Nostalgia por dos euros en Berlín: cuando sacarse una foto era algo especial

Dos artistas alemanes arreglan viejos fotomatones para colocarlos en las calles

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El Berlín posterior al muro se resiste a deshacerse de su pasado y sigue alimentándose de contradicciones. La diversión retro del fotomatón analógico busca reivindicar aquel tiempo no tan lejano en el que hacerse una foto era un momento especial. Los artistas Ole Kretschmann y Asger Doenst decidieron rehabilitar estas antiguas cabinas fotográficas analógicas y salvarlas de la extinción.

Situadas en puntos estratégicos de la ciudad, ofrecen nostalgia por dos euros tanto. El negocio, en realidad, reside en el alquiler de estas máquinas, para fiestas privadas, festivales de música, ferias de moda y producciones cinematográficas (a 1.800 euros al día, explican en su web). Aportan un toque de color con imágenes en blanco y negro. Otra de esas contradicciones de la ciudad con dos almas.

Tras mostrarnos los sorprendentes oficios que te encuentras por las calles de Nueva Delhi y visitar el bar-templo donde brindar con Sangre de Cristo en Sevilla durante la Semana Santa, El Viajero de Verne pasea junto a los creadores de Photoautomat por Berlín, visitando también sus almacenes.

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