7 momentos del Tour de Francia que despertarían a cualquiera de la siesta

La épica del ciclismo da para mucho más que para dormitar en la sobremesa del verano

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Perico Delgado en el Tour de Francia
Perico Delgado en el Tour de Francia.

Acurrucarse en el sofá llevado por la somnolencia que produce el calor y la comida. Todo un clásico del verano. Tanto como la retransmisión en televisión del Tour de Francia que asociamos, irremediablemente, a la siesta.

Una fama, la del ciclismo como generador de sopor, merecida a medias. No se puede discutir que la cadencia del pedaleo y los paisajes bucólicos que aparecen en pantalla conducen por sí mismos a la modorra. Pero hay muchos otros momentos en los que los ciclistas se revuelven en sus sillines para ofrecernos momentos gloriosos. Bien por sus hazañas, bien por sus penurias. Estos son algunos de los momentos en los que dimos un respingo en el sofá, o casi:

1.El descenso de Induráin con el que Rominger sigue teniendo pesadillas

La imagen de Induráin vestido de amarillo cogiendo a un extenuado Rominger en la bajada del Tourmalet camino de Aubisque es una de esas que no se olvidan con los años. El 22 de julio de 1993 en la etapa entre Tarbes y Pau, en pleno corazón de Los Pirineos ciclistas, la afición española esperaba que fuese un día de trámite para Miguel Induráin. Finalizaba la ronda de Los Pirineos y el español tenía prácticamente asegurado su tercer Tour. Pero el suizo Tony Romiger tenía un plan.

La etapa comenzó a un ritmo muy alto con la subida al Tourmalet y Rominger se metió en el corte del día poniendo en apuros a Induráin. Por si fuera poco Chiappucci se sumó a la fiesta atacando y en busca de la fuga, pero Banesto neutralizó al italiano quedando ya solo Rominger y el polaco Jaskula.

Coronaron el Tourmalet a una media de 30 kilómetros por hora y con más de 40 segundos de ventaja. En el descenso Rominger deja a Jaskula atrás y se la juega con todo. Es en ese momento cuando cunde el pánico entre la afición española pues Rominger destacaba por ser un experto ‘bajador’. Lo mejor estaba por llegar. Induráin reacciona y se lanza junto a Riis consiguiendo, prácticamente, volar. El navarro se fue de Riis y recortó una diferencia máxima de 50 segundos. La realización de televisión ayudó a la épica porque la señal volvió justo en el momento en que Induráin apareció como una bala.

2.El día que Perico llegó tarde a la contrarreloj

Hay despistes famosos y luego está el de Pedro Delgado en la crono de la edición de 1989 celebrada en Luxemburgo. Visto con perspectiva puede resultar gracioso, pero en su momento fue dramático. Salir con un retraso de 2.40 minutos supuso que Perico, que venía de ganar la carrera el año anterior y era favorito, perdiese el Tour casi antes de salir.

En un principio se dijo que se había perdido por las calles de la ciudad mientras entrenaba. Se llegó a especular incluso con que le habían secuestrado. Él mismo aclaró después que no había nada de eso. Lo que ocurrió es que, buscando un lugar tranquilo en el que entrenar lejos de los focos y los aficionados, se le fue el santo al cielo. En todo momento el ciclista, que con los años ha sido capaz de bromear sobre el asunto, pensaba que tenía tiempo suficiente y no se agobió en absoluto. Incluso se paró hablar con otros ciclistas para comentar el trayecto y la mejor forma de abordarlo. Quienes si sufrieron de lo lindo fueron los integrantes del equipo que no sabían que hacer para dar con él.

Los minutos en que el cajón de salida apareció vacío en pantalla se hicieron eternos y marcaron un antes y un después en la carrera para el ciclista español. Aunque Delgado consiguió reponerse del disgusto y marcarse una gran remontada, terminó tercero.

3.El tonto de Alpe d’Huez

Cuando el italiano Giuseppe Guerini cruzó la pancarta del último kilómetro en la subida al Alpe d'Huez de 1999 nunca imagino lo que le esperaba. Sobre todo porque afrontaba relativamente tranquilo el último tramo con una ventaja considerable respecto a sus perseguidores. A escasos 50 metros de entrar en la zona vallada para el público un aficionado se puso a sacar una foto al héroe del día, quedándose quieto en mitad de la carretera sin percatarse de que el ciclista estaba prácticamente a su lado. Apuró tanto que cuando quiso apartarse terminaron los dos en el suelo.

