¿Cómo ayudan los baños mixtos a evitar la discriminación?

Desaparecer las barreras de identidad de género en los sanitarios es un primer paso para la inclusión, consideran algunos activistas

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Estos letreros fueron colocados en buena parte de los sanitarios de la Universidad Iberoamericana campus Ciudad de México. Alberto Hernández / IBERO.
Estos letreros fueron colocados en buena parte de los sanitarios de la Universidad Iberoamericana campus Ciudad de México. Alberto Hernández / IBERO.

Desde hace una semana, la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México cuenta con baños mixtos en sus instalaciones. Un grupo de estudiantes del Tec de Monterrey en Querétaro llevó a cabo una medida similar en días pasados, pero solo se mantuvo durante la semana LGBT. La Ibero es el primer campus que integra este sistema en todos sus edificios en México.

Fomentar que no haya distinción de entrada al sanitario por identidad de género es un paso adelante para evitar que haya discriminación, según consideran activistas, personas transgénero y autoridades consultadas por Verne.

Alonso Murillo fue estudiante de la Iberoamericana hace cinco años y es un hombre de género no binario, es decir, no se identifica con un rol de género establecido. Gracias a los trabajos que realizó en el campus y a la coordinación con el Programa de Asuntos de Género de la institución, se implementaron estos baños en la universidad. “Al final de cuentas todos vamos al baño a lo mismo”, dice el diseñador a Verne vía telefónica. “Lo importante es que se fomente el respeto”.

Elvia González del Pliego, coordinadora de la iniciativa, dice que apoyar los baños mixtos en las instituciones educativas forma parte de un proceso para evitar la discriminación. “En temas de género e inclusión se habla de un proceso. Históricamente, ha habido otras medidas como darle derecho al voto a la mujer y dejar de excluir a las personas de color en los establecimientos: así se rompe el status quo. En este caso, se pone un letrero y eso hace que las personas se pregunten por qué”, comenta la académica vía telefónica.

La iniciativa de identificar baños públicos en las universidades es una práctica que se lleva a cabo desde hace tiempo en Latinoamérica. La Universidad Nacional de la Plata, en Argentina, unificó los sanitarios desde 2012 mientras que en Estados Unidos algunas universidades lo han implementado desde 2014.

Segun los organizadores, las opiniones en redes sociales y en los comentarios de persona a persona van desde una abierta aceptación, hasta el rechazo y los juicios discriminatorios. “La mayoría de los comentarios fueron positivos, otros de sorpresa y muy pocos negativos", dice González.

Foto: Alberto Hernández / IBERO.

Ophelia Pastrana es una economista abiertamente transgénero y fue echada de un baño de mujeres por su identidad. Para ella, la iniciativa de hacer los baños mixtos significa terminar con el rechazo que existe a lo femenino, pues son las mujeres las primeras en ser separadas por ser consideradas delicadas o débiles respecto a los hombres. “Dividir los baños y considerar que las mujeres tengan esta atención especial no ayuda a disminuir la violencia contra la mujer, por qué se considera erróneamente que las mujeres no pueden con cosas de hombres y los hombres no pueden con cosas de mujeres ni cosas de bebés (ya que los cambiadores de bebés suelen estar solamente de lado de baño de las mujeres)"

Gran parte de la distinción de género en los baños se debe a la infraestructura con la que cuentan: en los baños de hombres hay mingitorios, pero no existen mesas para cambiar bebés, indica Pastrana. “Aunque puede que seas un padre homoparental o un padre que simplemente esté cuidando de su hijo, no tienes esta infraestructura -los cambiadores de bebés- en los baños de hombres”.

Luis Guzmán, vicepresidente de la Asociación Codise, que lucha por los derechos de la comunidad LGBT y la diversidad, indica que lo importante de no separar baños es mandar un mensaje de inclusión, pues dividirlos responde a un mensaje de exclusión social. “Se debe de garantizar la seguridad y la privacidad en los cubículos y compartir el lavamanos y el espejo con respeto”, señala.

Para González, la ola de inclusión debe empezar por las escuelas. “Lo ideal es que no haya ningún tipo de señalización de género, sólo que se indique que son baños y que la seguridad sea garantizada para cualquier persona”, dice la académica, quien lleva un par de años capacitando al personal de esta casa de estudios.

Para Murillo, no son suficientes las conferencias y las pláticas de inclusión, sino que hacen falta acciones determinantes. “A una conferencia solo van las personas interesadas, la verdadera diferencia sucede cuando lo haces un poco más público, cuando  se toman decisiones a favor de la pluralidad, como esta”.

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