Más lejos, más fuerte, más bestia: las fiestas locas de los pueblos españoles

Quizás en tu pueblo organizan un concurso de petanca. Mientras, otros están lanzando bombonas de butano

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El verano y sus fiestas locales son la excusa ideal para montar algunos de los eventos más locos de del panorama cultural y deportivo español: mientras en unos pueblos organizan concursos de petanca, otros lanzan bombonas de butano, trepan palos o escupen huesos de aceituna. Aquí van algunos de esos saraos que no deberías perderte.

Eventos "deportivos"

Brutathlón. Lanzamiento de tocón, de bombona de butano y de bovedilla. Volteamiento de rueda de tractor y arrastre de traviesa. Ésas son las disciplinas que hay que dominar para ser ganador del Brutathlón. Esta competición celebra su tercera edición este fin de semana en el pueblo madrileño de Los Molinos, aunque hay otras pedanías, como Aldea del Obispo, en Salamanca, que lo celebran también. Aquello de "mejor maña que fuerza", mejor dejarlo en casa.

Birratlón. Hay estudios que defienden que una cerveza después de correr ayuda a recuperar mejor. Así que, ¿por qué esperar a terminar la carrera pudiendo empezar a "recuperarnos" mucho antes? Ésa es la premisa de los birratlones: competiciones en las que los participantes tienen que completar un recorrido mientras pasan por puntos de control en los que beberse una fresca es obligatorio. El formato no tiene un pueblo en el que se celebre de forma estable, pero algunos de los míticos han sido el Barathon de la Universidad Complutense de Madrid, o el de Valladolid, con 5 km con 6 pintas (una pinta es medio litro, aproximadamente) de cerveza de por medio. Dentro vídeo:

Lanzamiento de hueso de oliva. Este año, la competición de lanzamiento de hueso de aceituna cumplirá 20 añazos. Aunque hay algunas celebraciones "oficiosas", la oficial se realiza en El huesódromo de Cieza, en Murcia, y consiste en comerse una oliva y lanzar el hueso "sin canute u otro medio", como explican sus bases. Los promotores del concurso están tramitando convertirlo en olímpico y, por el momento, el récord está en 10´43 metros. ¿Se batirá? La respuesta, el próximo 28 de agosto. Ah, y para aquel que no le gusten las olivas, en Elche se practica con dátiles.

Lanzamiento de DNI. Similar en esencia al de oliva, pero tranquilidad: no hay que masticar el dni. En este caso se lanza con la mano. Comenzó a celebrarse en algunos pueblos de cataluña como Osona hace un par de años y saltó a los medios cuando, en 2014, un lanzador logró batir el récord con 36 metros en las fiestas de Bescanó. Este año dio el salto fuera de las fronteras catalanas y se pudo disfrutar del deporte hasta en Madrid. En las fiestas de Vallecas, concretamente.

Cucaña. Un clásico. Consiste en trepar, utilizando solo la fuerza de brazos y piernas, un palo embadurnado con alguna sustancia resbaladiza. Muy alto. Se celebra en una considerable cantidad de ciudades de España (Sevilla, Santa Cruz de Tenerife, Castro de Urdiales, Cádiz, Orgaz...) e Hispanoamérica y existen dos modalidades: con palo vertical o, en ciudades con puerto, horizontal. La caída en la segunda modalidad duele menos.

Olimpiadas Rurales. Añora, en Córdoba no solo es célebre por tener un número inusualmente alto de pelirrojos entre sus vecinos, sino también por ser la sede de un evento que, año tras año, multiplica la población de la región durante sus tres días de duración: las olimpiadas rurales. En esta competición se puede participar en 15 juegos tradicionales como los zancos, carreras de sacos, la comba, la carretilla e incluso, no podía faltar, la cucaña.

Guateques carnavalescos

Romería Vikinga. El primer domingo de agosto de cada año, desembarca en Catoira, Galicia, una tripulación muy especial: Vikingos. El que haya visto la serie Vikings tal vez se esté emocionando demasiado. Aclaramos: gallegos disfrazados de vikingos. Pero a lo grande. Esta fiesta de carácter profano lleva celebrándose desde 1960 y, además, del célebre desembarco, incluye una cena a la que hay que ir, cómo no, con su indumentaria correspondiente.

Cipotegato. A las doce del mediodía de cada de 27 agosto, las campanadas en Tarazona, Aragón, marcan el inicio de una de las fiestas más célebre de la región: el Cipotegato. Este personaje de traje arlequinesco –y que se elige por sorteo cada año– sale del ayuntamiento mientras que los paisanos que se aglomeran en los alrededores le gritan "¡cipote, cipote!" y le arrojan tomates. Después de recorrer la ciudad regresa a la plaza, donde la multitud lo iza sobre la estatua homenaje al Cipotegato.

Colacho. Si al Cipotegato lo fríen a tomatazos en Tarazona, al Colacho también lo agreden... Aunque verbalmente: en esta fiesta de Castrillo de Murcia, en Burgos, los paisanos insultan a este personaje disfrazado... Y si éste les pilla, les arrea. Aunque esto no es lo mejor: después, se pone a saltar a todos los bebés que hayan nacido ese año en el pueblo. De ahí el nombre tan explicativo que le han dado en Lonely Planet: el Baby-jumping festival.

A lo grande

La Gran Oca. Sí, en el Juego de la oca de toda la vida daba rabia caer en la casilla de la calavera y tener que volver a comenzar, pero podría ser peor: la casilla de inicio podría estar a casi dos kilómetros de distancia. Es lo que ocurre en Dos Torres, en Córdoba, donde el primer fin de semana de agosto se monta un Juego de la oca que abarca todo el poblado y en el que participan más de 150 personas distribuidas en 20 equipos. Los dados de gomaespuma son más grandes que algunos de los participantes.

Grito más largo. Todo aquel que piense que el grito de "¡Goooooool!" de los locutores deportivos es largo, debería pasarse por el concurso de gritos que se celebra cada año en Madrid durante las fiestas de La Paloma. Tiene lugar en las Vistillas, pueden participar tanto niños como adultos y solo son necesarias dos cosas: para participar, tener buenos pulmones. Para ir de espectador, tapones para los oídos.

Subida de cajas. Otro clásico para amantes de las alturas. Consiste, como su propio nombre indica, en ir trepando por una pila de cajas de refrescos o cerveza. La peculiaridad es que la torre la ha de ir construyendo el trepador mientras escala: sube una caja, alguien desde abajo lanza otra, la coloca, sube... Y así, hasta que se caiga. Ningún pueblo la celebra año a año de forma tradicional, pero son varios (Langa, Miranda de Azan, Ateca...) los que se suman a organizar de forma esporádica, para las fiestas, una de estas escaladas.

Autos locos

Solo en el próximo mes de septiembre se celebrarán en España siete carreras de autos locos, vehículos de fabricación casera preparados para lanzarse (con conductoir incluido) por vertiginosas rampas y circuitos. Algunas de ellas llevan más de diez años celebrándose y son ya un clásico de las fiestas de sus pueblos correspondientes, aunque no siempre se celebran coincidiendo con las festividades de la localidad. Es el caso de la Red Bull autos locos, carrera (...¡Con rampas y obstáculos!) auspicia por Red Bull que se celebra en diferentes países y ciudades y que el próximo 31 de octubre aterrizará en Barcelona. No solo se valora la pericia de los conductores sino también la originalidad de los vehículos.

Otra de las más pintorescas es el Descenso de coches locos sobre la nieve de Sierra Nevada. Para el que en vez de reutilizar las ruedas del carricoche, prefiera reciclar los esquís.

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