¿Debe Susana Díaz disfrutar su baja maternal completa para dar ejemplo?

Una periodista pide en su blog a la presidenta de la Junta de Andalucía que no acorte el permiso que le corresponde por ley

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“Querida Susana, espero no verte -en una larga temporada- después de dar a luz”. Así, concisa y directa se muestra Yolanda Rosado en el último artículo de su blog Te lo digo bajito. Esta periodista y bloguera se dirige de tú a tú a la presidenta de la Junta de Andalucía, a punto de dar a luz a su primer hijo, para pedirle que disfrute al completo de las 16 semanas de baja maternal que le corresponden por ley. ¿Por qué? Porque cree que con ese gesto hará un gran favor a todas las mujeres de España en esa misma situación.

Rosado comparte sus vivencias de madre desde 2013. Sus experiencias le habían granjeado una media de 10.000 páginas vistas al mes, hasta que el pasado martes publicó esta reivindicación a Díaz y la compartió en su perfil de Facebook. Gracias a este post, su blog ha superado el medio millón y creciendo.

[Sigue leyendo la conversación con la protagonista después del post. Reproducimos el texto por cortesía de su autora. El original puede leerse aquí].

Espero no verte cuando des a luz

Querida Susana, espero no verte después de dar a luz. Te lo digo de corazón. Este no es un artículo de opinión política, poco importa si te he votado o no, tampoco es un mensaje con doble sentido o agrias intenciones, es directo y claro: espero no verte en una larga temporada.
Llevo meses viéndote aparecer por el salón de mi casa, en la sobremesa informativa, viviendo tu embarazo de cerca como el resto de españoles mientras te vemos asistir a reuniones, mítines e investiduras, sonriente y enérgica. Y conforme más se acerca tu inminente fecha de parto (que no la conozco pero a la vista está) más miedo tengo de encontrarme de nuevo contigo demasiado pronto en la sobremesa de mi hogar, con la misma sonrisa seguro, pero sin barriga y sin bebé.

Y es que vivimos en un sociedad que alaba que una mujer (política o no) trabaje y lo de todo hasta el último día de embarazo, llueva o truene, porque una embarazada no está enferma ni incapacitada, porque denota fuerza, entereza y voluntad. Pero luego, en cuanto el bebé pasa del medio acuático al terrestre, ya no se percibe ese empoderamiento maternal, sino todo lo contrario: el bebé desaparece, estorba, queda como insinuado en algún lugar en el que debe estar mientras la mamá está en otro. Y entonces, el elogio se centra en el heroico sacrificio: la mujer que atiende a sus responsabilidades, que renuncia a su cría y a su hogar, a su posparto incluso. Prendidas están en mi retinas, muy a mi pesar, esas imágenes de Soraya Sáenz de Santa María encalomada al balcón de Génova, llenándose de gloria el día que el PP ganó las elecciones en 2011, sólo cinco días después de dar a luz.- “¡Que boten! ¡que boten!” -aclamaba la multitud – “Vais a permitir a Soraya que no bote” -decía Rajoy en su infinita empatía, no se le fuera a saltar algún punto…

Y en los días y semanas posteriores, el carrusel de titulares y destacados en prensa a lo madre coraje: “Soraya, mano derecha del presidente, renuncia a su baja por maternidad y trabaja hasta altas horas en Moncloa”, proclamaciones de una ejemplar conciliación familiar: “es el papá de la criatura el que se está encargando de la alimentación y de los cuidados del bebé” y mi favorito: “ella se ha propuesto acudir todos los días al baño de su hijo, confirman sus colaboradores…”.

No nos toméis más el pelo a las mujeres, por favor.

Y esto no te lo pido sólo porque está sobradamente demostrado a todos los niveles que un recién nacido lo que necesita biológica y emocionalmente es estar con su madre. Tampoco te lo digo porque la Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. Todo eso imagino que ya lo sabes.

