Un diccionario aclara a una asesora de Trump el significado de la palabra "hecho"

Kellyanne Conway afirmó que el secretario de prensa de la Casa Blanca había ofrecido "hechos alternativos" durante su comparecencia

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Donald Trump junto a Kellyanne Conway durante la noche electoral
Donald Trump junto a Kellyanne Conway durante la noche electoral.

El diccionario Merriam-Webster registró este domingo un incremento en las búsquedas de la palabra fact (hecho o dato). Esta confusión con el significado de una palabra tan común vino provocada por unas declaraciones de Kellyanne Conway, exjefa de campaña y actual consejera de Donald Trump.

Según la web del diccionario, durante la entrevista que Conway concedió al programa Meet the Press, de la cadena estadounidense NBC, hubo un momento de “tensión epistemológica”.

En esta entrevista se discutía la comparecencia del secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, que aseguró que la inauguración de Donald Trump había registrado la mayor audiencia de la historia, una afirmación que han negado medios como Politifact, The Washington Post, The New York Times y Forbes, recurriendo a las fotografías del evento y a datos como el uso del transporte público. Incluso el responsable de fotografía de Reuters ha tenido que negar en una publicación de Facebook que la fotografía usada en una comparativa muy compartida en Twitter se tomara horas antes de lo que se había dicho. 

Según la asesora de Trump, el secretario de prensa no había mentido, sino que había ofrecido “hechos alternativos". El periodista de la NBC Chuck Todd se mostró sorprendido ante esta afirmación: “Un momento, ¿hechos alternativos? Mire, los hechos alternativos no son hechos. Son falsedades”.

Pocas horas después, el diccionario Merriam-Webster publicó un artículo en su web, explicando que se había registrado un incremento pronunciado en las búsquedas de la palabra fact (hecho). El diccionario se limitaba a recordar que este término “se refiere habitualmente a algo con existencia real o que se presenta con una realidad objetiva”.

El tuit en el que enlazó a esta publicación se ha compartido más de 31.000 veces desde el domingo y se ha interpretado en Twitter como una réplica a Conway. “Cuando el diccionario te trolea, a lo mejor quieres reconsiderar tu vida”, decía un tuitero. Otro añadía: “Las cosas están tan mal que hasta los diccionarios se están implicando”. Alguno también criticó la politización del diccionario.

Un hecho es una pieza informativa que se presenta con una realidad objetiva.

La etiqueta #alternativefacts (hechos alternativos) se usó en Twitter a lo largo del día en modo humorístico, junto con #SpicerFacts (hechos de Spicer), #SeanSpicerSays (Sean Spicer dice) y #SeanSpicerParallelUniverse (el universo paralelo de Sean Spicer).

Fue un honor para el presidente Trump contar con las actuaciones de Prince y de David Bowie en su inauguración. Springsteen lloró. Estaba tan celoso.

Hemos registrado un número récord de pasajeros. Todo el mundo se lo ha pasado muy bien, de nuevo frente a lo que publican los medios de izquierda.

Estoy a punto de devorar esta alt-ensalada.

Es cierto que Spicer podría haber presentado hechos o datos alternativos: por ejemplo, si muchos estadounidenses hubieran seguido la inauguración desde otro lugar que no se ve en las fotografías. También podría haber dado una opinión: por ejemplo, que fue la ceremonia más emotiva o la más patriota de la historia.

Pero no fue el caso: Spicer no ofreció hechos alternativos ni opiniones, sino que soltó una afirmación sin base objetiva, hasta el punto de que The Guardian comparó a Spicer con Groucho Marx, que en Sopa de Ganso decía aquello de “¿a quién vas a creer? ¿A mí o a tus propios ojos”.

Según la web Politifact, no es cierto que la inauguración fuera la más vista de la historia. Incluso la estimación más alta (720.000 asistentes) está por debajo del número calculado para las inauguraciones de Barack Obama en 2009 (1,8 millones) y 2013 (un millón). Los datos de uso del metro de Washington también son inferiores. Tampoco es cierto que el contraste entre las fotografías se debiera a una “ilusión óptica” por culpa de las lonas que cubrían el césped del Mall de Washington, como adujo el secretario de prensa.

Además de eso, unos 30 millones de estadounidenses siguieron la ceremonia por televisión, más que los 20 millones que siguieron la de Obama en 2013, pero por debajo de los casi 38 millones que vieron la de 2009. La ceremonia más seguida por televisión de la historia fue la de Ronald Reagan en 1981, con casi 42 millones de espectadores. La de Trump es la quinta.

Así las cosas no es de extrañar que los diccionarios nos tengan que recordar cuál es el significado de algunas palabras. Y tampoco resulta raro que la palabra del año 2016 para este diccionario haya sido surreal, surrealista, tras notar un incremento significativo en las búsquedas de este término después de las elecciones estadounidenses.

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