Un baño en Guadalajara con vistas a un abismo de doce pisos

No apto para personas con vértigo

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Foto cortesía Hernández Silva arquitectos.
Foto cortesía Hernández Silva arquitectos. .

Pocas personas esperan encontrarse con un abismo dentro de una casa, y menos en el baño. El ático de un edificio en la colonia Country Club en Guadalajara (Jalisco), tiene un sanitario poco apto para personas con vértigo, ya que se encuentra ubicado en un pequeño abismo de doce pisos.

Una fotografía de esta instalación tapatía fue retomada por la cuenta de Twitter 41 Strange, que según su descripción se dedica a compilar breves historias de terror. El mensaje ha recibido más de 5.000 me gusta y ha sido compartido más de 900 veces en los últimos días.

El autor de esta curiosidad arquitectónica es Jorge Luis Hernández, fundador de la firma de arquitectos Hernández-Silva, y cuenta que su construcción fue una casualidad. “Mi padre construyó ese edificio entre 1969 y 1970 y lo hicimos para unos familiares”, cuenta. En 2006, el primo de Hernández acudió a su despacho para solicitar una remodelación de su departamento.

Este edificio fue planeado por el padre de Hernández para tener dos elevadores: uno para el vestíbulo y otro que condujera directamente del estacionamiento en el sótano, al ático. “Nunca se colocó el elevador pero el cubo construido con ladrillo rojo forjado quedó intacto por cuarenta años”, relata Hernández.

Al tratarse de una remodelación amplia, el familiar de Hernández pidió que se hiciera un medio baño extra para los visitantes. “No había espacio y después nos encontramos con ese cubo”, dice. “Me pareció chistoso la idea de proponerle a mi primo ponerle un cristal e iluminación para que se viera todo el cubo de ladrillos·.

Una de las vistas del departamento remodelado. Cortesía Hernández Silva Arquitectos.

El edificio PPDG de Guadalajara es un edificio de estilo neocolonial cuya estructura está basada en columnas y trabes. Con esto en mente, la firma de arquitectos decidió eliminar muros y recuperar zonas estratégicas que no habían sido utilizadas, entre ellas, el cubo de este ascensor.

Para darle seguridad a los visitantes (y que no sean víctimas más que de su vértigo), colocaron una plataforma de metal visible a pocos metros del cristal de nueve milímetros de espesor cubierto con una película de seguridad. “Muchos medios y revistas de arquitectura han ido a visitar este baño”, comenta Hernández. ¿Y hacía dónde se van los desechos? El arquitecto aclara que el desagüe está del lado de la pared, así no hay ningún asqueroso espectáculo.

Al ser una instalación histórica, la firma ha recibido peticiones para duplicar este baño. “Es algo único por como fue hecho el edificio”, aclara el arquitecto, quien sigue impresionado de su trabajo 14 años después de su construcción.

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