La opinión de Jane Goodall sobre Twitter y el poder de los vídeos virales de animales

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Esta entrevista se publicó originalmente en The Dodo. Una de las ideas impulsoras de The Dodo es la observación de que se está produciendo un cambio en la forma en la que las personas se relacionan con los animales, tema que Goodall trata en la entrevista.

Por Izzie Lerer

La doctora Jane Goodall necesita pocas presentaciones. La experta en chimpancés más respetada del mundo es en gran medida responsable de que los estudios científicos se tomen en serio las emociones y la personalidad de los animales. También es la fundadora de la organización global Jane Goodall Institute, además del programa educativo dirigido a jóvenes Roots & Shoots.

The Jane Goodall Institute

Goodall ha ofrecido y continúa ofreciendo contribuciones significativas en el campo de la conservación y el bienestar animal, y su dedicación al trabajo en favor de los animales es excepcional.

Nos interesan los cambios en la actitud respecto a los animales de los que usted ha sido testigo a lo largo del tiempo y en su carrera profesional.

(Michael Neugebauer)

Cuando fui a la Universidad de Cambridge por primera vez en 1961, no podía estudiar la mente animal porque los animales no tenían mente. No podía estudiar las emociones animales; de hecho, ni siquiera podía plantearme que los animales pudieran compartir emociones con nosotros. No podía estudiar la personalidad animal porque todas esas cosas eran únicamente humanas. Veías esa idea escrita una y otra vez.

The Jane Goodall Institute

La ciencia ha ido cambiando esta perspectiva de forma gradual. Ahora puedes estudiar esos temas. Hay más libros sobre moral en animales. Hay más libros sobre la personalidad de los animales. La idea de que los animales pueden realmente pensar y solucionar problemas se ha demostrado en muchas ocasiones.

Tras la Segunda Guerra Mundial hubo un aluvión de estudios de campo que llevaron a otros estudios más amplios. No eran sólo los chimpancés quienes mostraban comportamientos y sociedades complejas; los babuinos fueron los siguientes en ser estudiados. Luego vinieron los elefantes y los leones, y poco a poco llegó mucha información que procedía del terreno, donde los animales son animales, más que de pequeñas jaulas en laboratorios. Esto comenzó a cambiar la actitud de la gente.

¿Cuál es su opinión acerca de la reciente controversia sobre SeaWorld? ¿Durante cuánto tiempo más cree que SeaWorld podrá seguir con su modelo de negocio actual, con espectáculos de orcas y delfines en cautividad? [SeaWorld es una compañía estadounidense dueña de varios parques temáticos donde se desarrollan espectáculos con animales marinos. Uno de ellos es Tilikum, la gran orca involucrada en la muerte de varias personas, la última de ellas, su entrenador, 2010. El aclamado documental de 2013 Blackfish desveló sus difíciles condiciones de vida]

Estoy muy en contra de mantener a cetáceos en cautividad por varias razones. Los amo, y saber que se pueden comunicar a través de varios centenares de kilómetros bajo el mar y haberlos visto en el océano es absolutamente maravilloso. Cuando los veo en un pequeño tanque, duele. Esta es la parte emocional del asunto.

Desde el punto de vista científico, hay que recordar la pesadilla acústica que viven en estos pequeños tanques. Creo que fue Roger Payne quien usó el término “pesadilla acústica”. La beluga tiene las llamadas comunicativas más variadas; sonidos descritos como pitidos, chillidos y rugidos, con los que se comunica en el océano.

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Cuando pasan tiempo en un tanque, dejan prácticamente de comunicarse porque el sonido rebota en la pared. Además de esa sensación desagradable, hay que contar con el horrible sonido de las bombas de agua que mantienen el agua en circulación. Simplemente me parece del todo incorrecto mantener a estos animales es un espacio confinado para que den saltos desde el agua y hagan trucos sencillos.

Teniendo en cuenta su experiencia, ¿cree que esto podría terminar pronto? ¿Estamos llegando a un punto de inflexión?

Eso espero. Hablo con gente que conoce Seaworld, que por supuesto es muy poderosa y opera en todo el mundo. Uno de los prinipales ejecutivos ha llegado a decir que nada de esto les afecta y que continuarán organizando espectáculos con delfines a los que seguirá asistiendo la gente.

Podemos ver pruebas de que hay un cambio en cómo la gente piensa acerca de los animales, desde los académicos y los estudios sobre animales, hasta la cultura popular, con el éxito masivo de documentales recientes como “The Cove” y “Blackfish.” En su opinión, ¿qué puede haber ayudado a este cambio?

Creo que en parte el cambio se debe a que los medios de comunicación han recogido esta tendencia, y los medios son responsables de muchas maneras de guiar lo que la gente considera importante. A esto hay que sumar las redes sociales, que permiten que los contenidos se compartan de forma más fácil mediante Twitter, Facebook y el resto de medios electrónicos, por lo que es inevitable que la gente empiece a pensar diferente acerca de los animales.

¿Cómo puede internet cambiar la forma en la que las personas ven a los animales? ¿Cómo pueden las redes sociales mejorar la eficacia de la defensa de los derechos de los animales?

