¿Qué tal nos llevamos los españoles con los impuestos?

¿Pagamos más que otros países? ¿Hay mucho fraude fiscal? Respondemos a las preguntas más comunes

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Si el Estado no recaudase impuestos, el gasto público sería mucho menor, lo que nos obligaría a asumir individualmente los costes relacionados con la sanidad o la educación, por ejemplo. Además, el gasto público perdería su carácter redistributivo. Los impuestos son, pues, el pilar que sustenta el estado de bienestar que tenemos actualmente, tal y como consagra la Constitución Española en su artículo 31.1.

La mayoría de los españoles, un 55% según el último Barómetro de Opinión Pública y Política Fiscal del CIS, asegura conocer la finalidad de los impuestos. Sin embargo, un 27% no tiene muy claro para qué sirven. Con la ayuda de expertos y de los datos disponibles, aclaramos las dudas más comunes sobre estas imposiciones económicas.

¿En España se pagan más impuestos que en otros países europeos?

El 57% de los encuestados por el CIS cree que en España se pagan muchos impuestos, y un 34% considera que pagamos más que otros países europeos. Sin embargo, como explica a Verne en conversación telefónica Carlos Cruzado, presidente del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), "esa sensación no se corresponde con los datos objetivos" de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat).

En primer lugar, Carlos Cruzado afirma que "los impuestos en España son más bajos que los de nuestros principales socios de la Eurozona". Efectivamente, en 2018 el tipo medio del impuesto sobre la renta de los trabajadores en España (21,3%) era inferior al de países como Alemania (39,7%), Francia (28,7%), Italia (31,4%), Bélgica (39,8%), Holanda (30,5%) o Reino Unido (23,4%). Si echamos un vistazo al IVA general, encontraremos que estos países se mueven en una horquilla bastante parecida, que va del 19% en Alemania al 22% en Italia (en España, el tipo general es del 21%).

Eurostat utiliza el término "presión fiscal" para referirse a lo que efectivamente recauda un país de los impuestos y las cotizaciones sociales, y se calcula en relación al Producto Interior Bruto (PIB). Según su último informe, España recaudó 402.060 millones de euros en 2017, por lo que su presión fiscal fue del 34,5%, casi seis puntos menos que la media de los países de la Eurozona, 41,4%. "Esto quiere decir que tendríamos que recaudar casi 80.000 millones de euros más para equipararnos a otros países de nuestro entorno", según Carlos Cruzado.

Para el economista y experto fiscal José Ignacio Azurmendi, que los encuestados piensen que en España se pagan más impuestos que en otros países europeos puede deberse a un error en el concepto de estas cargas impositivas. "La gente puede pensar que pagan muchos impuestos, pero no es así. Por ejemplo, las cotizaciones a la seguridad social, sobre todo en el tramo de empresas, son muy altas, pero no están consideradas impuestos por definición", afirma Azurmendi.

¿Cuál es la mejor manera de pagar impuestos?

A la pregunta del CIS sobre cómo deberían recaudarse los impuestos, el 47,4% respondió que "sobre todo a través de impuestos directos, tipo IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas)", y un 20,7% escogió "impuestos indirectos, tipo IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido)".

Los directos son aquellos impuestos que se aplican sobre una manifestación de la capacidad económica: la posesión de un patrimonio y la obtención de una renta. Según la Constitución (también en su artículo 31.1), los impuestos deben obedecer a los principios de igualdad y progresividad, o lo que es lo mismo, deben guardar proporción con la capacidad económica de cada uno. En esta categoría se encuentran también los impuestos sobre sociedades, sucesiones y donaciones, y patrimonio.

El IVA, en cambio, es un impuesto indirecto que se aplica sobre el uso de servicios o la adquisición de bienes, y su importe es el mismo para todos los ciudadanos. En España, existen tres tipos de IVA: uno general, del 21%; y dos reducidos, del 10% y del 4%. Pero también hay otros tipos de impuestos indirectos como Impuestos sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Renta de Aduanas e Impuestos Especiales sobre productos como las bebidas alcohólicas, el tabaco y los hidrocarburos.

Cruzado explica que los impuestos indirectos "pueden verse como una injusticia fiscal porque se aplican de igual forma para todos, con independencia del poder adquisitivo". Esta afirmación podría explicar que el 87,6% de los ciudadanos crea que los impuestos no se cobran con justicia. Pero el técnico de Hacienda añade que este tipo de impuestos "terminan siendo más efectivos porque, al ir incluidos normalmente en el precio, son más difíciles de evadir".

José Ignacio Azurmendi, en cambio, advierte de que los impuestos indirectos también tienen ciertos problemas. "Si tienes una nómina, Hacienda sabe perfectamente lo que estás cobrando y la cantidad de tu sueldo que te ha retenido la empresa, la cual está obligada a ingresarlo. En cambio, en las declaraciones de IVA que realizan las empresas sí cabe cierto margen para no declarar todo el IVA que han ingresado".

¿Con qué tipo de impuestos se recauda más dinero?

