Una petición en internet reabre el debate sobre la inequidad de género en el Colegio Nacional

Artistas e investigadoras opinan a favor y en contra de las cuotas de mujeres en las instituciones culturales y académicas de México

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Elena Poniatowska en Alcalá de Henares, España, al recibir el Premio Cervantes 2014. La autora no forma parte del Colegio Nacional
Elena Poniatowska en Alcalá de Henares, España, al recibir el Premio Cervantes 2014. La autora no forma parte del Colegio Nacional . NurPhoto

Concepción Company fue a la FIL de Guadalajara a defender a la lengua española de las acusaciones machistas. “La lengua no es sexista: lo que sí es sexista, y eso es innegable, es la sociedad”, ha dicho la filóloga emérita de la UNAM en la fiesta de los libros. Ella es una de las tres mujeres que actualmente son parte del Colegio Nacional, una institución cultural y académica que también ha sido acusada -recientemente y desde algún tiempo- de haber obviado los logros de las mexicanas durante casi 75 años.

“¡Queremos un Colegio Nacional no misógino, ahora, no en un siglo!”, dice una petición de Change.org dirigida al presidente Enrique Peña Nieto y a sus secretarios de Educación y Cultura. La carta publicada por otra académica de la UNAM, Lucía Melgar, ha reunido en dos semanas las firmas de apoyo de más de 6.200 personas, entre ellas Elena Poniatowska, Gael García, Marta Lamas y Margarita Zavala. Además ha reabierto un debate sobre la inequidad de género en la academia mexicana, al que se han sumado las voces de mujeres como la escritora Sabina Berman -a través de sus redes sociales y artículos de opinión- y Concepción Company a través de una entrevista con este diario.

El Colegio Nacional ha tenido 102 miembros desde su creación en 1943, de los cuales 98 han sido hombres y solo cuatro, mujeres. La institución pública se creó en medio de la Segunda Guerra Mundial para “reunir a los hombres más destacados de la patria [...] en medio de las tinieblas”, dijo en la ceremonia inaugural el entonces secretario de Educación, Alejandro Gómez Arias. Y con “hombres” se refería a la primera acepción de la palabra, sostiene Company, también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua: un “ser animado racional, varón o mujer”, según la RAE.

En un primer momento y de acuerdo al espíritu de la época, los puestos vitalicios se otorgaron a 15 varones ilustres, como el pintor Diego Rivera, el ensayista Alfonso Reyes y el novelista Mariano Azuela. El número de miembros aumentó a 40 en 1971, pero no fue hasta 1985 cuando ingresó la primera mujer: la historiadora del arte, Beatriz de la Fuente, que murió en 2005. El resto de las colegiadas se han sumado en años más recientes: la psiquiatra María Elena Medina Mora en 2006, la arqueóloga Linda Rosa Manzanilla Naim en 2007 y Concepción Company en 2017.

Concepción Company Company, María Elena Medina Mora y Linda Rosa Manzanilla Naim.. El Colegio Nacional

Ellas, igual que los 37 miembros varones actuales -como Juan Villoro, Enrique Krauze o el Nobel de Química, Mario Molina- reciben 100.000 pesos al mes (alrededor de 4.500 euros) y lo seguirán haciendo hasta su muerte. Según Company, esto no es una beca sino una remuneración por el trabajo de difusión de la cultura que deben realizar como miembros del Colegio. “Tenemos que hacer un montón de trabajo: conferencias y cursos dentro y fuera de la sede. Actividades totalmente gratuitas a las que este año asistieron unas 30.000 personas, de las cuales más del 60% son mujeres”, sostiene.

Según Lucía Melgar, en los últimos años han existido numerosas peticiones formales e informales para que el Colegio Nacional reconozca el talento de las mujeres y sea más equitativo en su constitución. Ella menciona en su misiva a artistas y académicas que bien podrían ser o haber sido colegiadas: Elena Garro, Rosario Castellanos o Frida Kahlo, en el pasado, y Elena Poniatowska, Graciela Iturbide o la astrónoma Silvia Torres Peimbert, del presente. Pero el organismo, añade la académica, “ha guardado silencio y sigue invitando sólo a hombres”.

Con esta premisa ha lanzado una polémica propuesta: “Proponemos que el Colegio Nacional pase a llamarse Colegio Nacional de los Hombres y su presupuesto pierda una mitad (la mitad que corresponde a los impuestos de las ciudadanas mexicanas). Y con ese presupuesto, que se financie un Colegio Nacional de las Mujeres, con 40 miembros, que deberán ser elegidas por sus méritos. Los dos Colegios podrían coexistir una década, al cabo de la cual podrían fusionarse en un solo Colegio Nacional, por fin paritario”.

Voces a favor y en contra

A Company, que ya es miembro del Colegio Nacional, esta propuesta de separar a los hombres de las mujeres le parece anticuada. “Como mujer, me molesta de sobremanera que nosotras mismas pensemos que debe haber una cuota de género. Si a mi me dicen que por ser mujer, y no por la calidad de mi trabajo, soy parte del Colegio o de la Academia Mexicana de la Lengua o que soy emérita de la UNAM, yo en ese momento renuncio”, afirma categórica.

Esto no significa, aclara, que no reconozca la existencia de un problema que no es exclusivo de México: que hay pocas mujeres en las instituciones culturales y académicas. “Las mujeres no somos una minoría”, continúa. “Lo que es cierto es que hemos tenido que ir dando batallas que no son muy rápidas. La batalla de la generación de mi madre fue poder trabajar. La batalla en mi generación es que se reconozca el mismo salario y que se nos dé visibilidad social si hacemos trabajo de alta calidad”. Pero los cambios son lentos, insiste, tanto en la sociedad como en el Colegio Nacional, donde solo se puede elegir un nuevo miembro tras la muerte de otro.

La escritora y periodista Sabina Berman ha defendido la propuesta de Melgar en distintos espacios mediáticos. En un artículo de El Universal, Berman cita a un miembro del Colegio -sin revelar su identidad- quien afirma que sus compañeros varones “están convencidos de que las mujeres estamos en pañales en cuanto a ciencia, artes y literatura”. La columnista condena el silencio que han guardado estos artistas y académicos ante los distintos exhortos a una mayor equidad de género, que ha recibido de instituciones como el Senado mexicano.

La escritora mexicana Sabina Berman. Samuel Sánchez

Según Berman, importa resolver la misoginia del Colegio Nacional “porque representa el asesinato simbólico de la mujer en un país donde a la mujer se nos mata de forma física a diario: cada día 7 mujeres son asesinadas por el pecado de ser mujeres”. Y continúa: “Si queremos cambiar nuestra cultura, debemos detener la masacre de las mujeres a un tiempo en el nivel simbólico y en el físico. Con hechos, no con dichos, debemos parar de una buena vez la misoginia sistémica”.

Verne consultó al Colegio Nacional para conocer la postura de la institución. Una representante de la misma dijo que, debido al receso de las reuniones de consejo que se observa de noviembre a enero, el Colegio no puede dar una respuesta formal. La próxima reunión de consejo es a principios de febrero.

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