Enormemente. Puedes sumar millones de personas a una causa gracias a pequeños botones y animando a la gente a firmar y a poner su nombre. Creo que por eso ahora se consiguen manifestaciones de miles de personas, en lugar de los cientos que podías lograr hace veinte años. En mi opinión, está ayudando un montón. Desde luego, hay gente tuiteando desde el otro lado del debate, y supongo que ellos también consiguen más apoyos.

Hay una cuestión importante acerca de este cambio de actitud, y me la encuentro a menudo cuando hablo con alguien acerca de la agricultura intensiva y demás. Cuando les comienzas a explicar lo que experimentan los animales, no lo quieren saber. A veces dicen: “Oh, no me lo expliques; soy muy sensible y amo a los animales”. Y luego se comen una chuleta de cerdo. El secreto acerca de cómo llegar a la gente es llegar a sus corazones. No creo que la cabeza sirva de mucho en este asunto.

Así que en estos temas es fundamental conectar con la gente a través de las emociones.

Correcto. Conozco dos ejemplos para los que ya había hechos concretos disponibles. Cuando se estrenó Bambi, la caza de ciervos cayó en picado. Cuando se estrenó Babe, muchos dejaron de comer cerdo durante un tiempo. Pero no hubo suficiente seguimiento. Hay que encontrar la forma de capitalizar algo así y mantenerlo vivo de alguna manera. Esos son los retos a los que nos enfrentamos y creo que las redes sociales pueden ayudar. Como todos esos vídeos de Youtube con animales; algunos son increíbles.

Los vídeos e historias de animales tienden a viralizar más que ningún otro tipo de historia. ¿A qué cree que se debe esto?

Los animales tienen una relación profunda y antigua con nosotros. Así que es maravilloso ver a una cría de rinoceronte jugando en una sala de estar con un perro. Cuando ves eso, la gente comienza a pensar de forma diferente acerca de los rinocerontes.

Por un lado, una película, un vídeo, o lo que sea que muestre lo maravillosa que es la naturaleza tiende a llevar a la gente a pensar que aún queda mucha naturaleza. Cuando contrapones un animal concreto al hecho de que están matando a tantos rinocerontes, te enfadas. Y cuando relacionas esos números con la cría de rinoceronte correteando en el comedor, piensas diferente.

Es decir, ¿hay poder potencial en estos vídeos virales de animales? ¿Son algo más que una pausa divertida en la jornada de trabajo?

Creo que son realmente importantes a la hora de conectar mente y corazón. Por un lado tienes las pruebas científicas que demuestran que los animales tienen personalidad, mente y sentimientos. Y por otro lado estás viendo a los animales directamente en estos vídeos de Youtube.

¿Puede explicarnos alguna experiencia especialmente emotiva que haya tenido con un animal?

Estaba en Sudáfrica dando una charla durante una cena benéfica. Los anfitriones querían mucho a los perros, así que me dijeron nada más llegar: “Tenemos dos perros de caza congoleños, un macho y una hembra. No son agresivos, pero no tienen mucha paciencia con las personas. La hembra se deja acariciar a veces, pero el macho es muy distante”. Así que acaricié a la hembra y no se mostró especialmente receptiva, pero todo bien.

Después comencé mi charla acerca de cómo cuando llegué a la Universidad de Cambridge todos me decían que los animales no tienen personalidad, mente y sentimientos. Sabía que los profesores estaban equivocados, gracias a mi maestro de la infancia, que había sido mi perro Rusty. Estaba ahí, en ese pequeño atril y pensaba (de esa forma en la que vas planificando la charla a medida que hablas) que estaría muy bien que uno de esos perros se acercara. Estaba mirando por la sala para ver si los veía, porque podría comentar que cuando hay un perro en una habitación, cambia la atmósfera.

El perro macho, el que no sentía ningún interés hacia las personas, cruzó la sala y se puso con su costado tocando mi pierna y mirando a la gente hasta que dejé de hablar de Rusty. Después se marchó. Los dueños estaban asombrados. Me dijeron que nunca había hecho nada remotamente similar.

Usted siente esa conexión hacia los animales desde muy joven. ¿Cree que la afinidad hacia los animales es algo que algunas personas simplemente tienen o se puede aprender?

En mi caso fue innata, pero podría haber sido destruida por una madre que no se preocupara o que no compartiera este sentimiento. Cuando me encontró con gusanos de tierra en la cama, en lugar de enfadarse, simplemente me dijo que necesitaban tierra y que si no, morirían por mi culpa. Tenía un año y medio. Los cogimos y los devolvimos al jardín.

Es posible ver mucha crueldad en los niños. Con suerte habrá alguien que les guíe y les ayude a entender que los animales sienten igual que nosotros. A muchas personas, no sólo niños, no se les enseña esto. Sé que cuando empecé a hablar acerca de chimpancés y otros animales en Tanzania en 1991, al comenzar el programa Roots and Shoots, la gente comenzó a pensar de otra forma al respecto. No habían reflexionado acerca del hecho de que los animales tienen sentimientos y sienten dolor.

El mundo se abre ante ti una vez sales de esa caja que te dice que los animales no tienen esta clase de sentimientos.


  • Traducción del inglés de Jaime Rubio Hancock.
  • Gracias a The Dodo por permitirnos publicar su texto. Si te interesa el mundo animal, harías bien en seguirlos en su web, en su Twitter o en su Facebook.

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