“En esta obra, la mujer es respetada”: una campaña contra los piropos en los sitios de construcción

22 sitios en la CDMX accedieron a colocar mantas con las que se asegura que las mujeres no serán acosadas en el lugar

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Una mujer pasa cerca de una obra o sitio de construcción y los trabajadores chiflan o lanzan piropos sin pudor: es una escena que se ha visto miles de veces en México, tanto en las calles como en series y películas. En YouTube existen cientos de parodias y monólogos de comedia sobre los albures y piropos de los albañiles. “El piropo se considera admisible, incluso como si fuera una creación literaria o artística, pero es un acto invasivo”, dice Andrés Gómez Espinosa, profesor de la escuela Instituto Mexicano de Psicooncología. Sus estudiantes comenzaron una campaña para difundir ese mensaje y comenzaron en los sitios de construcción.

Manta colocada en una obra en la colonia Portales. Ángel Plascencia

El proyecto comenzó en la clase de psicología social de Gómez a finales de 2016. “La iniciativa fue de mis estudiantes, basada en sus propias experiencias”, comenta el profesor. “Surgió de pensar en formas de cambiar actitudes y combatir este tipo de acoso que se ha normalizado, no solo los piropos, si no el que sucede en el transporte público y en la calle”. Leticia Azuela una de las 15 estudiantes que participó en la iniciativa dice que ella ha vivido este tipo de situaciones en varias ocasiones. “Sientes miedo y luego rabia e impotencia cuando esto sucede”, comenta a Verne vía telefónica.

La clase de Gómez tomó inspiración de un cartel que una constructora en Perú colocó en un sitio de construcción en el distrito de Miraflores, en el sur de Lima. En su cuenta de Facebook, el escritor y periodista peruano Jeremías Gamboa publicó las fotografías del anuncio que se lee: “En esta obra no silbamos a las mujeres y estamos en contra del acoso callejero”. La publicación del 26 de febrero fue compartida más de 6.200 veces en un mes y obtuvo mucha atención mediática en la prensa local.

El psicólogo y sus estudiantes acudieron a aproximadamente 44 sitios de construcción, la mayoría en la Delegación Benito Juárez en la Ciudad de México. “Elegimos esa zona porque existen muchas obras y también confluye mucha gente joven”, dice Gómez. Solo 22 sitios aceptaron a colocar los carteles y a firmar una carta en la que el jefe de la obra, en representación de los trabajadores, se compromete a evitar los piropos y silbidos en el sitio. “No es algo que tenga peso legal y no se hizo con las empresas, sino directamente en los lugares de las obras”, dice Gómez. “Los que no participaron no es tanto que hayan dicho que no, pero nos dieron largas o nos dijeron que no estaban autorizados para tomar la decisión”.

Azuela, una de las estudiantes de la clase, asegura que los sitios que firmaron el convenio con el instituto fueron receptivos ante la iniciativa. “Lo tomaron muy bien y nos atendieron de forma muy respetuosa”, comenta. “Yo vivo cerca de uno de los sitios y pasó por ahí casi todos los días, no he visto que suceda ningún tipo de acoso, creo que sí lo han llevado a cabo”. Luis Miguel Mallorga, jefe de una de las obras que colocó el anuncio, dijo a Verne vía telefónica, que la iniciativa le parece correcta.

Gómez dice que no es posible saber si en los sitios donde se colocaron las mantas ya no ocurren los piropos u otro tipo de acoso. “Tendríamos que hacer un estudio, con grupos cerrados y hacer observaciones. Para realizar los experimentos es necesario tiempo y recursos con los que no contamos ahora”, explica el psicólogo. Gómez dice que esto es algo que contemplará para futuras clases.

Una forma de intentar demostrar poder

Gómez explica que el acto de piropear es una forma de demostrar poder y control sobre una persona que se ve como vulnerable. “Se asume una condición de superioridad y el derecho a juzgar el cuerpo del otro”, dice. “Normalmente cuando la mujer va acompañada de un hombre, los piropos de extraños no suceden, porque ahí se asume que habría una consecuencia”.

El acto también es más común entre personas o comunidades marginadas que sufren algún tipo de discriminación u opresión. “No todos, pero la mayoría de los trabajos de construcción en México son espacios donde se presenta el abuso laboral y la injusticia social”, dice el psicólogo. “Es común que el abusador tenga un historial de abuso. Se ha encontrado que en los lugares donde hay mayor desigualdad o injusticia social, es machismo está mucho más presente en la sociedad”.

Un artículo de la Universidad de California de 2015 apunta que las causas de este comportamiento aún se debaten, pero que están fuertemente ligados a la idea de la superioridad masculina. Otro estudio de la revista Current Psychology encontró que los hombres que mantienen ideas sexistas usualmente tienden a normalizar la práctica del piropo callejero y a responsabilizar a las mujeres de colocarse en una posición vulnerable o propicia para el piropo.

Manta colocada en una construcción cerca del Estadio Azteca en la colonia Santa Ursula. Cortesía: Andrés Gómez
Manta colocada en una sitio de obra en la Delegación Benito Juárez. Cortesía: Andrés Gómez

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