Cómo enganchar a los niños a la fotografía más allá del móvil e Instagram

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¿De verdad esa foto la ha hecho un niño?

Carlos Pérez Naval, premio Wildlife Photograher

La generación que aún no ha cumplido los 18 años ha sido la primera en la que muchos de sus miembros tienen desde la adolescencia una cámara con conexión a internet, la de su teléfono móvil. La red social preferida de los adolescentes estadounidense, según un informe del pasado abril, es precisamente una especializada en fotografía: Instagram.

Joe Conzo vía Archive of Joe Conzo Jr

El caso de Carlos Pérez, el niño que ha recibido el premio Wildlife Photograher en la categoría infantil por una foto bastante compleja técnicamente -el escorpión retratado en la foto superior- pone de relieve una vez más que la fotografía es una disciplina perfecta para descubrir el mundo a una edad temprana. Algo que nos confirma el fotógrafo Victoriano Izquierdo, que comenzó a realizar fotos y difundirlas en internet hace 10 años (hoy tiene 23). “Iba con mi cámara de tres o cuatro megapíxeles incluso al colegio”, cuenta a Verne por teléfono.

Para Izquierdo Internet fue vital para profundizar en la fotografía. No tardaron en llegarle encargos profesionales sin ni tan siquiera cumplir la mayoría de edad. El primero fue un reportaje sobre los ecuatorianos que residen en España, un trabajo que le llegó a través de una agencia británica: “Mi profesora de inglés me ayudaba a traducir los correos electrónicos que me mandaban, pues el traductor de Google no funcionaba entonces demasiado bien, y mi padre tenía que llevarme en coche a hacer las fotos”, explica.

Al preguntarle su opinión sobre la forma en la que hoy muchos adolescentes utilizan Instagram nos cuenta que “me gusta ver sus fotos y me siento identificado con ellos en algunas cosas, como que usen etiquetas en inglés. Algo que yo también hacía en Flickr. Es una buena forma de conocer gente mas allá de tu entorno”.

Quizá la mejor prueba de la madurez que un niño puede demostrar al observar el mundo son las fotos de Joe Conzo. Con 9 años comenzó a fotografiar en la década de los 70 la vida en su barrio, el Bronx. Gracias a las fotos de aquel niño, realizadas en un riguroso blanco y negro, hoy tenemos un documento excepcional sobre cómo se desarrolló la cultura del hip-hop. De hecho, este espectacular archivo fotográfico ha sido publicado en internet por la Universidad de Cornell.

En el futuro algo así no será necesario porque los niños y adolescentes de hoy ya están construyendo su propio archivo visual en Internet gracias a sus móviles. Pero las limitaciones técnicas de estos dispositivos al captar imágenes están también viciando la forma en la que los nuevos fotógrafos se enfrentan a la fotografía.

De hecho, con frecuencia muchos jóvenes emplean más tiempo en editar sus fotos con aplicaciones que en esforzarse a la hora de lograr una buena toma. Por eso algunos jóvenes pueden sentirse sorprendidos a la hora de usar una cámara que sólo permita hacer fotos.

Entre las más interesantes para iniciarse en la fotografía está la Bigshot. Esta máquina digital, concebida para el aprendizaje de la fotografía por el profesor de informática Shree Nayar de la Universidad de Columbia, cuenta con la particularidad de que debe ser montada para poder usarse. De esa forma se puede entender mucho mejor la tecnología que hace posible captar fotografías digitales.

Otro de sus atractivos es que es relativamente asequible. Se vende por 89 dólares con el fin de que pueda ser usada por niños de familias que no tengan gran poder adquisitivo. Entre las ventajas con las que cuenta frente a los móviles está que permite usar diferentes tipos de objetivos mediante una rueda móvil. Esto también le permite captar imágenes tridimensionales.

Otra cámara interesante para iniciarse en la fotografía es la Nikon Coolpix S32, pues está especialmente pensada para que los niños puedan usarla por su resistencia a los golpes, al polvo y al agua. Sus controles son muy sencillos y tiene dos botones diferenciados para captar fotos o vídeos. Pero seguramente el elemento que más convencerá de ella a los que sólo han hecho fotos con un móvil es su objetivo de tres aumentos. Algo que sólo excepcionalmente equipan algunos teléfonos.

Disponer de una óptica versátil cambia por completo la forma de hacer ciertas fotos, como los retratos. También el flash de esta Nikon abre nuevas posibilidades creativas a la generación de fotógrafos móviles, pues a pesar de su sencillez es mucho mejor que los de tipo led que equipan los teléfonos.

En el caso de que el interés por la fotografía sea bastante evidente no es descabellado regalar una cámara réflex a un adolescente. Una buena elección es la Pentax K-30, una máquina de iniciación que se puede encontrar por menos de 500 euros en algunas tiendas con un objetivo.

A pesar de que no es una máquina profesional cuenta con funciones propias de cámaras de gama alta: sobre todo por su resistencia al agua y su visor óptico, que nos permite ver el 100% de la imágen que vamos a captar. Interesante para encuadrar con más concentración que usando una pantalla, pues un visor óptico de calidad nos permite aislarnos del entorno y concentrarnos en la imagen.

Pero para que los fotógrafos nativos digitales pongan a raya su impaciencia no hay nada mejor que una cámara analógica. Estas se pueden encontrar a muy buen precio de segunda mano y rara es la casa en la que no hay alguna olvidada en algún trastero. Para que hacer fotos con el método tradicional enganche a los más jóvenes puede ser buena idea acompañar el regalo con unos cuantas carretes y un escáner de negativos adaptado para teléfonos móviles, como el que venden en Lomography. Un accesorio con el que las fotos estarán a un paso de Instagram.

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