7 motivos por los que los jugadores lloran a Satoru Iwata, el hombre que salvó a Nintendo

La muerte a los 55 años del creador de Kirby, la Wii y la Nintendo DS conmueve a la comunidad mundial de 'gamers'

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Satoru Iwata, presidente de Nintendo, en una imagen de 2008
Satoru Iwata, presidente de Nintendo, en una imagen de 2008 . AP

La cita de Satoru Iwata (1959-2015) que todo internet está repitiendo la pronunció en la Game Developers Conference de 2005, pocos años después de asumir la presidencia de Nintendo: “En mi tarjeta de visita, soy presidente de una corporación. En mi mente, soy un desarrollador de videojuegos. Pero en mi corazón, soy un jugador”. Es un buen resumen de por qué Satoru Iwata, fallecido anoche después de algo más de un año luchando contra un cáncer en el conducto biliar, está siendo llorado por miles de jugadores de todo el mundo.

Nintendo, compañía de la que era CEO y presidente, encontró en los últimos años una nueva identidad, centrada no en el multimedia ni en el exhibicionismo de sus grandes competidores, Sony y Microsoft, sino en juegos divertidos, sencillos y directos. Tras una triunfal carrera como programador, suya es la responsabilidad de éxitos empresariales tan indiscutibles como las consolas Wii y Nintendo DS, así como algún otro juego de culto. Su última aparición pública, debido a sus problemas de salud, fue en el último E3, donde presentó las novedades de Nintendo en una conferencia adoptando la forma de un muppet. Esa especie de despedida jovial y juguetona, como tantas veces lo fue en su posición como directivo (“los videojuegos solo tienen una meta: ser divertidos”), es su legado. Repasemos algunos de sus grandes logros.

1. El desarrollo de Earthbound

El primer trabajo de Iwata tras dejar la universidad fue en el estudio HAL Laboratory. Allí participó en el desarrollo de numerosos juegos que luego se convertirían en clásicos, aunque el caso más notable es el de Earthbound. Conocido como Mother 2 en Japón, es un juego de rol para Super Nintendo donde un chaval debe viajar por el mundo recolectando melodías que le ayuden a vencer a una inteligencia artificial. Su subversión de los códigos del género y su retrato ingenuo y humorístico de la cultura occidental lo condujeron al fracaso comercial, pero lo convirtieron en un título de culto. Sus virtudes se debieron al entonces director de HAL: Iwata vio el código que el estudio, en colaboración con el estudio APE, estaba realizando, y les dijo que no creía que aquello fuera a ninguna parte. Repararlo, recordó Iwata, habría costado un par de años de trabajo, así que decidió empezar el juego desce cero. En un mes lo había reprogramado por completo, sentando las bases del futuro título de culto.

2. Ayudó a concebir Kirby

Estando en HAL dio vida a una de las mascotas más significativas y memorables de las consolas de Nintendo: la bola tragona rosa Kirby. De mecánicas sencillas, escenarios ilídicos y personajes monísimos, los juegos de Kirby parten siempre (desde el inaugural Kirby's Dream Land de 1992) de una habilidad muy particular por parte de la fantasmal esfera rosada: tragarse a sus enemigos y absorber sus habilidades.

3. Era un programador extraordinario

Algunos de sus logros como programador aún son recordados con admiración, ya que proceden de los no muy lejanos tiempos en los que los juegos se hacían entre un puñado de personas, no con equipos que triplican en tamaño a los que hacen fata para rodar una película. Por ejemplo, programó desde cero y sin documentación de ningún tipo, a pelo, el sistema de combate de Pokémon Stadium para Nintendo 64 en solo una semana. O arregló casi sin ayuda y en tres semanas uno de los juegos abanderados de GameCube, Super Smash Bros. Melee, que estaba inundado de errores y a punto de ser retrasado. Esto lo hizo siendo ya presidente de la compañía, nada menos.

4. Llegó a Nintendo en el peor momento

Iwata entró en Nintendo cuando la compañía estaba a punto de lanzar uno de sus grandes fracasos, la consola GameCube, un hardware que aunque hoy es recordado con cierto cariño sobre todo debido a algunos juegos exclusivos extraordinarios -y en los que Iwata estuvo personalmente implicado, como Metroid Prime, Star Fox Adventures, Eternal Darkness o Zelda: Wind Waker- apuntaba a cierta desorientación por parte de la compañía, que intentaba competir con Sony y Microsoft con sus mismas armas. Tras la tibia recepción, Iwata decidió dar paso a un proyecto de cierta complejidad tecnológica, pero que volvería a colocar a Nintendo en primera línea comercial gracias a un retorno a sus orígenes: la consola Wii.

5. Un tono amistoso

Iwata cambió el estilo de los presidentes que le habían precedido en nintendo, todos de la familia Yamauchi. Iwata concibió una Nintendo amable y cercana, casi afable, una en la que los jugadores realmente podían creer que había creadores de juegos intentando hacer, simplemente, productos divertidos. Yamauchi era un empresario; Iwata era un desarrollador de videojuegos. Eso le llevó a ponerse en primera línea de fuego, a pedir disculpas cuando alguno de los lanzamientos de Nintendo no cumplían las expectativas o a hacer el ganso siempre que las circunstancias lo requerían, lo que le convirtió en fuente inagotable de memes y gifs. O como ha afirmado Randy Pitchford, presidente de Gearbox Software (Borderlands), “No he conocido a nadie en la industria que no admirara o respetara a Iwata”.

6. Wii...

Nadie creía en la consola Wii cuando salió, pero el ojo como ingeniero de Iwata le llevó a apoyar a ciegas un invento entonces tan estrafalario como era el de la detección de movimientos. Resultado: una de las consolas más vendidas de todos los tiempos (más de 100 millones de unidades) y, por encima de todo, una apertura total del mercado, que dio la bienvenida a sectores de edad hasta entonces desconocidos e hizo mucho por la inclusión de las mujeres entre el público jugador. Aunque Iwata no supo ver, y fue un error del que siempre se lamentó, determinadas tendencias de futuro como el juego on-line, títulos como Wii Sports, promovidos por Iwata pese a la oposición que se encontraba dentro de la propia Nintendo -aún reticente a dejar escapar las mecánicas clásicas de los videojuegos- supusieron una auténtica brecha industrial.

7. … y Nintendo DS

Que se adelantó a la fiebre por la cacharrería móvil con pantallas táctiles que vivimos hoy. Nintendo DS fue la sucesora, en términos de popularidad e innovación, de la mítica Game Boy. Aunque hoy la fiebre por las consolas portátiles ha remitido (debido en buena medida a la potencia de tablets y móviles), Nintendo DS y títulos como New Super Mario Bros., Nintendogs o Brain Training hicieron tanto o más como la Wii por acercar a nuevos públicos a los videojuegos.

El futuro

El legado de Iwata y los próximos pasos de Nintendo se dividen en dos vías, de las que la hermética compañía nipona aún no ha dado muchas pistas. Por una parte su esperadísima entrada en el mercado de los móviles, después de años resistiendose a “rebajar” la marca, en dispositivos con Android y a manos de alguna franquicia de gran popularidad. Teniendo en cuenta el mimo que Iwata siempre puso en aspectos de los juegos que los móviles a menudo pasan por alto, como los sistemas de control, podemos esperar una pequeña revolución al respecto. El segundo proyecto es la nueva consola de sobremesa, sucesora de Wii U tras la relativa decepción de ésta, cuyo nombre en código es NX y de la que poco más se sabe.

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