Pedro González, el mítico comentarista de Televisión Española, estaba tan indignado con la situación que no paraba de repetir durante la retransmisión “Hay que ser tonto. Hay que ser tonto para provocar una situación de este tipo en el tramo final de la carrera”. La insistencia fue tal que el fotógrafo frustrado pasaría a la posteridad como ‘el tonto de Alpe d'Huez’.

La historia, sin embargo, tuvo final feliz. Por suerte Guerini tenía una ventaja importante, se repuso y pudo alzar los brazos en meta. Al final de la etapa el ciclista italiano se acercó al joven y le regaló un maillot del equipo. Falta saber si este correspondió con la foto.

4.Pantani atacando bajo la lluvia en el Galibier

El Tour de 1998 pasó a la historia por los escándalos de dopaje. Día sí, días también se producían detenciones y registros de los gendarmes franceses. Descontento, el pelotón amagó con plantarse y la prueba estuvo a punto de suspenderse. Por el camino quedaron ciclistas expulsados y otros que decidieron abandonar en medio de la tormenta. Más allá de la polémica esta edición dejó para el recuerdo el ataque de Marco Pantani en la mítica etapa de Les Deux Alps. El Pirata se metió en el bolsillo el Tour en la temida subida al Galibier, marcando un rito frenético, y dejó a su máximo rival en ese momento, Jan Ullrich, sin opciones. Tal y como muestra la retransmisión de TVE ese día destacó otro ciclista muy querido por la afición 'El Chava' Jiménez. Se da la circunstancia de que la vida de Pantani y Jiménez estuvo marcada por la tragedia y el abuso de sustancias. Ambos murieron jóvenes. 

5. Abdel Kader Zaaf, el ciclista ebrio que se quedó en la cuneta 

Sí, existe una historia de un ciclista que se emborrachó en plena carrera del Tour. Lo cuenta Ander Izagirre en el libro Plomo en los bolsillos cuando rememora el ciclismo de la década de los 50. Hay que tener en cuenta que por aquella época los corredores solían tomar bebidas alcohólicas para ‘motivarse’, aunque no fue precisamente el caso de Abdel Kader Zaaf. El ciclista argelino no ingirió voluntariamente alcohol sino que fue un aficionado quien quiso ayudarle a suavizar el efecto de las altas temperaturas durante la etapa Periñán-Nimes de aquel 1950.

“En la cima de un repecho”, narra Izagirre, “Zaaf agarró una botella que le tendió un aficionado y le pegó un trago ansioso. El argelino sintió un sabor fuerte y trató de escupirlo, pero ya había bebido suficiente: era vino de Corbières. Y Zaaf como buen musulmán, nunca había probado el alcohol”.

El resultado fue desolador. El vino, sumado al calor, el sobresfuerzo físico y demás, hicieron que el corredor se desplomase. “Los espectadores se le echaron encima, lo detuvieron y lo tumbaron a la sombra de un árbol, donde Zaaf por fin se desmayó”.

Zaaf tuvo días mejores y pasó a la historia como el primer africano en ganar una etapa del Tour de Francia.

6. La caída de Van Est a un barranco que se convirtió en reclamo publicitario

De esa misma época, cuando las imágenes del Tour llegaban en blanco en negro, es la historia de Wim Van Est. Este ciclista holandés, que defendía en la etapa 12.ª de la edición del Tour del año 51 el maillot amarillo, se despeñó por un barranco. Los presentes no confiaban en encontrarlo con vida al fondo de aquellos 70 metros de profundidad, pero la sorpresa fue mayúscula cuando lo rescataron sollozando y magullado pero vivo.

El acontecimiento inspiró un lema publicitario de la época. El de Pontiac, la marca de relojes que patrocinaba al equipo del holandés, que hizo gala de la resistencia de sus productos.

7. Contador echando el resto ante los hermanos Schleck

En ocasiones no es necesario ganar para dejar momentos memorables en el imaginario popular. Fue el caso de la derrota de Alberto Contador en la edición de 2011 frente a dos hermanos, Andy y Frank Schleck. Los dos ataques a la desesperada del ciclista español han quedado recogidos también en las páginas de Plomo en los bolsillos:  “Al madrileño lo reventaron en el Galibier, donde perdió casi cinco minutos y el Tour. Pero su respuesta, que también acabó en derrota, resultó más memorable que casi todas sus victorias: al día siguiente, nada más comenzar la etapa, atacó en el primer repecho del Col du Télégraphe a 94 kilómetros de meta.” Lo volvería a intentar en Alpe d'Huez pero en vano.

Las escapadas dieron emoción a la prueba y entusiasmaron a Perico Delgado, ahora al otro lado como comentarista de la televisión pública junto a Carlos de Andrés.

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