En las elecciones catalanas se votó casi como en países donde es obligatorio

El récord anterior, de 1982, también fue en unas elecciones celebradas en jueves

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Una señora votando en Barcelona
Una señora votando en Barcelona.

El dato de participación en las elecciones autonómicas catalanas del 21 de diciembre roza el 82%. Se trata de una cifra récord en los comicios generales y autonómicos celebrados en España desde 1976.

La cifra es excepcional, pero no tanto si tenemos en cuenta que la situación política también lo es, como recuerda a Verne Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid: “La participación sube en momentos extraordinarios o cuando se quiere echar a un gobierno”.

¿Cuál era el récord anterior? La máxima cifra registrada hasta ahora fue del 77,97%, en las elecciones legislativas de 1982. Hasta entonces gobernaba la UCD de Adolfo Suárez y en esos comicios ganó el PSOE de Felipe González por mayoría absoluta. En algunas ciudades españolas, como Madrid, Valencia y Barcelona, se superó el 80% de participación.

En Cataluña, las elecciones con una una cifra más alta de participación fueron las autonómicas de 2015, cuando se superó el 77%, en unos comicios también marcados por la tensión entre el independentismo y el constitucionalismo. De hecho, era la primera vez que se alcanzaba el 70%. Cuatro de las once autonómicas catalanas han quedado por debajo del 60% de participación.

No es algo exclusivo de España: por ejemplo, en el referéndum de independencia de Escocia, la participación alcanzó el 84,6%. En cambio, en las elecciones generales de junio del Reino Unido no se llegó al 70% y aun así votó más gente de lo habitual.

¿Es normal que vote más del 80%? Según Vallespín, “en elecciones ordinarias es muy difícil” que se supere el 80% de participación. Al contrario, la tendencia de los últimos años en la mayoría de los países europeos muestra una caída de la participación y una mayor fragmentación del voto: “Ya no hay grandes partidos de masas que recojan el 40% de los votos”. Esto se debe, explica, a una mayor desconfianza de la población hacia los partidos políticos.

¿Hay alguna excepción? Solo se supera esta cifra de participación con regularidad en países donde el voto es obligatorio, de los que hay una veintena en todo el mundo. Por ejemplo, en Bélgica y Luxemburgo, donde la participación está por encima del 85%. También en Australia: en las elecciones de 2016 votó un 91% del electorado y aun así fue la participación más baja desde 1925, cuando el voto pasó a ser obligatorio en este país.

¿Hay algún límite o se podría llegar al 100%? Como se puede apreciar, incluso en los casos en los que el voto es obligatorio resulta difícil superar el 90% de participación. “Llegar al 100% es inimaginable -explica Vallespín-. Siempre habrá alguien que no vote por principio. Y esto no se puede ni se debe evitar”.

Sí que hay una mayor tendencia a votar en poblaciones pequeñas, donde la gente se conoce y puede haber más presión social, sobre todo en momentos muy polarizados. De hecho, entre algunas poblaciones catalanas se han registrado este jueves participaciones del 93,6% (Ivorra, 95 personas con derecho a voto) y del 92,5% (Riudaura, 365), por ejemplo.

¿No iba a votar un 90%? El CIS ya avisaba de que la participación alcanzaría una cifra histórica: según el último sondeo publicado, el 90% de los encuestados tenía intención de votar. Al final, han sido nueve puntos menos. Vallespín fue presidente del CIS entre 2004 y 2008, y recuerda que es habitual que las respuestas a esta pregunta den un porcentaje mayor que el que luego se registra: “Se tiende a decir que se va a votar porque se considera que es un deber cívico”.

¿Se podría haber superado esta cifra de haber votado en domingo? Resulta difícil contestar a esa pregunta, opina Vallespín, aunque en su opinión no se habrían registrado grandes diferencias: “Lo votantes ya estaban movilizados”. De hecho, el récord anterior, el de 1982, también fue en unas elecciones celebradas en jueves.

¿Se repetirá esta cifra en las próximas elecciones? Parece poco probable: “La movilización se debió en gran medida a que mucha gente confiaba en poder resolver el desempate”, cosa que no ha ocurrido. “Este resultado puede provocar frustración y es posible que en las próximas elecciones vote menos gente”.

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