Qué quiere decir Alberto Garzón cuando habla de heteropatriarcado

El líder de IU lo culpa de las víctimas de Orlando y de la violencia machista

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Manifestación en Madrid contra la violencia machista, 7 de noviembre de 2015
Manifestación en Madrid contra la violencia machista, 7 de noviembre de 2015.

El heteropatriarcado es el culpable del atentado en un club gay de Orlando el pasado sábado y de las dos últimas víctimas de violencia machista en España, según un tuit de Alberto Garzón. Para algunos medios de derecha "delira", "hace el ridículo" y es "un tonto superlativo". El líder de Izquierda Unida (IU) cree que estas afirmaciones son el resultado “de su propia ignorancia". Según ha declarado a Verne, "la derecha es incapaz de percibir aquellos valores y principios machistas y homófobos que están inscritos en su propia concepción del mundo".

"Heteropatriarcado definición", "heteropatriarcado rae" y "garzon heteropatriarcado" (sic) están generando un "aumento desmesurado" en el interés de los usuarios, según Google Trends, el medidor de tendencias del buscador (y en Twitter, chistes con una rima consonante). La curva que marca el volumen de búsquedas muestra cómo estas se disparan este junio, tras el mensaje de Garzón, que se ha retuiteado cientos de veces.

Empezamos pues por lo básico. 

Qué es el heteropatriarcado

Cuando Garzón habla de heteropatriarcado se refiere, en sus propias palabras: "A un sistema de relaciones sociales caracterizado por la supremacía de lo masculino y la heterosexualidad, lo que genera mecanismos de discriminación por razón de sexo y orientación sexual hacia mujeres y personas LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales)".

En qué se diferencia del patriarcado a secas

"El patriarcado en sí es heterosexual", explica a este diario Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno para la violencia de género. "Hablar de heteropatriarcado es enfatizar una de sus características fundamentales, en un momento en el que la diversidad sexual está siendo cuestionada y atacada [con llamamientos como el del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, contra 'el imperio gay y el feminismo']", dice.

Un hombre, blanco, de una determinada creencia, ideología, casado, con niños, tiene un determinado nivel de reconocimiento porque se le supone más fortaleza, más resistencia, competitividad, compromiso, racionalidad, etc, muchas cosas que a las mujeres se les cuestiona. Un hombre, blanco, rico y homosexual, tiene algo menos. "Es un hombre a medias al que le falta una de sus esencias, el objetivo de la procreación".

Equiparar el atentado de Orlando con la violencia machista

"El heteropatriarcado es lo que llamamos una estructura institucional, es decir, un conjunto de creencias, valores, costumbres y normas no escritas que determinadas comunidades políticas interiorizan", argumenta Garzón. Para él todas las grandes religiones son heteropatriarcales, por eso no le extraña "que un fanático religioso muestre comportamientos heteropatriarcales en su expresión más violenta".

Cuando se le pregunta a Lorente, que lleva años escribiendo sobre la violencia de género en varios medios y en su blog personal, si son comparables el ataque homófobo de Orlando y la violencia de género, responde sin dudar: "Por supuesto". "Un machista, una persona que construye su posición de poder en una identidad basada en esa idea de lo que es el hombre, es muy difícil que no sea homófobo y xenófobo", dice. "Esos valores están en la base de todo: no puedes ser machista en casa y ser una persona justa, igualitaria y defensor de los derechos humanos en el trabajo".

Otra cosa, apunta, es que en algunos lugares, por convencionalismos sociales, se repriman ciertas expresiones del machismo, pero insiste: "No confundamos el machismo como algo distinto a la desigualdad, ni la desigualdad como algo distinto al patriarcado, ni el patriarcado como algo distinto al poder".

El heteropatriarcado y la violencia de género en campaña

Solo la candidatura de Unidad Popular de Alberto Garzón hablaba de patriarcado en su programa electoral para las elecciones del 20-D, aunque la mención no se ha incluido en el acuerdo de 50 puntos para la candidatura de confluencia con Podemos. No incidía en la condición heterosexual, pero planteaba un nuevo marco constitucional "que ponga fin al sistema patriarcal". En la campaña de diciembre, el líder de IU dejó claro también que su candidatura defendía "un nuevo país que cuestione instituciones heteropatriarcales como la monarquía, el ejército o el poder de la jerarquía católica".

En Podemos y PSOE hay grupos feministas que manejan con soltura el término, pero sus líderes no suelen pronunciar esa palabra. Tampoco se explayan mucho cuando se trata de violencia machista. Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos) dedicaron 22 segundos al tema en el debate electoral a cuatro que se celebró este lunes. Son más, en todo caso, que la completa omisión de Mariano Rajoy (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos).

"Es muy revelador. Si en España hubiese un grupo armado que matase a 60 personas al año, habría sido el tema que centrase el debate", opina Lorente. "Los dos silencios son más trascendentes", señala, precisamente porque "quienes se callaron de manera tan sonora son los que más en contra han estado de medidas para frenar la violencia machista".

Alergia a declararse "feministas"

Pedro Sánchez presume de tener "el partido más feminista" y puede que él mismo lo sea, según Lorente. Como Pablo Iglesias, está rodeado de militantes del feminismo, pero a ninguno de los dos se les ha escuchado declararse feministas, como hizo el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. El líder de Podemos afirmó en una entrevista en Jot Down: "No me gustan los hombres que dicen: 'Yo soy feminista y por tanto represento a las mujeres igual que ellas mismas'. No me lo creo".

Alberto Garzón es el único que se declara feminista sin ambages. "Lo soy porque defiendo un modelo de país y de sociedad en el que las mujeres y los hombres sean verdaderamente libres e iguales". Sin discriminación por razón de sexo u orientación sexual, con sueldos igualitarios, sin violencia machista y donde los cuidados se asuman de manera igualitaria.

Pero si hablar de violencia machista no da votos, llamarse feminista directamente los quita, opina Lorente. "El feminismo se ha planteado como una especie de adoctrinamiento impuesto que te lleva a tomar decisiones por encima de tu voluntad y a favor de un determinado sector de la sociedad [las mujeres], en lugar de plantearse como un pensamiento que lo que busca es la igualdad", explica.

Por eso, el feminismo no se percibe como una causa de la que presumir, como se hace con el ecologismo, por ejemplo, sino como algo sectario. A las mujeres que lo defienden se les tacha de feminazis. Y para los hombres, a los que consideran plegados a los presuntos intentos de ellas de sacar provecho, el heteropatriarcado ha acuñado el término mangina (del inglés, hombre (man) y vagina).

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