Esta farmacia madrileña se niega a vender homeopatía

Un documento informa a los clientes de los motivos por los que se niega a distribuir estos preparados

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La farmacia Rialto, en la Gran Vía de Madrid, no vende preparados homeopáticos. Un tuitero se pasó por allí este miércoles y comprobó que los clientes que piden este tipo de remedios lo único que obtienen es un documento. "Como técnicos de medicamentos", dice el papel, los farmacéuticos no les recomiendan "el uso terapéutico de pseudomedicinas como la homeopatía, flores de Bach, oligoterapia y todas aquellas que no hayan demostrado científicamente su eficacia en el tratamiento, prevención y diagnóstico de enfermedades".

El mensaje de Omar Olmedo (@stratocaster_o), con una imagen de la farmacia y del documento, se ha retuiteado más de 1.800 veces en un día. Según ha explicado en Twitter, ya conocía la historia de este establecimiento y se había acercado a comprar allí para felicitarles y pedirles "el papelito".

En noviembre de 2012, el año en que la farmacia Rialto empezó con esta práctica, un usuario de Twitter también compartió el documento que ha resucitado ahora. Entonces también lo replicaron más de 2.600 usuarios después de colocarse en el agregador de noticias Menéame.

Jesús Fernández, dueño de la farmacia desde 2011, es activista contra la homeopatía, que describe como "una seudoterapia sin aval científico". El documento lo redactó con ayuda del abogado Fernando Frías -que denuncia iniciativas públicas que fomentan las seudociencias en su blog La lista de la vergüenza-. Quería que fuese "veraz, conciso y sin problemas legales", a prueba de los equipos jurídicos de los grandes laboratorios homeopáticos.

En una página resume las razones por las que se niega a vender estos productos, como que "el contenido de los preparados homeopáticos es en su casi totalidad agua o azúcar, sin ningún componente activo".

listadelaverguenza.naukas.com

Este farmacéutico de 51 años, miembro de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) y de Círculo Escéptico, cuenta a Verne que decidió escribir ese documento para asesorar mejor al paciente. Su farmacia, localizada en un lugar de paso, no es tanto un establecimiento de barrio como un lugar "consultivo", donde los clientes entran a pedir soluciones muchas veces sin receta. Allí, cuando alguien pregunta por algún producto homeopático, intentan "hacerle ver que no es recomendable, que no se gasten el dinero en eso".

Fernández asegura que con todo, son muy pocos los clientes que buscan este tipo de preparados. Las reacciones de quienes lo hacen son en un tercio, de sorpresa, porque no sabían que lo que habían pedido era homeopatía. Otro tercio, después de recibir la información, pone en duda el producto. El resto se ofende o exige el libro de reclamaciones. "Pero yo no tengo por qué vendérselo si no tiene registro sanitario", dice alegando que la Ley del Medicamento le avala.

"Hacerles ver lo que hay detrás es la vía para desmotivarles", explica el farmacéutico, y recuerda que en la carrera esta materia, "basada en supuestos irracionales", ni se toca. Fernández, que trabajó durante 18 años en la industria farmacéutica, "donde para decir que algo funciona hay que tener detrás estudios científicos", denuncia que los distribuidores de este tipo de remedios venden productos supuestamente basados en compuestos como el muro de Berlín, luz de Venus y otros planetas, cenizas de volcán y hasta el canto del delfín.

"Si a un farmaceútico le cuentas un problema común (diarrea, tos, etc), difícilmente te va a recomendar homeopatía", asegura Fernández. A no ser que el cliente llegue pidiendo algo preciso. Otras veces, sin embargo, reconoce que es normal que el consumidor compre homeopatía cuando ve que la vende "un tipo con bata blanca, que tiene un diploma en Farmacia, que exhibe los productos en una estantería y además están descritos como medicamentos".

La iniciativa del dueño de la farmacia Rialto le valió una llamada de atención y una cita del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, en respuesta a alguna queja interpuesta por alguna asociación de médicos homeópatas. Aquello, que contó el abogado Frías en su blog, no quedó en nada. Fernández, que no le reconoce autoridad al Colegio Famarcéutico sino al Ministerio de Sanidad -"no dejan de ser un club social, donde no vota ni el 1%", dice-, respondió citando algunos artículos del Código Deontológico del propio colegio. Entre otros, que "el farmacéutico ejercerá su profesión de modo que contribuya al bienestar y a la salud de los pacientes, respetando su dignidad y evitando cualquier acción que ponga en riesgo, dificulte o impida su reconocimiento o ejercicio, y antepondrá el beneficio del paciente a sus legítimos intereses personales, profesionales o económicos".

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