Una profesora de Valladolid enseña cómo es el cuerpo humano con un traje anatómico

"Hubo desconcierto, gritos, aplausos y algunos se taparon los ojos”, cuenta Verónica Duque

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Veronica Duque profesora
Verónica Duque, en su clase de 3º de Primaria.

Verónica Duque se plantó ante toda su clase de 3ºB con una bata blanca. Al poco, se la quitó. Iba más que "desnuda" ante los niños de ocho o nueve años. Se le veía el páncreas, las enormes curvas del intestino delgado y los dos pulmones. Sus alumnos alucinaron. “Hubo desconcierto, gritos, aplausos y algunos se taparon los ojos”, cuenta a Verne esta docente vallisoletana, que da clases en el colegio público María Teresa Íñigo de Toro.

A Charo Llorente, la profesora del 3ºA, le pareció tan original que Duque llevara un traje de licra anatómico que le hizo unas fotos para más tarde compartirlas con los padres. A Michael Moretta, el marido de Verónica, le encantó tanto que las subió este lunes a su cuenta de Twitter. Esas instantáneas han conseguido más 59.000 "me gusta" y se han compartido miles de veces. Unos números que han hecho que Duque pase del anonimato a salir en todos los telediarios. “Me siento abrumada”, confiesa por teléfono.

Criada en Extremadura (aunque nacida en Alicante), y con 43 años, lleva en Valladolid más de 20 años. Sobre cómo se le ocurrió dar así esta clase de Biología, nos cuenta que no fue fruto de un proceso sesudo, sino por puro azar: “De casualidad me saltó un anuncio en Internet y decidí comprar el body y, más tarde, las mallas”, recuerda. “Me pareció muy interesante porque se ven los órganos desde atrás, cosa que las láminas no suelen incluir”.

Una vez tuvo la idea, esperó a que llegara el momento de impartir el temario sobre órganos y músculos. “La clase ya se había dado antes de que apareciera con el traje”, expone Duque. Esta técnica ya la empleó una profesora holandesa, Debby Heerkens, en 2015.

Su objetivo era reforzar las lecciones con una actividad más práctica. Y logró el impacto que quería. Tras unos primeros minutos de sobresalto y unas fotos robadas de su amiga y compañera Charo, ella continuó la lección con el busto de plástico con el que suelen impartir la materia, que se llama Margaret. "No lo he llamado así, la bautizaron antes de llegar yo a este colegio", aclara con risas.

Mientras ella avanzaba con la clase, su marido Michael Moretta compartió como tantas otras veces en sus redes la implicación activa de Duque como docente. Horas después su tuit se viralizó. “La cosa se ha desbordado”, dice este italiano de 42 años, que se mudó España en 2009 tras hacer el Camino de Santiago.

Ha sido tan grande la atención mediática recibida que la profesora admite que no ha descansado bien estos últimos días: "No te da tiempo a pensar, solo a intentar expresarte bien y a intentar ser natural". Se ha negado a hacer ciertas cosas. Una de ellas ha sido volver a disfrazarse para fingir dar clases ante la cámara: "Creo que no es mi lugar".

Michael, community manager improvisado de Verónica, nos cuenta que entre los comentarios que ha recibido en su cuenta hay algunos de carácter sexual y otros que acusan a su esposa de exhibicionista. Él elige quedarse con lo positivo: “Casi todos dicen que ojalá más profesores como ella”.

La difusión ha sido tan amplia que algunos exalumnos de Duque han dado con esta historia y han presumido de quien fue su tutora. Moretta, a quien el teléfono le echa humo con las notificaciones, concluye: “Estoy contento de que Verónica tenga este momento tanto para ella como para su colegio y para todos los docentes", y remata: “la inmensa mayoría son como ella”.

Innovación para enseñar mejor

Exazafata de vuelo, licenciada en Filología Inglesa y maestra desde 2005, Duque da clases en el colegio vallisoletano desde hace cinco años. Ella aclara que en el body de licra el tamaño de los órganos corresponde a alguien de mucha menos edad. Y resalta: “No se sabe que los maestros hacemos muchas cosas, a veces invirtiendo nuestro dinero”.

Asegura que su puesta en escena de esta semana no es la primera. También ha interpretado a personajes históricos. Y tanto ella como su compañera Charo suelen acudir a clase siempre que pueden con gafas, sombreros o cualquier otro tipo de atrezzo para hacer una pedagogía divertida. En Halloween, Día de Todos los Santos en España, ambas se alían para engalanar toda la clase. Incluidas ellas.

“Hay más innovación porque se nos demanda una enseñanza más interactiva y dinámica", argumenta Duque. "Es más difícil centrar la atención de los niños, que ahora están acostumbrados a imágenes, sonidos y a un ritmo muy ágil”. Esto se debe, según la profesora, a la presencia de la tecnología propia de esta generación aún menor de edad.

Duque, en una imagen cedida por ella misma a Verne

Según datos del INE publicados en octubre, el 66% de niños de 10 a 15 años tiene móvil. Y, en concreto, dos de cada diez niños de 10 años dispone de smartphone, mientras que en los 15 años son 9 de cada 10.

En un entorno cada vez más digital, sorprende la iniciativa de Duque, que carece de tecnología. También porque no es habitual en el imaginario colectivo incorporar el juego como método de enseñanza. Cabe destacar, además, que en España uno de cada cuatro profesores tiene 60 años o más; dos de cada diez están entre los 40 y 49 años; y solo el 16,7% no llega a los 30.

Este patrón es el mismo en todas las comunidades autónomas. Los profesores más sénior tienen aún más peso en la Ciudad Autónoma de Melilla (38,8%), en Andalucía (32,8%) y en Navarra (32,3%) frente a País Vasco (18,6%) y Cataluña (18,9%).

En cuanto a las profesoras, a diferencia de ellos, se distribuyen de manera muy parecida en todas las franjas de edad. Ellas suponen siempre más del 74% del total de docentes, es decir, la enseñanza es una profesión feminizada. Así lo constatan los últimos datos de Las cifras de la educación en España, publicado por el INE en referencia al curso 2016-2017.

Duque cree que esta exigencia de innovar en las aulas es un reto sano con el que su vena creativa se lleva muy bien. “Suelo cambiar de curso y de grupos para forzarme a mejorar”, dice la que es también bailarina de danzas orientales, pintora y, además, manitas con los muebles.

Todos estos intereses los vuelca en el aula. Por ejemplo, ha introducido coreografías y enseña los verbos y sustantivos con coronas de cartón: “Les cuesta muchísimo entender las diferencias de verbo y sustantivo a esa edad, pero les das algo analógico y les hace muchísima ilusión”, cuenta maravillada.

Esta profesora sabe bien de lo que habla: “En un taller de comida saludable, a los niños que hacían una receta les regalaban un peluche. Aunque tienen cientos, no sabes lo contentos que estaban”, recuerda. En cambio, si el premio hubiera sido digital, Duque no cree que hubiera habido tanto entusiasmo.

Sobre otras ideas como otros vídeos virales con profesores dando abrazos o chocando los cinco con alumnos antes de entrar a clase, Duque cree que es una iniciativa estupenda que implantará en su colegio dentro de poco: "Si no lo hemos hecho ya es porque no da tiempo a todo". No sabe cuál será su próximo golpe de efecto, pero sueña con enseñar con la tecnología de la realidad aumentada.

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