Por qué el Mar de Plástico se llama así

Los invernaderos de Almería son una de las pocas construcciones humanas que se pueden ver desde el espacio

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La serie Mar de plástico se estrenó la noche del martes con una audiencia de cuatro millones de espectadores y un 23,6% del share. La producción de Antena 3 narra la investigación del asesinato de la hija del alcalde de Campoamargo, un pueblo ficticio de Almería y se siguió también en redes sociales, con 20.000 tuits que incluían el hashtag #mardeplástico, según datos de Topsy

El título no es ni mucho menos casual. Con el nombre de “mar de plástico” se conoce a la comarca del Poniente Almeriense, por los muchos invernaderos que cubren la zona. En especial, el Campo de Dalías, una planicie que incluye localidades como El Ejido, La Mojonera y Roquetas de Mar, y que ha sido fotografiada por la NASA en varias ocasiones.

En este fragmento del programa España a ras de cielo, de Televisión Española, se nos cuenta de forma breve la historia de los invernaderos de El Ejido. Según explica Pedro Ruiz, agricultor con 50 años de trabajo a sus espaldas, en la zona se cultivaban uvas de mesa que quedaron sin valor de venta a principios de los 60. Se decidió dejar las cepas sin fruta y usar la estructura de las parras para colocar unos plásticos encima. El objetivo era cortar los vientos, pero los agricultores en seguida se dieron cuenta de que esta protección y calor ayudaba también a anticipar las cosechas y a que tuvieran mayor rendimiento y calidad.

En los años 40, El Ejido apenas tenía “una veintena de casas”, pero el crecimiento llegó a tal punto que ahora 12.000 familias viven de los invernaderos, que son en un 70% explotaciones familiares. Sólo entre 1994 y 2014 la población pasó de 45.000 a 84.000 habitantes. Como recuerda el vídeo, se trata de un municipio de emigrantes, tanto nacionales como extranjeros.

Aunque las primeras pruebas se hicieron en 1963, este documental de Cajamar explica que el verdadero boom de los invernaderos llegó diez años más tarde: unas lluvias torrenciales arrasaron el campo y la región fue declarada zona catastrófica. Las ayudas se usaron para instalar los invernadero. Los agricultores de la zona ya habían superado los recelos que sentían hacia los primeros “abrigos”, como los llamaban, sobre todo por el hecho de tener que trabajar con tanto calor.

En el reportaje de TVE, Ruiz recuerda que El Ejido fue el pueblo que más creció de toda Europa en los años 80 y 90. Según comenta Ruiz, en esa época “nos quitábamos los trabajadores los unos a los otros por falta de personal”. Hoy en día, la exportación aún llega a los 1.500 millones de euros anuales. 

En resumen y como explica este otro documental de la BBC, se convirtió “una región árida en una huerta gigante”. Esta pieza termina con el periodista sobrevolando la zona en parapente e impresionado no sólo por el paisaje, sino también por el aire caliente del plástico que le va impulsando hacia arriba.

Un paisaje asombroso

Este mar de plástico es una de las pocas construcciones humanas que se puede ver desde satélites y estaciones espaciales. Al contrario, por cierto, que la gran Muralla China, como ya dijo hace años el astronauta español Pedro Duque.

Esta foto de la NASA se tomó en 2004 desde la Estación Espacial Internacional y muestra las 20.000 hectáreas de invernaderos del Campo de Dalías que entonces y según recogía la propia agencia espacial, suponían una actividad de 1.500 millones de dólares.

El Campo de las Dalías desde la Estación Espacial Internacional. NASA

Esta otra foto es del proyecto Aster, que desde el satélite Terra toma fotos centrándose sobre todo en cambios y control de avances de glaciares, volcanes activos, morfología de las nubes y, también, cultivos. La imagen es de 2008 y cubre un área total de 19 x 30,5 kilómetros.

Otra imagen de la región, tomada desde el satélite Terra. NASA

Por supuesto, no hace falta subirse a un transbordador espacial para quedar impresionado por las vistas. Son muchos quienes se fijan cuando sobrevuelan la zona en avión, como podemos ver en estos tuits.

El paisaje también ha llamado la atención de fotógrafos profesionales.

Julián Rojas. El País
Chris Sattlberger. Getty Images
LTCE. Getty Images

El otro mar de plástico

Por desgracia no todo es una historia de lucha contra condiciones adversas y unas fotografías espectaculares. Aunque los disturbios racistas del año 2000 se han superado en gran medida, siguen llegando noticias acerca de la situación complicada en la que viven muchos inmigrantes. Un documental de 2007 explicaba que cobran entre dos y dos euros y medio cada hora por trabajar a 45 grados.

Otro asunto es el que recordaba el actor Antonio de la Torre en un tuit que publicó horas antes del estreno de la serie.

De la Torre enlazaba un artículo de Serbal, la Sociedad para el Estudio y Recuperación de la Biodiversidad Almeriense, que explica cómo los residuos agrícolas forman otro mar de plástico, al vertirse en ramblas y cauces públicos, y acumulándose en las playas.

“Resulta que los residuos en dominio público, al no estar en una finca privada, no son de nadie -denuncia la asociación-. No hay a quien sancionar a no ser que lo pilles in fraganti, aún sabiendo muchas veces que es el agricultor que está junto a la rambla o la playa, el que está echando los residuos”.

Como se puede apreciar en este vídeo grabado por Serbal el 10 de septiembre, no es de extrañar que “el 90% de las aves marinas lleven plástico en sus estómagos”.

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