Guía de regalos navideños para expatriados (por países)

Ellos vuelven por Navidad y se merecen algo mejor que un pijama. Aquí te explicamos qué regalarles a cada uno

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En estos tiempos tan intensos que vivimos es difícil no tener un amigo o familiar que haya tenido que ir a buscarse las castañas allende los mares. Si con la llegada de los reencuentros y regalos navideños quieres intentar huir de los pijamas, los vales regalo y los pares de guantes de lana, toma buena nota de esta imprescindible guía de qué regalar a tus amigos expatriados según el país en el que vivan. Te lo van a agradecer.

Hemos consultado con ingenieros establecidos en Múnich, veterinarios que viven en Abu Dabi o traductores asentados en Minneapolis para llegar a una única conclusión: las mayores añoranzas se concentran en un solo concepto, la comida. Muchos productos se pueden encontrar pero solo en tiendas especializadas y a un precio muy superior al que estás acostumbrado.

Unos paquetes de jamón al vacío fácilmente transportables y disimulables en la maleta te garantizarán el amor eterno de tu obsequiado. El mundo del embutido admite múltiples variantes según el origen del emigrado, y así, productos como el fuet, la sobrasada o el lomo embuchado son muy apreciados. Pero indudablemente es el jamón serrano la estrella a la hora de concentrar todo lo que supone que es tu hogar en unos pocos centímetros.

Las persianas y las pipas también encabezan la lista de los deseos de muchos emigrados, e ilustran a la perfección la premisa básica a la hora de hacer este tipo de regalos: por cutre o insignificante que te parezca el presente, puede ser un tesoro en las manos de quien lleva seis meses buscándolo desesperadamente por las calles de su nuevo país.

Qué regalar a los que viven en China:

  • Una tijera cortaúñas.
  • Un buen sacacorchos.
  • Una paellera para ser la estrella de las reuniones sociales.
  • Bandas de cera depilatoria.
  • Una maquinilla tipo “gillette” con recambios para depilarse.
  • Un regalo también muy apreciado serán los trajes regionales tipo sevillana y demás, por el clásico amor asiático a los disfraces.
  • Un calendario con el domingo al final de la semana y no al principio puede ser muy útil para los que todavía no se han integrado plenamente.
  • Y condones de talla occidental (sí, exacto).

Qué regalar a los viven en Holanda:

  • Si una persiana te parece un regalo poco práctico o transportable (no lo es), un antifaz para dormir puede pasar de ser considerado una pijada a un objeto imprescindible para la subsistencia con sólo una semana soleada de por medio.

Qué regalar a los que viven en los países nórdicos:

  • Una lámpara de luz natural para protegerse de depresiones y cambios de humor provocados por desconocer que la geografía es destino.
  • Una esponja friega platos para los que no se han acostumbrado para hacerlo con el palo-cepillo.
  • Una batidora tipo minipimer, no una licuadora, porque sólo quién ha intentado hacer mayonesa o alioli con la licuadora saben que no tienen nada que ver, ni remotamente.

Qué regalar a los que viven en Myanmar, Tailandia y otros países del sudeste asiático:

  • Tampones (son muy difíciles de encontrar en según qué zonas, y al precio que tienen son un regalo más que deseable).
  • Cremas faciales sin efecto blanqueador.

Qué regalar a los que viven en Estados Unidos:

  • Bayetas Vileda.
  • Paquetes de pañuelos de papel, porque allí se estilan más los que vienen en caja de cartón y son de menos capas, más fino y con menor capacidad retentiva de mocos y lágrimas.
  • Tabletas de chocolate a la taza, para fundir.
  • Aceitunas rellenas de anchoa (el jalapeño lo inunda todo).
  • Un regalo muy preciado es una fregona de tiras absorbentes, no de las de hilos finos, que son las únicas que se encuentran allí.
  • Las escobas tampoco son iguales ni barren tan bien (no, no es chauvinismo).
  • La charcutería variada siempre supondrá un gran regalo, sobre todo porque exige arriesgarse enviando por correo o transportando en la maleta el jamón, y que al pasar los controles del aeropuerto uno se sienta como el protagonista de “El Expreso de medianoche”.

