Raíces, cultura y futuro: conversación con cinco actores en tres actos

'Gazoline', de la compañía LaJoven, es una obra inspirada en los enfrentamientos en el barrio parisino de Clichy-sous-Boisque en 2005

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De izquierda a derecha: Jean Cruz, María Elaidi, Delia Seriche, Prince Ezeanyim y Mard B. Ase
De izquierda a derecha: Jean Cruz, María Elaidi, Delia Seriche, Prince Ezeanyim y Mard B. Ase.

ACTO 1

[Cinco jóvenes entran a una sala. Sus nombres son Delia Seriche, Prince Ezeanyim, Mard B. Ase, María Elaidi y Jean Cruz. Son los intérpretes de Gazoline, una obra de teatro inspirada en los enfrentamientos entre los vecinos del barrio parisino de Clichy-sous-Boisque y la policía francesa en 2005 tras la muerte de dos jóvenes musulmanes. La periodista coloca una grabadora sobre una mesa y los actores se sientan alrededor].

Periodista: ¿Cuál es vuestra historia?

Delia: Empiezo yo... Mi madre es española y mi padre es de Guinea Ecuatorial, y yo nací aquí, en Madrid. Me crie con mi familia materna y nunca he tenido relación con la parte africana, aunque desde pequeña siempre había algo de aquello que me llamaba la atención. Mi infancia no fue fácil porque yo era la única negra de mi entorno. En el colegio, por ejemplo, el resto de niños ya se encargaban de hacerme ver que yo era diferente, y más que con mi color de piel, se metían con mi pelo, me llamaban "pelopolla" o "Bob Esponja".

Mard: Yo nací en la isla de Guinea Ecuatorial, en Malabo, y a los pocos meses mi familia se trasladó a Madrid, así que aquí llevo toda mi vida. Soy de Parla (sonríe orgulloso). Siempre he tenido una atracción muy fuerte por esas raíces africanas, y me siento 50 por ciento español y 50 por ciento guineano. Para mí, es muy enriquecedor, entiendo bastante de ambos lugares, de su cultura. He crecido cogiendo cosas de allí y de aquí.

Jean: Nací en República Dominicana, mis padres son de allí también. Cuando tenía 8 años, vinimos a España. A mí nunca me ha gustado adoptar el papel de víctima, desde pequeño siempre me ha gustado pensar que yo tengo el poder para cambiar las cosas, por eso, durante mi infancia y adolescencia nunca me sentí diferente. Aceptaba que todos somos distintos, pero lo veía más como una ventaja que como un inconveniente. Es cierto que, al venir a España, me desvinculé un poco de mis raíces dominicanas, pero con el tiempo me he ido reencontrando con ellas y ahora estoy muy orgulloso. De la cultura dominicana conservo esa actitud más calmada ante la vida, da igual, si hay un huracán, lo combaten bailando una bachata.

[Todos se ríen. Estos cinco actores, de entre 22 y 29 años, tienen en común con sus personajes que también descienden de aquellos inmigrantes que llegaron a Europa a partir de los años ochenta, aunque en su caso, crecieron en España, y no en Francia].

Prince: Mi padre es nigeriano y llegó a España hace unos 30 años. Mi madre es vasca, mis tres hermanas y yo nacimos en Vitoria, y nos hemos criado toda la vida en el País Vasco. Cuando era pequeño, a veces sentía que no era del todo de aquí, por cómo me trataba la gente. En aquella época, éramos los únicos negros del barrio y eso nos hacía diferentes de alguna forma. Ya en la adolescencia, empecé a interesarme más por la cultura de mi padre y, aunque todavía no he podido ir a Nigeria, la siento cada vez más cerca.

María: Mi madre es de Marruecos, vino con 29 años y ya tiene la doble nacionalidad. Mi padre es argelino, aunque a esa parte de la familia no la conozco. Me crie siempre con la parte materna. Yo soy madrileña, nacida aquí, así que siempre he pensado que soy de aquí, aunque a mucha gente le costase creerlo. Mis raíces árabes no siempre fueron bien acogidas por su vinculación con el terrorismo... escuchar tantos comentarios negativos sobre los árabes y los musulmanes, incluso por parte de amigos, hizo que durante un tiempo ocultase esa información sobre mi familia a la gente. Me daba miedo decir en alto que mi familia era musulmana.