Según el mismo informe de Eurostat, los impuestos indirectos supusieron un 11,8% de nuestro PIB (dentro de esta categoría, el 6,5% de nuestro PIB procedió del IVA). El peso de los impuestos directos, pese a ser menor, no quedó muy lejos, con un 10,2% de nuestro PIB. Las cotizaciones sociales, que se incluyen dentro del cálculo de la presión fiscal pese a no ser impuestos propiamente dichos sino contribuciones a la Seguridad Social vinculadas a una serie de prestaciones, supusieron un 12,3% del PIB.

Es un porcentaje bastante equilibrado entre las tres categorías, ya que hay países donde una de las categorías destaca claramente sobre el resto, como Dinamarca, donde un gran peso de su PIB recae sobre los impuestos directos (un 29,7%).

"La presión fiscal en España y su diferencia con respecto a otros países europeos se explica, en gran medida –según Cruzado–, por los todavía elevados niveles de fraude fiscal". Es decir, un alto grado de evasión hace que la presión fiscal sea más baja, ya que, como hemos mencionado antes, la presión fiscal mide lo que efectivamente recauda un país. Esta percepción la comparte el 47,4% de los ciudadanos, que cree que los españoles somos poco conscientes y responsables a la hora de pagar nuestros impuestos.

¿Cuánto dinero pierde España por la evasión de impuestos?

Casi el 90% de los encuestados creen que en nuestro país hay mucho o bastante fraude fiscal. A este respecto, Carlos Cruzado menciona un estudio elaborado por el analista alemán Friedrick Schneider y publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018 sobre economía sumergida, aquella que escapa al control de Hacienda y al de la Agencia Tributaria. En 2015, el último año analizado, la economía sumergida equivalía casi al 25% del PIB español, triplicando el porcentaje de Alemania (7,75%) y duplicando el de Francia (11,65%).

"Este dato nos sitúa en una posición delicada con respecto a los países de nuestro entorno con un potencial similar al nuestro y evidencia que hay mucho trabajo por hacer", apunta el técnico de Hacienda.

En algunos estudios sobre el dinero que dejan de ingresar los países se distingue entre fraude y elusión fiscal. Por un lado, el fraude fiscal se refiere al acto de no declarar los ingresos que en realidad te corresponden. La elusión fiscal, por su parte, tiene que ver generalmente con las complejas estructuras empresariales para pagar sus impuestos en países con menos tributación. Un informe de Oxfam Intermón publicado en 2016 aseguraba que todas las empresas del Ibex 35 (el principal índice de la bolsa española) mantenían filiales en paraísos fiscales. "Estas actividades no se consideran necesariamente ilegales. Hay empresas que reparten centros de trabajo en otros países para pagar menos, pero de una forma legal", nos explica Azurmendi.

Aunque las cantidades oscilan mucho en función de las fuentes, un estudio publicado en 2017 por el Instituto Mundial de Investigaciones Económicas para el Desarrollo, de la Universidad de las Naciones Unidas, afirma que España dejó de recaudar entre siete y cinco mil millones de euros por la elusión de impuestos, lo que le sitúa como uno de los Estados con mayores pérdidas por este motivo. El ranking lo lidera Estados Unidos, con una cifra entre 250 y 170 mil millones de dólares evadidos anualmente.

Carlos Cruzado afirmaba en un artículo en Cinco Días que el 80% [del dinero que dejan de ingresar los países], aproximadamente, procede de "grandes empresas y fortunas que utilizan artimañas para evadir el pago de impuestos, por ejemplo, desviando su dinero a paraísos fiscales de escasa o nula tributación". Y añadía: "Pero también hay profesionales y autónomos que piden facturar sin IVA. O trabajadores que cobran en negro. O empresarios y ejecutivos que obtienen beneficios y reciben sobresueldos sin rendir cuentas al fisco. O políticos que protagonizan tantos y tantos escándalos de corrupción".

Venga de donde venga el fraude, Cruzado opina que "la economía sumergida siempre tiene un balance negativo, ya sea por el carácter defraudador o por otros aspectos como la competencia desleal entre empresas o la falta de prestaciones y cotizaciones". Por tanto, Cruzado considera necesario un Pacto de Estado que limite todas estas prácticas.

¿Cuáles son los efectos del fraude fiscal?

El 30% de los encuestados por el CIS cree que el fraude fiscal disminuye los recursos para servicios públicos, mientras un 27,2% opina que "crea injusticias, pues unos/as tienen que pagar lo que dejan de pagar otros/as", y un 20,3% cree que "desmotiva a quienes pagan correctamente sus impuestos".

"Por supuesto, todo el dinero que no recauda el Estado no puede ir a parar a servicios públicos", aclara el presidente de GESTHA, y añade que "de acuerdo con los últimos datos, el fraude fiscal nos cuesta a los contribuyentes 2.000 euros más al año. Esas actitudes desmotivan a los que pagan y suponen un desprecio hacia todos, sobre todo por los principios constitucionales de igualdad y progresividad".

Casi un 65% de los ciudadanos piensa que la Administración hace pocos o muy pocos esfuerzos por luchar contra el fraude fiscal. "Desde luego debemos hacer más esfuerzos para rebajarlo, tenemos potencial para hacerlo, y para ello necesitamos un pacto de Estado que proceda de la voluntad política", concluye Cruzado.

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