!!

O cuando les sacas mil millones de modelos, tallas, se los prueban (que piensas: “Bueno, destroza la tienda, pero por lo menos comprará algo”)... Después de dos horas sin soltarte te dicen: “Ya vendré con más tiempo” 😰😰😰

¿Y cuando vienen en grupo? Dios, no hay cosa que más miedo me dé cuando estoy sola en la tienda. En un visto y no visto te han destrozado las mesas y te han hecho enseñarles mil tallas para que solo se lleven una camiseta.

No lo llames "rebajas", se llama "apocalipsis"

Sacar ropa y que te la quiten de las manos, literalmente, antes de que la coloques.

Que te destrocen todo, creando enormes bolas de ropa.

Son los juegos del hambre.

Cuando se quejan de que lo que se llevan cuesta un 10% menos en si es en otro color. ¡No es mi culpa!

Lo que peor se lleva en esa época son las devoluciones. La gente compra por comprar, pensando que lo necesitan. Y al poco tiempo te comes esa devolución tan rica.

Hay mucha agresividad en esas fechas. La manera de pedirte las cosas, de hablar, la desesperación en las colas...

También te dicen: “Seguro que lo mejor os lo quedáis vosotras”. Hay gente que no entiende que el sueldo es bastante bajo como para comprarnos toda la tienda.

Los adorables niños

El niño insoportable que entra a la tienda, se sube a los sillones, chilla y encima tienes que reírle la gracia porque sus padres no le dicen nada…

 Adivina la talla con esta foto

Cuando van a comprar ropa a una niña y te enseña una foto de la criatura porque se piensan que puedes adivinar la talla JAJAJAJA.

O el chico que va a comprarle algo a la novia. También lo hacen mucho. Te dicen, así, como tú. 

Y la gente que no sabe su talla y hacen que lo mires en el pantalón que lleva puesto. Es incómodo porque no quiero ver los calzoncillos/bragas de nadie 😂.

Por favor, no rompan la ropa

El maquillaje y los pintalabios en las prendas son un incordio… Las manchan al probárselas y como si nada.

¡¡¡Y cuando sacan la percha por el cuello de la camiseta!!! ¿Eres tonto? ¿Realmente estás intentando sacar una percha de 30 centímetros por un agujero de 10?

Esa gente es la misma que luego no se lleva la camiseta porque "se ve usada o está dada de sí".

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