Víctor Sainz

ACTO 2

[Los disturbios sobre los que trata Gazoline duraron varias jornadas y se trasladaron a otras zonas de la ciudad. Entonces, abrieron el debate sobre la discriminación que sufrían los jóvenes franceses hijos de padres migrantes].

Periodista: Gazoline está inspirada en los disturbios de París en 2005 ¿creéis que la sociedad ha evolucionado desde entonces hacia una mejor integración de la diversidad racial?

Delia: Sí que ha habido una gran evolución, un claro ejemplo somos nosotros. Que las cosas hayan cambiado nos ha permitido estar donde estamos, que la cultura, por ejemplo, normalice cada vez más referentes racializados.

Jean: Avanzar es generar integración de alguna manera, y eso se está viendo, aunque todavía queda mucha lucha para acabar con la discriminación, no solo racial, sino de cualquier tipo, por género, orientación sexual, clase social...

María: Afortunadamente, la sociedad española no ha llegado nunca al extremo de lo que se ha vivido en Francia. Creo que aquí el problema se atajó antes. Nosotros lo estamos viendo con los chavales jóvenes que vienen a ver la obra. Les estás hablando de racismo y no lo entienden porque tienen superaceptado que cualquier persona pueda venir de donde venga.

Delia: Quizás te preguntan algo en los coloquios que hacemos después, pero es por mera curiosidad. Si te preguntan de dónde eres, se refieren a tus raíces, no se cuestionan que no eres de aquí porque tienes otro color de piel, como a lo mejor nos sucedía a nosotros cuando éramos pequeños.

[Los cinco jóvenes y la periodista continúan sentados alrededor de una mesa. Según datos del INE analizados por Verne, dos de cada diez nacidos en España tienen al menos un progenitor extranjero. Esa dualidad cultural enriquece sus identidades, como muestra el estudio "Crecer en España, la integración de los hijos de inmigrantes", publicado en 2014 por la Fundación La Caixa].

Periodista: ¿Os sentís identificados con vuestros personajes?

Prince: Claro, de alguna forma, la raza, la mezcla de culturas, la frustración que genera la discriminación y la falta de integración, hacen que llegues a empatizar con ellos.

Delia: Me costó bastante al principio acoger a mi personaje porque se parecía mucho a mí, somos tan idénticas en muchas cosas que empezó a remover mucha mierda de mi pasado. Me hizo recordar cómo me sentía yo cuando tenía 17 años y me daba miedo profundizar en esa parte de mi vida. Pero le di la oportunidad y al final este papel me ha ayudado a colocar ciertos aspectos de mi vida, a respetarme a mí misma y a la mujer en sí.

Jean: La juventud que compartimos con ellos nos hace empatizar también. No solo por cuestiones raciales o culturales. Esa frustración que tienen muchos jóvenes, hartos de que su familia y su entorno les digan lo que pueden o no pueden hacer, ¿a quién no le ha ocurrido eso alguna vez?

María: En mi caso, tuve que trabajar mucho a mi personaje. Aunque mis raíces sean musulmanas, yo no he vivido con una presión religiosa como la de ella. Había clichés sobre el Islam que ni siquiera conocía. Me costó mucho enfrentarme a la falta de libertad que tiene este personaje.

ACTO 3

[Además de reflexionar sobre la frustración de toda una generación, Gazoline trata de fomentar la diversidad étnica en las artes escénicas y crear así nuevos referentes en torno a la racialización. Como revela la investigación "La representación de los personajes inmigrantes en los programas de ficción", llevada a cabo por la Universidad de Salamanca, existe una "representación discriminatoria o sesgada del colectivo de inmigrantes" y "en comparación con los personajes autóctonos/nacionales, los inmigrantes/extranjeros ocupan en mayor medida papeles secundarios"].

