Yo soy yo y mis contradicciones

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Ilustración: Anabel Bueno con foto de Getty.
Ilustración: Anabel Bueno con foto de Getty.

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La idea de la carta de esta semana ha empezado, como otras muchas, después de ver a Irantzu Varela en la última entrega de El Tornillo. El vídeo se llama Las verdaderas feministas y comienza así: “Feminismo es un pensamiento político, un movimiento social y una forma de vida. Siendo tantas cosas, lo normal es que haya muchas interpretaciones, muchas maneras de serlo. De hecho, es un pensamiento tan crítico, tan transformador y tan en constante evolución que hay un montón de debates abiertos”.

Me venía al pelo este arranque porque últimamente participo en conversaciones en las que alguien acaba diciendo: “Eso no es muy feminista”. Y, es verdad, la mayoría de nosotras no somos feministas a tiempo completo. Aunque intentamos mejorar. Estamos llenas de contradicciones y vamos aprendiendo.

Es una de las ideas sobre las que se construye el libro Mala feminista, de Roxane Gay. Hay una versión reducida en forma de charla TED. Gay dice: “Hay un montón de cosas que hacen de mí una mala feminista. El rosa es mi color favorito. Cuando conduzco al trabajo escucho música rap pandillera a todo volumen. Estoy completamente mortificada por mis gustos musicales”. Que levante la mano quien no se haya preguntado esto alguna vez bailando la canción del verano de turno.

Hace unos meses, Leticia Dolera escribió un artículo en Pikara que se compartió muchísimo. Hablaba sobre cómo fue su experiencia en la alfombra roja de los Goya y sobre el derecho a estar confundidas, a plantearnos si algo está o no está bien. Y a veces a equivocarnos, claro. “Asumir los claroscuros y paradojas de mi propio feminismo va a ser mi nuevo reto personal, un reto hacia la libertad”, decía Leticia Dolera.

Una de mis contradicciones favoritas es la del maquillaje. ¿La barra de labios es un símbolo de empoderamiento femenino? ¿Para quién nos maquillamos? Si también os habéis preguntado sobre ello, os recomiendo escuchar este podcast de Sangre Fucsia.

Roxane Gay acaba su libro que deberíamos decirnos más a menudo: "Preferiría ser una mala feminista a no serlo en absoluto".

ESTOS DÍAS, ME HA GUSTADO MUCHO LEER

1. No solo hay techos de cristal, también hay escaleras (Broadly). Si alguna vez te has preguntado por qué la mayoría de los chefs de prestigio son hombres aunque en tu familia la cocina siempre haya sido cosa de mujeres, que sepas que ese mecanismo tiene un nombre y se repite en muchas profesiones, en todo el mundo. Broadly lo explica en su artículo ¡Sorpresa, los hombres acaparan los altos puestos de profesiones tradicionalmente femeninas!

2. Dejad a los niños llorar (New York Times): Que sí, que todas sabemos a estas alturas que hay que enseñar a las niñas que no solo pueden ser princesas, sino que también pueden ser superheroínas. Pero, además de hacerles ver Wonder Woman, como los niños de esta guardería, ¿qué hacer si tienes hijos? ¿Cómo se educa a un niño feminista? El NYT habló con especialistas de muchas disciplinas para publicar esta lista de consejos (el original está escrito en inglés, pero también está traducido al español).

3. El derecho a complicarse la vida: En la semana del Orgullo quiero rescatar las historias que trae June Fernández en su libro 10 Ingobernables. Historias de transgresión y rebeldía. Emocionantes, valientes, fuera de los márgenes y que se leen de un tirón:

¿Ser mujer y no depilarte la barba? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Salir del armario a los 40 años? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Poner tu vida en riesgo por defender los derechos de otras personas? Qué ganas de complicarte la vida. ¿No esconder la pluma ni siquiera delante de las monjas de tu residencia de ancianos? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Empeñarte en mantener vivo un juego tradicional de mujeres que a nadie le importa? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Reconciliarte con tu cuerpo en vez de llevarlo al quirófano para que te lo arreglen? Qué ganas de complicarte la vida.

Este libro recoge diez historias de gente ingobernable, que prefiere complicarse la vida que asfixiarse en el estrecho y absurdo modelo de normalidad".

4. Madres, juezas o histéricas (Público). Si hacemos una radiografía al cine español con una mirada de género, las cifras son demoledoras: solo el 36% de las películas españolas tienen protagonistas femeninas y solo el 28% de los personajes que hablan en las películas son mujeres. En este artículo, no solo están los datos, sino también las voces de mujeres de la industria del cine como Silvia Marsó. Y un camino que perseguir: el modelo sueco.

5. Irene Montero no es “la novia de” nadie (Verne). Resulta triste darnos cuenta de que todavía hace falta recordar todas las cosas negativas que conlleva nombrar a una mujer en función de un hombre. Pero, por si acaso siguen quedando dudas, lo hemos hecho en este artículo, hablando con expertas sobre el tema. Porque, como dijo Simone Biles:

6. Bienvenida, Lily (Thelily.com). El Washington Post ha lanzado una nueva web llamada The Lily, dirigida a las mujeres millennials. Aunque sus temas deberían leerse a todas las edades. Y no solo las mujeres. La apuesta del diario estadounidense hace un homenaje en su nombre: The Lily fue el primer periódico hecho por y para mujeres y que se lanzó en 1849.

UNA FRASE QUE PUEDES TUITEAR

“Hemos empezado a educar a nuestras hijas como a nuestros hijos. Pero pocos tienen el valor de criar a sus hijos como a sus hijas” (Gloria Steinem).

ESTO HAY QUE VERLO

Si te cansas de echarle miradas al tipo que se sienta a tu lado en el transporte público totalmente espatarrado y que no pilla la indirecta, Alicia Murillo trae cuatro técnicas - “siempre desde el respeto”- para acabar con el manspreading. El tema ha dado mucho que hablar en las últimas semanas pero, como nos explicó este biólogo, “sentados también somos capaces de mantener las piernas a esa longitud y que aún así tengamos hueco más que suficiente para todo”. Por cierto, las compañeras de Pikara están en pleno crowdfunding para sacar su quinto anuario en papel y seguir haciendo “un periodismo feminista, crítico, transgresor y disfrutón”.

Selección del contenido y redacción de la carta: Mari Luz Peinado @mluzpeinado

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