La razón por la que en esta serie van vestidos en las escenas de sexo

'Nit i dia' se ha ganado al público catalán, aunque este asunto sigue generando comentarios

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El tema más comentado de Nit i Dia, la serie de TV3 líder de audiencia en Cataluña la noche de los lunes, no tiene que ver con la ambigüedad moral de sus personajes ni con la violencia explícita, sino con que sus protagonistas van vestidos en las escenas de sexo.

Lo curioso es que estamos hablando de una serie con una temática insólita para una televisión autonómica pública: la historia de un psicópata que viola y asesina a ancianas y de los forenses y jueces implicados con el caso no parecería a priori el material clásico de una cadena caracterizada por una programación familiar, blanca y dirigida a todo tipo de públicos.

“La idea de la serie se nos ocurrió hace seis años”, explica por teléfono a Verne Lluís Arcarazo, productor ejecutivo y creador de la serie junto a Jordi Galceran. “Surgió de la voluntad de Jordi y mía de escribir la serie que nos gustaría ver. Se la presentamos a TV3 entonces, pero la cadena decidió que no se ajustaba a su espectador medio. Hace un año, se pusieron en contacto con nosotros para volver a estudiar el proyecto, y le dieron luz verde”.

Tal vez lo que ocurre es que el espectador medio, también el de TV3, está cambiando. Lluís señala la influencia de la ficción americana con sus personajes llenos de claroscuros y sus tramas arriesgadas, pero también apunta que “series como Breaking Bad o Los Soprano son de cable, no de televisiones generalistas. No buscan una audiencia global (aunque luego la consigan) porque están dirigidas a un público concreto. Nosotros intentamos hacer una serie adulta y compleja, pero que no expulse al público tradicional de la cadena”.

Es buenísima #NitiDia, parece una película de Tarantino.

En #NitiDia juegan a ver quién es el más psicópata de la serie.

“TV3 es una televisión pequeña que sólo puede permitirse producir tres o cuatro series al año, por lo que es normal que intenten asegurarse el tiro con los géneros que dominan, como el serial”. Precisamente un género que tanto Lluís Arcarazo como Jordi Galceran han tratado en series que ya son clásicos emblemáticos catalanes, como Poblenou o El cor de la ciutat.

Pero más allá de las telenovelas de eficacia probada, en los últimos años el canal ha arriesgado para ofrecer algunas de las propuestas de ficción más interesantes del panorama nacional, enfocadas, además, hacia el público joven que es más reacio a consumir televisión en directo, y cuando lo hace, prefiere comentarlo a la vez en Twitter.

El resultado son varias series innovadoras, muy cuidadas técnicamente y que ofrecen contenidos alejados de la línea blanca para todos los públicos que suelen mantener las televisiones autonómicas. Lluís las menciona: la primera fue El crac, en la que Joel Joan se reía de sí mismo –o de su personaje público- hasta retorcer de forma perversa y tronchante las fronteras entre realidad y ficción al estilo de ¿Qué fue de Jorge Sanz?, la Extras de Ricky Gervais o la argentina Todos contra Juan. Cites, una adaptación de la británica Dates, fue muy celebrada por la crítica y se está empezando a rodar una segunda temporada, pero la que trascendió hasta convertirse casi en un fenómeno social fue Merlí. Centrada en un carismático profesor de filosofía y en la vida en el instituto en el que imparte clase, será doblada y emitida por La Sexta.

Nit i dia ha logrado el aplauso unánime de la crítica y el apoyo del público ratificado semana tras semana cada lunes por la noche, franja siempre competitiva en la parrilla televisiva. Con todo, uno de los temas más controvertidos de la serie, por encima de las imágenes de cadáveres calcinados o las escenas que podrían estar sacadas de Seven, es la presencia de ropa en escenas en las que, por lógica, los personajes deberían estar desnudos. Como señala la periodista Mònica Planas en el diario Ara, lo habitual es que en las escenas de sexo -y hay unas cuantas- las actrices lleven sujetador y de los actores no llegue a verse más que el torso.

“La verdad es que me sorprende la polémica”, responde Lluís. “Sobre todo porque no es verdad, en el capítulo cuatro hay escenas de sexo explícito con desnudos”. Es cierto que en el cuarto capítulo -mencionado por Mònica Planas en su artículo- dos personajes están manteniendo relaciones sexuales en un hotel de Tánger, pero como están de perfil no se llega a vislumbrar más que un poco de las caderas, y segundos antes hemos visto un cunnilingus en el que ella llevaba sostén y albornoz.

“También me sorprende que este tema haya sido comendado por mujeres; en una serie llena de mujeres profesionales, médicos, forenses, jueces, que tienen un papel en la serie por lo que representan ellas mismas y no por estar supeditadas a un personaje masculino, me llama la atención que lo que se discuta sea si se ve un pecho o no. No veo que nadie comente si en Borgen la protagonista sale o no sale desnuda. En cualquier caso, la decisión es de Jordi y mía, y hablada con el director a la hora de rodar la escena. No hemos recibido ninguna indicación al respecto. Consensuamos la escena con las actrices e intentamos que quede natural”.

Precisamente el personaje que mejor encarna esos papeles femeninos fuertes que abundan en la serie es el de la protagonista, la forense Sara Grau a la que da vida la actriz Clara Segura. Sara es una especie de antiheroína que rechaza la maternidad y vive aventuras sexuales esporádicas a espaldas de su marido. “Representa muy bien lo que queríamos mostrar con Nit i dia: la dualidad, la cara que muestra un personaje y la que decide ocultar, y la ambigüedad moral, que era un tema que interesaba desde el principio. Teníamos la voluntad de no darle al espectador un producto masticado; puede empatizar con algunos personajes pero también le pueden incomodar. Y al revés, el asesino es un monstruo pero en su vida pública es un héroe”.

Con una temporada cerrada de 13 episodios y éxito de crítica y público en Cataluña, Lluís y Jordi están trabajando en una posible segunda temporada de la serie, aún pendiente de aprobación. “Siempre hemos procurado trabajar con honestidad y calidad”, concluye Lluís. “Y, sea cual sea el género en el que estemos trabajando, intentar llevar las cosas al límite. El espectador lo agradece”. Que sea con bragas o sin ellas es lo de menos.

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