¿Subir la nota o perjudicar a tus compañeros? El reto de este profesor

Revive en internet la teoría de "la tragedia de los comunes" gracias a un docente de la universidad de Maryland

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Un "cruel" profesor de la Universidad de Maryland, llamado Dylan Selterman, tortura a sus alumnos desde 2008 regalándoles puntos extra en las notas, pero con un poco de trampa, según cuenta Buzzfeed. "Podéis ganar 2 o 6 puntos extra, lo que vosotros elijáis. Si más del 10% de la clase elige 6 puntos, entonces ninguno gana nada. Las respuestas son anónimas y solo yo las veré".

Resulta que después de siete años planteando la misma pregunta, solo una vez ha habido puntos extra (no se conoce la distribución de los mismos). La cuestión se hizo viral cuando uno de los alumnos compartió en Twitter una imagen con el reto de su profesor consiguiendo hasta el momento más de 6.000 retuits. "Muchos estudiantes se lamentan por lo egoístas que son sus compañeros", explicó Selterman a la publicación estadounidense. "Otros, de manera muy valiente en mi opinión, reconocen abiertamente que eligieron los seis puntos".

Lo primero que te pregunto es ¿qué elegirías? Supongo que antes de responder querrás leerte el dilema del prisionero, porque la pregunta no es más que una variante, ¿no? Sí, aunque la versión (y hay muchas) introduce la variable del beneficio de muchos, de los comunes, y eso también está estudiado, se llama “la tragedia de los comunes” y como puedes imaginar -spoiler alert- no termina bien.

Tenemos un bien común, tenemos individuos racionales que actúan racionalmente y que terminan destruyendo el bien común aunque eso a ninguno les beneficie. Citando al experto en teoría de elecciones -y conferenciante TED- Barry Schwartz:

¿Cómo escapar del dilema en el que muchos individuos actuando racionalmente en su propio interés pueden en última instancia destruir un recurso compartido y limitado, incluso cuando es evidente que esto no beneficia a nadie a largo plazo? [...] Nos enfrentamos ahora a la tragedia de los comunes globales. Hay una Tierra, una atmósfera, una fuente de agua y seis mil millones de personas compartiéndolas. Deficientemente. Los ricos están sobreconsumiendo y los pobres esperan impacientes a unírseles”.

Hemos colocado el dilema bien alto, en el campo de la libertad y la responsabilidad, estupendo (quiero ver esos comentarios echando humo). Pero antes, me gustaría traer este problema a algo más concreto y palpable. Una situación mucho menos espiritual. Vamos a aterrizar esta “tragedia” a un experimento que sufrimos los conductores cuando en vacaciones nos desplazamos en coche a entornos aparentemente menos urbanos.

Tenemos una autopista de dos carriles, pongamos que es suficientemente recta y que la velocidad máxima para turismos es de 120 km/h. Lo malo es que a esas velocidades el tráfico es muy poco elástico y admite pocas bromas, y hay vehículos lentos, hay curvas, hay radares y coches averiados en el arcén, hay mirones de lo que pueda haber ocurrido en el sentido contrario… Y alguien frena, y frena como si condujese un F1 (no el de Fernando Alonso, que ese ya va frenado), y el de atrás frena también, y el de atrás de el de atrás y… y se produce un acordeón que se puede ver en esta simulación.

La velocidad era de 120 km/h pero esa era la punta legal, al final la velocidad media baja, baja mucho y puede quedar por debajo de los 80 km/h. Y lo sabes, no es la primera vez que has tardado más de cinco horas en hacer 400 km.

Paradójicamente, si los vehículos circulasen a una velocidad de compromiso, pongamos a 100 km/h, la disparidad de velocidades con los vehículos lentos sería menor y el tráfico admitiría mucho mejor los frenazos y cambios de carril. En este otro vídeo se puede ver cómo gestiona una carretera con reducción de velocidad un frenazo.

La conclusión es que podríamos alcanzar una media cercana a la velocidad de compromiso. Lo curioso es que cuando circulamos a velocidades de compromiso hay huecos para los que quieren ir un poco más rápido, hay espacio para uno, para dos… hay espacio casi para un 10% de coches, esto es, mientras tú vas a 100 Km/h (y te llevas los dos puntos extra de llegar en cuatro horas) hay unos cuantos que van a 120 km/h -o más- y se llevan los 6 puntos de llegar casi en tres horas. ¿Hace falta que diga cómo acaba este problema?

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