El odio en redes hacia Paula Vázquez y Marina Garcés tiene algo en común: son mujeres

"Salvados" trató el tema del odio en redes sociales, un problema que afecta a una de cada cinco españolas

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El acoso que sufrió la filósofa Marina Garcés tras dar el pregón en las fiestas de la Mercé en Barcelona, la indignación de Paula Vázquez al ser insultada en redes, o cómo los tuits sobre el atentado de Carrero Blanco sentenciaron a Cassandra Vera fueron algunos de los casos de los que se habló el domingo 18 de febrero en el programa Salvados (La Sexta). El espacio que conduce Jordi Évole abordó el tema del odio en redes sociales. Precisamente, en las redes sociales algo llamó la atención: los testimonios del programa tenían a distintas mujeres como protagonistas. Ser mujer es un factor para ser atacada redes sociales.

Una de cada cinco mujeres en España sufre abusos en Internet, según un estudio de Amnistía Internacional publicado en noviembre de 2017. Un dato alarmante es que el 41% de ellas reconoció que al menos en una ocasión había visto amenazada su integridad física. Para Laura Nuño, directora del Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad Rey Juan Carlos, las redes no son más que un ejemplo amplificado de lo que ocurre en el día a día: “No es distinto a lo que pasa en la calle o en el trabajo, pero las redes cuentan con un factor que en la calle no existe, el anonimato y la impunidad del agresor”.

“Si me encuentro a Paula Vázquez por la calle no le digo nada, nos escondemos detrás de las redes”, reconoció en el programa Antonio, el hater que atacó a la presentadora con comentarios ofensivos y cuya identidad quedó al descubierto después de que esta la publicara. Con ese comportamiento, Vázquez buscaba romper la barrera del anonimato y avergonzarle, “para que probase su propia medicina”, afirmó a Évole.

Laura Nuño cuenta a Verne por teléfono que uno de los principales problemas de este odio machista es cómo la sociedad lo banaliza. “Un no te lo tomes así, mujer le quita toda la importancia que tienen este tipo de comportamientos”, dice. “Cambiar la actitud para evitar el acoso tampoco es el camino, no tienes que cubrirte más si en el trabajo te dicen algo, del mismo modo que nadie tiene que dejar de compartir lo que le apetezca en redes sociales”, añade. El estudio de Amnistía Internacional desvela que el 54% de las mujeres que se han sentido acosadas han cambiado su conducta en redes y que una de cada tres han decidido dejar de publicar opiniones personales.

La pesadumbre y el estrés que Marina Garcés sufrió después de que se malinterpretasen las palabras que pronunció en el pregón fue una experiencia “muy desagradable” para ella y su entorno. “Internet puede ser un lugar temible y tóxico para las mujeres. Las consecuencias de los abusos en Internet son muy perjudiciales”, afirma Azmina Dhrodia, investigadora de Tecnología y Derechos Humanos en Amnistía Internacional. En el citado estudio se desvela que más de la mitad de las mujeres que han sufrido ciberacoso han reconocido tener estrés, ansiedad y ataques de pánico después de que ocurriese.

Además, el 80% de las mujeres acosadas considera que las herramientas que tienen las empresas encargadas de las redes sociales son inadecuadas. Dhrodia afirmó que la rapidez con la que un tuit puede difundirse y convertirse en un foco de odio es motivo suficiente para que las empresas se tomen más en serio este problema. Algunas de las acosadas también reconocen haber puesto en conocimiento de la policía los insultos recibidos y tampoco se han sentido respaldadas. Algo que, poco a poco, va cambiando. Hace unos días conocíamos la sentencia a un tuitero al que sus comentarios en redes sociales le han costado dos años y seis meses de cárcel. Los magistrados han visto en su "53 asesinadas por violencia de género machista en lo que va de año, pocas me parecen” y otras frases en la misma línea un “claro discurso de odio”. “Se refiere a las mujeres en términos agresivos en un contexto de género, no es un acto puntual, incontrolado e involuntario, conoce y quiere la realización de las expresiones que vierte en las redes sociales", zanjan los jueces.

Si las autoras son ellas, las insultan más

En 2016, el diario británico The Guardian publicó una investigación a partir de los comentarios que habían recibido las noticias de su medio desde 2006. 1,4 millones de menciones fueron borradas por los administradores por no cumplir las normas de la comunidad. Las conclusiones del estudio fueron muy claras: las mujeres y los hombres negros son los más perjudicados. “De los 10 escritores que sufren más acoso, ocho fueron mujeres (cuatro blancas y cuatro no-blancas) y dos, hombres negros. Dos de las mujeres y uno de los hombres fueron homosexuales. Y de las ocho mujeres en el top 10, una era musulmana y otra judía”, decía el artículo.

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