El escándalo de Las galletas PríncIPE: piden perdón en redes sociales por haber cambiado la receta, intentan sobornar a Verne y después se niegan a responder a nuestras preguntas

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A veces, las redes sociales sirven para algo: por ejemplo, para que las galletas Príncipe renuncien a la nueva receta de hace un año y le añadan más sabor de chocolate.

Las nuevas galletas Príncipe no gustaron. Se suponía que eran más sanas: tenían más cereales, eran un 35% más grandes y tenían un 40% menos de grasas saturadas. Según explicaba la empresa, cada galleta tenía 25 calorías menos. Pero no gustaron. Quizás porque no nos gustan los cambios. Cualquier cambio nos hace desconfiar y además supone un esfuerzo, ya que tenemos que cambiar un escenario en el que estábamos cómodos por otro en el que tenemos que reaprender ciertos códigos. Por eso siempre que se cambia el diseño de una web, alguien comenta que “me gustaba más antes” (recordad, si no, las iras que provoca cualquier minúsculo cambio en la apariencia de Facebook).

O igual sólo sabían peor. No sería la primera vez que pasa algo así. El ejemplo clásico es el fiasco de la New Coke. Coca-Cola sustituyó la Coca-Cola clásica por esta nueva versión en 1985, fiándose de unas catas a ciegas en las que se preguntaba a los participantes si comprarían el refresco (no si lo sustituiría por el clásico). El nuevo sabor, más dulce provocó las iras de los estadounidenses. Cuando la empresa anunció que volvía al sabor clásico, la cadena ABC interrumpió la emisión de Hospital General para anunciarlo. Sí, la repercusión fue tal que alguno sugirió que todo fue una campaña de comunicación planeada al detalle desde el principio. (Nota: no lo fue).

Las nuevas galletas Príncipe no causaron tanto alboroto ni recogieron 40.000 cartas de protesta, pero sí hubo centenares de tuits al respecto, un modesto grupo de Facebook e incluso una campaña en Change.org, que, todo hay que decirlo, no consiguió su objetivo. En todo caso, Mondelez entendió el mensaje: con los sabores míticos de la infancia no se juega. OJO: COMPROBAR

No se trata de la primera campaña personalizada en redes. Old Spice hizo esta maravilla: 200 vídeos diferentes respondiendo a preguntas y comentarios en Twitter. Sí, cada vídeo está personalizado (y no sólo el tuit y el mensaje, como en el caso de las galletas Príncipe). En España lo hizo Ramón Bilbao, con una campaña en la que los vídeos se personalizaban con textos inspirados por escritores y periodistas.

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