Los petardos, la peor parte de la verbena de San Juan para tu perro

“Lo que siente cuando escucha pirotecnia es como un ataque de pánico para un humano”, dice un veterinario

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La pirotecnia, tan habitual en las fiestas de San Juan que este viernes 23 de junio se celebran por toda España, es muy negativa para los perros. La Policía Nacional lo ha vuelto a recordar en Twitter, horas antes de que se enciendan las hogueras y los petardos: "Hoy es noche de y para los es la peor noche del año: los petardos les causan miedo y ansiedad". Otros usuarios de Twitter inciden en el mismo mensaje, al igual que los veterinarios consultados por Verne.

“Lo que siente un perro cuando escucha un petardo es como un ataque de ansiedad o de pánico para un humano”, decía el presidente del Colegio de Veterinarios de Cádiz, Federico Vilaplana, cuando le preguntamos sobre este tema en Navidad de 2016. “Sufren de forma desmedida cuando explota un petardo cerca de ellos… O lejos, ya que pueden sobresaltarse por petardos a 500 metros”, añade.

La desarrolladísima capacidad auditiva de los perros es la esencia del problema. “Muchas personas tienen miedo a los petardos, sin que hayan tenido una mala experiencia con ellos. Con los perros ocurre algo similar, pero multiplíquenlo por mil”, indicaba Santi Vidal, experto en comportamiento canino en una empresa dedicada a la formación de adiestradores. “Los sentidos están preparados para recibir una cantidad determinada de información. Cuando la sobrepasamos, duele”, comenta.

Los expertos catalogan como traumática la explosión de un petardo para un perro, una experiencia que puede despertar diferentes reacciones. “Hay perritos que empiezan a morderse y pueden llegar hasta el hueso. No saben qué hacer y se lastiman gravemente. Pueden llegar a azotarse contra las paredes o escapar en busca de un lugar seguro”, dice Lucero González, directora de un centro especializado en conducta de perros en México.

Como explica Vidal, el instinto de supervivencia les genera estrés ante un ruido repentino y explosivo: “Dejan de pensar, simplemente actúan. Este mecanismo ancestral ha garantizado la supervivencia durante miles de años y es lo que produce el estrés”. En definitiva, los perros entienden que el sonido de un petardo significa peligro. El partido animalista PACMA lleva varios años quejándose de los efectos de los petardos.

“Eso les lleva a perder el control. A lo largo de mi carrera he visto muchos perros que se asustan por el ruido de un petardo y salen corriendo. Si les pasa en casa, pueden saltar por una ventana o un balcón. Si les pasa en la calle, pueden terminar atropellados”, añade Vilaplana, aunque la reacción puede ser justo la contraria, como explica Vidal: “En otras ocasiones, se produce una conducta de inmovilización, generalmente acompañada de temblores intensos”.

El sonido de los petardos afecta a todas las familias caninas, pero no de la misma forma. “Según un estudio de la Universidad de Ciencias de Oslo (Noruega), razas como Pointer, Gran Danés, Bóxer y Crestado Chino temen menos a los petardos. De la misma forma, cuanta más edad, más susceptibles”, indica Vidal. Pese a ello, en opinión de Vilaplana, la educación del perro es el factor fundamental: “Todo depende de a qué estén acostumbrados”.

“Solo hay que pensar en los perros de caza. Oyen disparos a todas horas y no se asustan. Están habituados a ese tipo de sonidos”, comenta el veterinario. Para los perros que peor afrontan el ruido, Vidal aporta los siguientes consejos: “Debemos evitar al máximo la exposición a esas situaciones, quizá recortando el tiempo de paseo. Una vez en casa, crear un ambiente tranquilo y aplicar técnicas de relajación, como los masajes. Debemos conservar la calma nosotros también, restando importancia a lo que asusta a nuestro perro”

El estrés, todo un condicionante para los perros

El estudio al que hacía referencia Vidal establece una relación clara entre el estrés y todo tipo de problemas para los perros. “Un perro con mucho miedo a los petardos se aterroriza más ante situaciones nuevas. Es muy posible que desarrolle ansiedad por separación”, indica Vidal. Otras situaciones traumáticas, como una castración, pueden provocar efectos parecidos. “Los perros castrados tienen un 72% más de posibilidades de desarrollar miedos a los petardos”, dice Vidal.

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