Los décimos azules del Gordo que llevan la fecha de tu boda

Los resguardos de la Lotería se comercializan a través de terminales electrónicos desde 2010

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Los décimos de los terminales electrónicos ya no se imprimen como resguardos, sino que tienen un diseño parecido al de los tradicionales
Los décimos de los terminales electrónicos ya no se imprimen como resguardos, sino que tienen un diseño parecido al de los tradicionales .

“Cada semana nuevos millonarios”. Este es uno de los mensajes que se lee al entrar al bar abulense Paraíso en una pantalla que muestra anuncios de Loterías y apuestas del Estado (Selae). Un hombre rellena una quiniela en una de las mesas del local mientras otro compra en la barra Lotería de Navidad. Se llama Francisco González y ha ido al bar para hacerse con dos boletos con la terminación 27 —el día que nació su nieta—. Un camarero los busca en el terminal y los imprime. Pero su diseño es diferente a los décimos que se adquieren tradicionalmente en las administraciones de Lotería.

Son resguardos blancos y azules que desde hace dos años venden principalmente los receptores mixtos. Es decir, aquellos que compaginan la venta de Lotería con otra actividad económica como un bar, una librería o un estanco. Al principio, los resguardos que se podían imprimir con el terminal eran más parecidos a un ticket como el de la Primitiva o la Bonoloto. “La gente era muy reacia a comprarlos y creía que le estabas engañando”, cuenta Ignacio Jiménez, encargado de ventas del Paraíso. Pero en 2015 Selae y Fenamix presentaron unos boletos más atractivos de la Lotería electrónica con el fin de aumentar las ventas.

La venta de boletos a través de máquinas expendedoras para la Lotería de Navidad, el sorteo del Niño y la Lotería Nacional se puso en marcha en 2010. “La única diferencia con el décimo es física. Cambia el soporte, pero se mantienen el resto de características: mismo coste de venta, mismos premios, mismos sorteos”, explica Selae en su página web.

Con el nuevo diseño “la gente está más concienciada de que es el mismo producto”, según explica Toni Castellano, presidente de la Asociación de Receptores Mixtos (Fenamix). La venta por terminal, según sostiene, ha dado un vuelco a sus ventas: “El año pasado supuso cerca del 4% de toda la Lotería de Navidad. Este año nuestro objetivo es alcanzar el 5%”.

El bar Paraíso ya ha facturado unos 50.000 euros solo en venta de Lotería de Navidad y cada día recibe varias llamadas de ciudadanos que preguntan si pueden acercarse a comprar números concretos. Pero los boletos disponibles en la máquina son los que no han sido reservados previamente por alguna administración.

Mientras que los establecimientos mixtos solo pueden vender lotería por máquina, las administraciones de lotería pueden utilizar el terminal y tienen la exclusividad de los décimos preimpresos tradicionales. La gran ventaja de la venta de lotería por terminal es la posibilidad de escoger el número que se desea.

González acude cada semana y en Navidad al bar Paraíso, que ha repartido dos segundos premios y un cuarto, en busca de boletos con la misma terminación. “Imagínate que te vas esta noche a dormir a la cama y sueñas que va a tocar el 38220. Ahora si está disponible puedes elegirlo en una máquina y no tienes que ir buscando de un lado para otro”, cuenta Castellano.

Según Josep Manuel Iborra, presidente de la Agrupación Nacional de Asociaciones Provinciales de Administradores de Loterías (Anapal), estos puntos de venta perjudican a las 4.000 administraciones de Lotería que hay en España. “El gran inconveniente es que de un día para otro había más del doble de puntos de venta. Tenemos una demanda presentada en contra de esta forma de comercialización”, afirma.

Ignacio Jiménez, encargado de ventas del bar Paraíso, con un boleto impreso por un terminal electrónico. Isabel Rubio

Los décimos más solicitados

Sonsoles Hernández, propietaria de la administración número nueve de Ávila, explica que normalmente se piden los décimos en marzo y les llegan en julio. Los números acabados en las terminaciones más solicitadas por los ciudadanos como el 13, el 15 o el 69 suelen ser los más reservados por las administraciones. “El 99% de los números que acaban en 13 están en décimos, por lo que por terminal prácticamente no hay”, afirma Iborra.

Los cumpleaños, la fecha del nacimiento de un hijo, de una boda o de un evento importante como podría ser la dimisión de un presidente del Gobierno suelen ser los números más solicitados, tal y como explica el presidente de Anapal. Antes de 2010, había una base de datos de Selae en la que consultar los números disponibles. Iborra cuenta que “si alguien pedía uno, contactabas con Loterías para que lo imprimieran en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y te lo mandaran o hablabas con alguna administración por si se lo podías intercambiar”.

Hoy en día la mayoría de administraciones de Lotería tiene la máquina que imprime los boletos con el formato similar al de la Primitiva en vez del blanco y azul presentado en 2015. Por ejemplo, la de Hernández, que afirma que cuando una persona quiere un número en concreto, normalmente le da igual el diseño porque “no les queda más remedio”.

Pero hay jugadores que prefieren el décimo preimpreso “de toda la vida”. Es el caso de Nieves Jiménez, una profesora abulense que juega cada semana a la lotería desde hace tres décadas: “A mí me gustan los décimos tradicionales, no los de la máquina”. Este año ha comprado cerca de 20 décimos para la Lotería de Navidad y más de dos decenas de participaciones. “Este es el que jugamos en el colegio, este otro el del club de fútbol de mi hijo…”, explica mientras ojea cada décimo junto a su familia .

Cuando los décimos se cortaban con tijeras

El primer sorteo de la que luego pasaría a llamarse Lotería de Navidad tuvo lugar el 18 de diciembre de 1811, según se explica en la web del sorteo. Josep Manuel Iborra, presidente de la Agrupación Nacional de Asociaciones Provinciales de Administradores de Loterías (Anapal), asegura que desde entonces “ha habido una evolución grandísima en cuanto al formato y al diseño de los décimos”. Hace 50 años, según cuenta, ni siquiera venían troquelados para poder separarlos sino que se cortaban con tijeras. “Pero siempre han sido décimos, es decir, una décima parte de un billete de lotería”, afirma.

Además, hace más de 15 años, el número más alto que había en el sorteo de Navidad era el 66.000. Así lo cuenta el presidente de Anapal, que explica que después aumentó a 80.000 y finalmente a 100.000. Por lo tanto, también han disminuido las probabilidades de ganar el Gordo: “Era más fácil que te tocara antes porque las posibilidades eran una entre 66.000. Ahora son una entre 100.000”.

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