Periodista: ¿Cómo os ha influido esta identidad mixta en vuestras carreras interpretativas?

Delia: Yo siempre he sido muy consciente de a qué tipo de casting me tenía que presentar por mi aspecto, así que no me he enfrentado a situaciones desagradables por ello. Sí que es verdad que aquí, mi apariencia se esconde más, directores españoles me solían colocar más como figuración, mientras que a directores americanos o británicos les gustaba y me daban más visibilidad.

María: Yo sí que he sido más inocente y me he presentado a castings que buscaban a una chica madrileña de mi edad y, por supuesto, me decían que no. Cuando les preguntaba por qué no me cogían si yo cumplía esos requisitos, me decían que mi imagen no encajaba. Yo no lo entendía porque pensaba que tenía ese rollo latino de Antonio Banderas, por culpa de mi madre que me lo decía, pero ya me ha quedado claro que no.

[Todos se ríen].

Mard: Al final este mundillo de la interpretación juega con muchas cosas e incluso la diferencia puede ser algo a mi favor porque tengo algo que muchos no tienen. Al tener esa doble culturalidad, puedo jugar desde un lado o desde el otro. Yo creo que soy un arma de doble filo.

[Todos se vuelven a reír].

Jean: A lo largo de mi carrera he hecho algunos papeles de extranjero que, desgraciadamente, casi siempre tenían una connotación negativa. Se supone que las artes escénicas son un reflejo de la vida, pero a veces ese reflejo no es real y se distorsiona.

Periodista: Y ¿en qué profesionales os miráis?

Delia: Mi referente, a quien admiro y que incluso escucho antes de salir a escena es Beyoncé. Y como actriz, Viola Davis, me encanta su fuerza, y encima es negra. Claro, a mí antes me gustaban otras actrices, pero yo las miraba y veía que no se parecían a mí. De pequeña, jugaba a ser Matilda, y los niños me decían "no puedes porque Matilda es blanca y tú no" [con tono]. Vale, gracias no me había dado cuenta

[Todos se ríen].

Mard: Yo lo que más admiro de la gente es cómo trabajan, me da bastante igual su caché, y como últimamente estoy muy fuera de onda, mi referente soy yo mismo.

[Todos se vuelven a reír].

Delia: Es lo que tiene ser de Parla, que tienes mucha chulería.

Jean: Tampoco me fijo en si la persona es blanca o negra. A mí siempre me ha gustado mucho Meryl Streep.

Delia: No te jode.

Jean: También Morgan Freeman, Michael Fassbender, Leonardo DiCaprio y Viola Davis, a la que quiero citar. Ella dijo, cuando le dieron un Emmy, "yo no puedo ganar ni un Emmy ni nada que se me ponga por delante si no me dan la oportunidad". Eso es precisamente lo que creo que necesitamos, no solo nosotros cinco, sino todo el mundo, que nos den la oportunidad.

Prince: Para mí, cualquier persona racializada es ya un referente y, sobre todo, si ha llegado lejos en su carrera, tiene muchísimo mérito y les admiro por ello.

María: Si tengo que escoger un referente, diría que Chaplin porque fue capaz de contar lo que estaba pasando en un momento muy difícil. No es lo mismo hacer un chiste sobre Hitler ahora que ya está muerto, que cuando estaba vivo. Es inspirador para nosotros que intentamos dar voz a algo que está sucediendo ahora. Y, por supuesto, por no dejar mal a mi madre, diré Omar Sharif, un actor egipcio-británico.

Jean: (acercándose a la grabadora) Y en honor a nuestro director, ¡Carmen Machi y Nuria Espert!

[Gazoline es una obra de Jordi Casanovas y está dirigida por José Luis Arellano García y representada por la compañía LaJoven. Tras su estreno en abril en el Teatro Conde Duque (Madrid), pasó por Málaga. A partir de octubre, comenzará su gira por más de 50 ciudades españolas].

Cartel de 'Gazoline', obra de Erre Gálvez

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