Este grupo de mujeres indígenas se suman a la ola de la copa menstrual

El programa Ixchel Aradia busca dar alternativas ecológicas y más económicas en seis estados de México

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Foto: cortesía Ixchel Aradia.
Foto: cortesía Ixchel Aradia.

La menstruación de las mujeres se puede ver desde muchos ángulos. Uno de ellos, es el impacto que tiene en el medio ambiente. Durante su vida fértil, una mujer puede consumir alrededor de 11.300 toallas sanitarias generando alrededor de 60 kilogramos de residuos, según estimaciones del programa de medio ambiente de la ONU y el Senado de la República en México.

Pero no solo se trata de la contaminación, sino del costo que tienen las toallas y tampones. Teniendo la regla una vez al mes por 35 años, una mujer en México puede desembolsar 26.400 pesos (unos 1.150 euros). Bajo esta premisa el programa Ixchel Aradia busca llevar la copa menstrual a mujeres de comunidades indígenas de México, así como talleres y programas de educación menstrual.

Steph Ferrera (Ciudad de México, 1994) y Laia Cerqueda (España, 1988) cuentan a Verne que comenzaron este proyecto hace cuatro años, produciendo Wey-Cup, una copa menstrual social que busca ser una alternativa para mujeres de escasos recursos. “Empezamos con pláticas y talleres y después nos dimos cuenta de la realidad: necesitamos permiso de la Cofepris para poder distribuirlas, algo que es muy costoso”, cuenta Ferrera, vía telefónica.

Aunque ya habían trabajado en más de diez comunidades de Oaxaca, Chiapas y el Estado de México repartiendo la Wey-Cup, en 2016 la Cofepris emitió una alerta donde prohibía la comercialización de las copas menstruales, al tratarse de un dispositivo médico. Por esa razón, ambas mujeres crearon un proyecto de fondeo en la plataforma Donadora con el fin de obtener la certificación de la autoridad sanitaria en México.

“Las pruebas que tenemos que hacer son complejas y caras. Se trata de exámenes de biocompatibilidad y toxicidad en varios laboratorios, además de los trámites que se re exigen. Para eso pedimos apoyo, para que se nos apruebe de la manera que se debe”, dice Cerqueda, vía telefónica. El término Wey-Cup es un juego de palabras, según indican sus promotoras. Viene del inglés wake up, que significa despertar y, wey que es una expresión náhuatl que significa “la venerable”.

La red que ha formado el programa Ixchel Aradia ha alcanzado a más de 200 mujeres en comunidades del Estado de México, Hidalgo, Puebla, Chiapas, Quintana Roo, la Ciudad de México y planean realizar talleres en Guatemala al finalizar 2018. Ambas emprendedoras cuentan que la copa menstrual ha sido una alternativa bien recibida. “Hablamos del autoconocimiento del cuerpo de las mujeres. Se ve con sorpresa al principio, pero después es bien aceptado”, dice Ferrera.

Además de los talleres y charlas de salud sexual, este programa busca apoyar la economía de comercio justo, siendo las propias indígenas quienes elaboran bolsas de tela para conservar la copa menstrual.

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Ferrera y Cerqueda cuentan que de obtener el permiso, seguirán regalando copas a las mujeres indígenas y también planean distribuirla a un precio más económico. De este modo podrán invertir en la manufactura de la copa, elaborada por una empresa farmacéutica con la que han llegado a un convenio. La Wey-Cup tendría un costo de 280 pesos (unos 12 euros), mientras que la única copa autorizada por la Cofepris se comercializa en 649 pesos (alrededor de 30 euros).

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