Qué regalar a los que viven en los Emiratos Árabes o Dubai:

  • Pan tostado del “normal”, porque allí las tostadas vienen por defecto con cardamomo o anís.
  • Pimienta cayena.
  • Tinta de calamar en sobres.
  • Una aspiradora de bolsa o bolsas de recambio para la aspiradora si ya la tienen allí.
  • Una espumadera es un utensilio de cocina básico que puede resultar casi imposible encontrar, lo mismo que una aceitera con colador para guardar el aceite después de freír. Sí, tal vez no sea lo más sano, pero no están los tiempos como para hacer dispendios con el aceite, y menos en según qué países en los que el bueno se cotiza casi a precio de petróleo.

Qué regalar a los que viven en Francia:

  • En el país de la cosmética por excelencia, algo tan simple como el jabón Magno puede ser un gran presente.
  • En el siempre proceloso mundo de la limpieza del hogar, el Kh 7, los recogedores con mango y los estropajos buenos pueden añorarse mucho.
  • En el campo de la gastronomía, las nada selectas y muy de batalla bolsas de kikos pueden arrancar las lágrimas de quién las reciba como regalo.

Qué regalar a los que viven en México:

  • Gominolas, que por mucho que las chuches picantes tengan algo adictivo, a veces apetecen dulces de los que no cauterizan la lengua.

Qué regalar a los que viven en Alemania:

  • Un edredón doble, para cama ancha (y así no tener que usar dos edredones individuales pegados).
  • Y su correspondiente almohada doble, para reposar la cabeza sobre la misma superficie que tu amado o amada.
  • Unas palas y una nevera portátil para los días de esparcimiento campestre.
  • Tampones con aplicador, cuya dificultad para el reciclaje impide su popularidad en los supermercados teutones, pero las entretelas tu regalada agradecerán.

Qué regalar a los que viven en Kenia:

  • Ambientadores para casa y bolsitas de olor para dejar en los cajones de la ropa.
  • Queso, de toda variedad posible.
  • Picos de pan para poner con el queso de aperitivo.
  • Paquetes de arroz de grano redondo, porque es casi imposible dar con otro que no sea el basmati.
  • Vino, buen vino.
  • Café descafeinado (ironías de vivir en uno de los mayores productores de café del mundo).
  • Baraja española y unos cuantos juegos de mesa.

Qué regalar a los que viven en Inglaterra:

  • Ibuprofeno de 600 mg para no tomarse tres pastillas de 200 como si estuvieses en el Valle de las muñecas.
  • Una cafetera italiana.
  • Colorante para el arroz.
  • Un mortero.
  • Unas zapatillas para pisar moqueta constantemente.
  • Los estropajos para lavar los platos también son objeto de deseo.
  • Servilletas de papel blancas, sin dibujos.
  • Un reloj para no llegar tarde a todas partes a lo conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas.
  • Alcohol y cigarrillos para no arruinarse con los vicios legales.

Qué regalar a quién vive en cualquier otro país:

Hay una larga serie de productos, amén de los ya mencionados, que funcionan como un regalo fantástico se esté donde se esté. Son cosas como:

  • El aceite de oliva bueno y no a precio de oro.
  • En fechas navideñas imposible obviar los turrones, polvorones y mantecados.
  • Una baraja española y unos cuantos juegos de mesa tipo Trivial.
  • Números atrasados de revistas, especialmente del ¡Hola!, la Cuore y el Jueves (la santísima trinidad del kiosko español).
  • Unas alpargatas.
  • Sobres para hacer flan y cuajada.
  • El colacao (a no ser que el destinatario del regalo sea más de nesquick, es importante averiguarlo antes)
  • Todo tipo de conservas, como berberechos, aceitunas, anchoas, sardinillas o atún en aceite.
  • Las latas de callos, lentejas y fabada aunque sean de calidad ínfima serán bien recibidas, porque así es la nostalgia: tiene la peligrosa capacidad de transformar incluso las cosas negativas en algo emocionante y bello.

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