'Overbooking' para todos

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'Aterriza como puedas 2'
'Aterriza como puedas 2'

Un hombre fue sacado a rastras de un vuelo de United Airlines con overbooking. La empresa ha sido muy criticada por esta actuación, creo que injustamente. No solo es legal que las aerolíneas vendan más billetes de los que pueden vender, siempre que indemnicen a los afectados, sino que es una idea estupenda, teniendo en cuenta que no todas las cancelaciones se reembolsan. De hecho, no entiendo por qué solo las aerolíneas tienen derecho a poner en práctica esta magnífica iniciativa empresarial. Como muestran los siguientes ejemplos, el overbooking beneficia a las empresas y a la economía. ¿Y los clientes?, se preguntará alguno. Gracias al overbooking hay clientes de más, así que tan malo no puede ser.

UN BAR

—Una cerveza, por favor.

—Tenga.

—Esta lata es muy pequeña.

—Es de las que ponen en los aviones.

—¿Y cuánto le debo?

—Ocho euros.

—¿Ocho euros?

—Sí, es que es de las que ponen en los aviones.

—¡Está vacía!

—Vaya, eso es que hay overbooking. Qué faena, ¿eh? Pues no tengo más.

—¿Pero por qué no ha mirado antes?

—Sí, hombre, y perder una venta.

UNA TIENDA DE ROPA

—Disculpe, iba a probarme esta camisa, pero ya hay otro señor dentro.

—Lo siento, es que tenemos un problema de overbooking con las camisas.

—¿Cómo? ¿Quieren vender la misma prenda más de una vez?

—Claro, imagine que alguien la devuelve.

—¡La pueden vender después de que la devuelvan! ¡No antes! ¡Ahora hay un señor dentro!

—Son 29,95.

—No, mire, no me la voy a llevar.

—Claro que no, hay un señor dentro. ¿Pagará en efectivo o con tarjeta?

UN RESTAURANTE

—Buenas, teníamos una reserva para dos, a nombre de Jaime Rubio.

—Ay... Me sabe fatal, pero hemos reservado su mesa a estas otras dos parejas.

—Pero si hice la reserva la semana pasada.

—Y ellos también.

—¿Entonces por qué la vuelven a reservar?

—¿Se imagina el engorro si uno de ustedes cancela? Pero no se preocupen, esto se arregla fácilmente. Solo tienen que meterse en la Cúpula del Trueno y pelear durante quince minutos. La pareja que gane, podrá disfrutar de la mesa.

—Oiga...

—No se preocupe, no es un combate a muerte. Podrá volver otro día.

En 'Mad Max 3' arreglaban los problemas de 'overbooking' en La Cúpula del Trueno

UNA PESCADERÍA

—Póngame dos filetes de atún, por favor.

—¿Para hacer a la plancha?

—Sí. Tenga, cóbrese.

—Gracias.

—¿Dónde están los filetes?

—Lo siento. Había overbooking y se los he dado a esa señora hace un rato. Pero no se preocupe: dentro de un mes le enviaré un vale por el importe que me ha pagado.

—¿Dentro de un mes?

—Y aquí tiene otro vale que puede canjear en el McDonald’s de enfrente, por si se ha quedado con hambre. Todo son ventajas.

EL TEATRO

—¡A ver, escuchen todos! ¡Un poco de silencio! ¡Hay overbooking! ¡Hemos vendido seis entradas de más! ¿Algún voluntario para dejar la sala y volver otro día? ¡Le invitamos a un bocadillo! ¿No? ¡Bocadillo y cerveza! ¿No? ¿Nadie? Pues habrá que echar a alguien al azar, es decir, a los de las entradas baratas. ¡Usted, a la calle!

—¿Yo?

—Sí, el calvo.

—¡No estoy calvo, solo tengo entradas!

—¡Fuera, he dicho! ¡Me da igual que tenga entradas!

—No, digo de las otras, las de la cabeza... ¿Qué hace? ¡No me empuje! ¡Esto no son formas!

—¡A la calle o llamo a la Guardia Civil!

—¡Suélteme! ¡Me va a romper la chaqueta! ¡Al menos deme el bocadillo!

UN TAXI

—Disculpe… Una preguntilla, si no es molestia.

—Diga, diga.

—Es que le pedí que me llevara a la Barceloneta y estamos en Sabadell. Además, no deja de subirse gente al taxi.

—Ya, es que hay overbooking.

—¿Cómo que hay overbooking? ¿Hay? ¿Se ha hecho solo?

—Son cosas que pasan, ¿sabe? Esto es un taxi, no una aerolínea moderna. Yo no cuento con sofisticados sistemas informáticos que controlan el número de billetes y de reservas. No, caballero, yo voy a ciegas y a veces pasan estas cosas. ¿Cómo voy a saber cuánta gente se sube o se baja del taxi? Ni que yo fuera Leonhard Euler.

—¿Y cuándo llegaré a la Barceloneta?

—¡Jajaja…! A la Barceloneta, dice… A la Barceloneta no puedo ir ya, que son las siete y cuarto, y mi turno acaba a las ocho. Pero si rellena este formulario, yo le devuelvo dentro de tres meses lo que le cueste el tren. Y esta carrera no se la cobro.

—Hombre, solo faltaría.

—Pero me la tendrá que pagar.

—¿Qué?

—No se preocupe, que también se lo devolveré.

—¡Oiga!

—No se ponga agresivo, a ver si voy a tener que llamar a la policía.

UNA AEROLÍNEA

Selección del contenido y redacción de la carta: Jaime Rubio Hancock @jaimerubio

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