Te lo digo sobre todo porque, por suerte o por desdicha, estás en una posición que nos representa a todas las demás. Y si tú, Susana, renuncias a lo que es un derecho tuyo como mujer y madre ¿qué podemos esperar nosotras, mujeres de a pie? Cada vez que una mujer política, que se supone garante de los derechos de los ciudadanos y hacedora de las leyes que velan por los mismos, se incorpora a su rutina habitual, días después de parir y sin rastro del bebé, está mandando un mensaje claro a todas las demás: para ser mujeres responsables, eficientes, con éxito profesional y tomadas en consideración, debéis renunciar a la maternidad.

Y esto no puede ser. Porque lo que diferencia a un derecho de todo lo demás es que no depende del caso, ni de la voluntad, ni de terceros. Un derecho es igual y universal para todo el mundo, inviolable e irrebatible. Y vosotras, mujeres del poder, nos arrebatáis ese derecho cada vez que hacéis alarde de renunciar al mismo. ¿Para qué? ¿sois las únicas que podéis realizar ese trabajo?, ¿no contáis con un equipo de personas competentes y formadas?, ¿tenéis miedo de quedar atrás?, ¿tenéis miedo de que cuando volváis, 16 semanas después (cantidad insuficiente y ridícula por cierto) otros con menos estrógenos y más testosterona, hayan ocupado vuestros cargos de responsabilidad y decisión? Ah, amigo, bienvenidas al miedo…

El miedo a perder lo que has sembrado, por lo que has luchado con uñas y dientes, por lo que te has formado, has crecido y has peleado. El miedo a la injusta renuncia de la mujer por tener que elegir entre su profesión o sus hijos. El miedo a perder el trabajo si tienes un embarazo complicado, si disfrutas de permisos de lactancia o de excedencia, si pides reducción de jornada para cuidar de tus hijos. Todos ellos derechos fantasmas. Por favor, mujeres políticas, no perpetuéis ese miedo, no entréis a ese juego. Vosotras tenéis el poder de acabar con él. El feminismo no es esto.

A mí me gusta pensar que cuando mi hija sea madre el día de mañana, si así libremente lo decide, lo haga con la confianza y la tranquilidad de que no tiene que renunciar a nada, de que no va a perder su puesto de trabajo, de que nadie la va a coaccionar bajo cuerdas, de que no se sentirá amenazada por sus compañeros y compañeras para que “se lo piense mejor” antes de pedir lo que es suyo. Me gusta pensar en un futuro en el que mi hija pueda ejercer la profesión que le plazca, sin poner techo a sus aspiraciones, con ambición y con valentía. Y que cuando sea madre no tenga miedo de perderlo todo. Que pueda sumergirse con plena consciencia y libertad en el cuidado de sus hijos y de sí misma, sin miedo a quedar “desfasada” o a ser reubicada en una categoría inferior cuando se reincorpore a la vida laboral.

En vuestras manos está el dar visibilidad a la labor del cuidado, tan importante e indispensable pero a la vez tan proscrito y olvidado. Vamos a construir una sociedad que sostenga y proteja la maternidad y la infancia, velando por los derechos de las mujeres, construyendo puntos de encuentro, leyes de conciliación real, apertura de los espacios a la vida familiar y a los niños. Por favor, no nos engañéis abriendo más guarderías para bebés, o dándonos media hora de lactancia al día para que nos ordeñemos con un sacaleches en una sala de estar, o transfiriendo nuestras horas a papá. No nos vendáis estas medidas como “liberación de la mujer” o “conciliación” porque es mentira. No es una cuestión de organización sino de sentido común. Creo que podéis hacerlo mucho mejor. Podéis y debéis. Para empezar, basta con el ejemplo, porque si renunciáis públicamente a lo poquito que tenemos, nos estáis fallando a todas.

