Las mexicanas cuestionan el programa de transformación física ‘Extreme Makeover’

El concurso, presentado por Martha Debayle, desató un debate en redes sobre los estándares de la belleza

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A Gabriela y Ariana les tomó cuatro meses aparecer en el programma Extreme Makeover 2017, un concurso presentado por la conductora mexicana Martha Debayle, en el que las ganadoras se someten a una transformación física.

Desde la mañana de este lunes, la locutora de W Radio dio a conocer los resultados del trabajo de cirujanos y estilistas sobre las dos ganadoras de este certamen, que incluyó intervenciones estéticas en quirófanos y otros procedimientos para intervenir su imagen.

Los resultados de esta transformación generaron un debate en Facebook y Twitter donde se cuestiona la magnitud de las intervenciones, el costo de las mismas, así como los estándares de belleza con los que se mide el éxito de este cambio. En menos de 24 horas, algunos de los mensajes obtuvieron  cientos de retuits y likes, estos incluían el hashtag #MitodelaBelleza el cual se volvió trending topic en la noche del lunes.

Tania Tagle, bloguera de temas de feminismo y autora de varios de los tuits con más reproducciones, contó a Verne vía telefónica que la idea de usar este hashtag provino del libro de Naomi Wolf con el mismo nombre y fue puesto a debate en redes por ella y la escritora Sandra Barba.

Rebeca Mangas, productora de Extreme Makeover indicó a Verne que llevan 4 años realizando este concurso a petición de la audiencia. "Tenemos a los mejores especialistas en belleza y cada que venían al programa la audiencia nos pedía que regaláramos tratamientos con ellos", dice vía mensajes de texto. "Se inscriben más de 2.000 personas, hombres y mujeres y ellos lo ven como una increíble oportunidad para mejorar tanto física como emocionalmente", explica.

Tagle aclara que la crítica no es hacia las participantes, ni a la conductora, sino al "mandato social que hace que todas nos sintamos con la obligación de cambiarnos algo para ser bonitas”, dice.

Durante la emisión de su programa esta mañana, Debayle comentó que la intención del Extreme Makeover 2017 fue mejorar el ánimo de ambas participantes más allá de la inversión monetaria que se hizo en las intervenciones.“Cada una tiene sus temas emocionales muy puntuales que nos compartieron en privado", apuntó la presentadora. "La transformación, las ganas y el impulso de hacer las cosas es lo importante. Yo estoy super orgullosa de este gran esfuerzo y me hace muy feliz que sean muy felices con este cambio”, dijo en la emisión.

Elsa Muñiz, investigadora del Departamento de Estudios de la Mujer de la UAM Xochimilco indica a Verne que este tipo de intervenciones enfatiza los estándares de género definidos por un grupo social determinado. “El aumento de senos, glúteos y otras operaciones es enfatizan su pertenencia de género", explica vía telefónica. "Hay una discusión en términos de que efectivamente, esto te ubica en un sector de clase, estos exigen un tipo de intervenciones para ser aceptados en ciertos grupos”, dice.

La especialista destaca que hay una relación marcada entre el sentido de pertenencia social y el disgusto que las mujeres tienen con sus cuerpos, mismos que pueden estar asociados a problemas como depresión o dismorfia. “Las personas que se someten a este tipo de prácticas tienen un problema de no aceptación de sus cuerpos o de verse ante el espejo de formas como no quieren ser. Los procedimientos no producen estos problemas, sino que los orilla a intervenir su cuerpo”, comenta.

Los verdaderos efectos del 'makeover'

Los programas televisivos de makeovers (transformaciones físicas) han sido criticados en varios estudios académicos. En el Oxford Handbook of the Psychology of Appearance (el libro de Oxford sobre la psicología de la apariencia), sus autores apuntan que estos shows “ofrecen la posibilidad de un nuevo y mejorado yo que celebra las normas y representaciones convencionales sobre la feminidad” y “distorsionan la idea del buen gusto con el del automejoramiento”.

Por este último concepto, se concluye en el libro, estos programas denotan clasismo, al exigir a las mujeres de menor poder adquisitivo emular a aquellas con mayores ingresos, usualmente las expertas en moda.

La crítica de medios estadounidense Jennifer Pozner, afirma en su libro Reality Bites Back que los programas de makeovers son algunos de los más dañinos de la televisión estadounidense ya que perpetúan la idea de que mejorar la apariencia física resuelve problemas psicológicos como depresión o baja autoestima. “Estas mujeres sufrían de traumas que no podían resolverse con una reducción del abdomen”, dijo al Vice en 2016 en referencia a las concursantes del reality show The Swan. “Eran víctimas de abuso por parte de los hombres y sentían que no merecían vivir, y ellas fueron las que eligió la producción”.

Lorrie Arias, una de las participantes de The Swan, dio una entrevista a The Huffington Post una década después de la transmisión del programa, en el que se sometió a varias cirugías plásticas de rostro y cuerpo. Ella aseguró que sufría de depresión, bipolaridad y continuaba padeciendo un desorden de dismorfia corporal a pesar de su transformación. Sin embargo, la estadounidense dijo que se sometería a más cirugías si pudiera.

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