Lo dicho Susana, espero de corazón que tengas un buen parto, uno respetado y que cumpla con las recomendaciones del parto humanizado de tu Junta, aunque ya te aviso de que a veces no se cumplen. Y también te deseo de corazón que recibas apoyo y buenos consejos en tu lactancia, que vayas a casa con tu bebé y te desnudes, te despojes de todo lo que te apriete o te preocupe, te relajes y descanses, que te prendas en la mirada de tu hijo, porque estarás construyendo para él unos lazos emocionales sólidos de por vida, que te enamores, que te dejes llevar por el baile hormonal de tu cuerpo, que disfrutes y que no tengas prisa por volver para demostrar nada. Que no tengas miedo de perder nada. Espero de corazón, Susana, no verte en una larga temporada, y si tengo que verte por imperativo ineludible del cargo que ocupas me gustaría mucho verte acompañada.

Yolanda Rosado

La reivindicación nace, precisamente, de la propia experiencia de Rosado, madre de dos niños de 4 y 2 años. “Es un asunto –el de la conciliación laboral y familiar- por el que lo he pasado mal”, cuenta Yolanda a través del teléfono. “Me ha resultado muy difícil reincorporarme a la dinámica laboral después de mis embarazos y veo a muchas otras mujeres con los mismos problemas. Conozco a gente con muy buenas ideas y proyectos empresariales interesantes que no los pueden llevar a cabo por falta de tiempo para cuidar a sus hijos".

Yolanda, que vive en Jerez, asegura que no eligió como protagonista de su carta a Susana Díaz para obtener mayor repercusión mediática, sino por la proximidad geográfica con la socialista y lo inminente de su parto. La primera señal de que su post estaba recibiendo mucha atención se produjo ayer cuando su web se colapsó por el aluvión de visitas. La de la periodista no ha sido la primera carta que ha recibido la presidenta andaluza pidiéndole que - al contrario de lo que hicieron otras mujeres con cargos públicos como Soraya Sáenz de Santamaría- se dedique en exclusiva a su hijo durante sus primeros meses de vida.

“Con este post – continúa Yolanda - no he querido juzgar a los demás ni establecer una guerra sobre quién es mejor o peor madre en función de la decisión que tomé. Se trata de que la sociedad integre, de una vez por todas, las necesidades de las familias y del proceso de maternidad de forma natural". Su voluntad es que, como ocurre en otros países, la crianza de los niños no sea vista como un problema sino como una oportunidad. Para que ese cambio de mentalidad sea posible, señala, lo político y lo judicial debe ejercer un papel destacado. Y ahí, en la capacidad de influir en el discurso social, es donde deben implicarse féminas con responsabilidad pública.

He recibido varios avisos de que mi web estaba colapsada por exceso de visitas, guau...GRACIAS, mil gracias por estar ah...

Posted by Te lo digo bajito on Miércoles, 15 de julio de 2015

Las presiones, dice, comienzan ya durante el embarazo. “Es muy habitual que si planteas la posibilidad de acogerte a tus derechos (ya sea la baja maternal, la reducción de jornada por lactancia o una excedencia) vas a ser señalada por tu empresa. En ocasiones, incluso, serás utilizada como cabeza de turco para amedrentar a tus compañeras y que no se planteen hacer lo mismo que tú", opina.

Tampoco ha sido la única campaña en torno a este asunto que ha suscitado recientemente interés en las redes sociales. En Change.org puede encontrarse esta iniciativa, que supera las 65.000 firmas, para alargar de las 16 a las 32 semanas el permiso de maternidad/paternidad. Y el Club de Malas Madres ha promovido en sus perfiles en redes una iniciativa para dejar claro que aún quedan muchas cuestiones por resolver en torno a la conciliación y la vulnerabilidad profesional de las mujeres cuando se convierten en madres. Durante todo un día fueron compartiendo los datos que recopilaron después de entrevistar a 4.500 mujeres. Su conclusión: que la penalización laboral sigue existiendo y que, más que una realidad, la conciliación sigue siendo "un cuento chino".

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