Mujeres loba y brujas sin escoba para renovar el género de terror

'Mortuoria', la primera antología latinoamericana de cuentos de terror escritos por mujeres, busca renovar un género dominado por hombres y por protagonistas masculinos

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Las mujeres de los relatos de Edgar Allan Poe, el maestro de la literatura macabra, suelen morir pronto. De hecho, en uno de sus cuentos más conocidos, Los crímenes de la calle Morgue, ni siquiera llegan a la primera página - ya han sido asesinadas antes de empezar. Desde sus orígenes ochocentistas, la falta de protagonistas y firmas femeninas ha caracterizado a un género que aún hoy está dominado por los hombres. Frente a este carácter un tanto machista y con el Día de Muertos como eje, varias escritoras se han unido para publicar la primera antología latinoamericana de cuentos de terror escritos por mujeres. Páginas que también son una respuesta al terror real del que las mujeres a menudo son objeto en la región.

Ni ángeles bondadosos, ni víctimas pasivas, ni brujas que vuelan sobre escobas. Lourdes Castañón, la editora de esta antología que se titula Mortuoria. Sombras en Día de Muertos (Ediciones Lulú), quiere romper clichés, ir un poco más allá y renovar un género que ella considera repetitivo. “El objetivo es permitir que las mujeres escriban sobre sus penas y sus pasiones y sus propios monstruos”, cuenta Castañón. La puertorriqueña Jac Andino, una de las escritoras de la antología, coincide en la necesidad de abrir espacios. “Nosotras podemos ser tan perversas como los hombres; solo necesitamos el foro para representarlo”.

La voz femenina es todavía poco común en un género que, paradójicamente, fue iniciado por una mujer. Pero incluso la obra de Mary Shelley, mundialmente conocida por ser autora de Frankenstein, es producto de su tiempo. Los personajes femeninos salen retratados casi siempre como seres sensibles y llenos de amor que viven sometidos a fuerzas que escapan a su control. De hecho, el monstruo de Frankenstein mata a la gentil Elizabeth, la mujer de su creador, para vengarse de él. Estereotipos pasivos que difícilmente casan con la mujer del S.XXI. En Mortuoria, las protagonistas son mujeres del momento. “Se alejan del imaginario gótico-romántico del S.XIX”, explica Castañón.

Muchas de las narraciones son un espejo de la realidad violenta de la América Latina de hoy - México cerrará su año más mortífero desde que existen registros y los feminicidios continúan al alza. El relato de la mexicana Mariana Esquivel se hace eco, por ejemplo, de la tragedia de las desapariciones. Inés, la protagonista del cuento, lleva años sin saber nada de su hija y marido. Los vecinos dejan de frecuentarla y ella se encierra en sí misma. Durante el Día de Muertos, a Inés se le aparece el fantasma de su hija. “Nos detuvieron en el camino”, arranca el fantasma, ante la cara de dolor de su madre. “Nos encerraron en una bodega. A papá lo mataron al tercer día. Yo lo vi todo”.

Otras escritoras como Marcia Ramos, de México, y Margarita Dager-Uscocovich, de Ecuador, abordan la violencia de género que lastra la región. Las protagonistas de sus cuentos se rebelan contra los golpes que les propinan sus novios y pasan de ser víctimas a victimarios. El interés de las autoras por esta problemática tiene mucho que ver con la realidad de sus ciudades.

Ramos, por ejemplo, creció viendo películas de dráculas y licántropos en Tijuana, capital de Baja California, uno de los estados con más homicidios de México. La falta de apoyos a las víctimas de la violencia machista en su ciudad la hizo sentarse a escribir una historia en la que se respondía al terror con terror. “Es una crítica del arquetipo literario de la mujer que tiene que ser salvada por el hombre, en vez de salvarse a sí misma”, cuenta la escritora tijuanense. “Quería empoderar a la protagonista”.

En su relato, Graciela es una mujer a quien su novio Omar maltrata con frecuencia. Ella quiere cortar con él pero tiene miedo, hasta que algo extraño sucede en el Día de los Muertos. Acaban de salir del cine, discuten y Omar la golpea; de repente, Graciela siente un “calambre por todo su cuerpo”. “Su piel se rompe, la lengua se le enreda, los dientes truenan y surgen los colmillos”. La nueva Graciela no se anda con rodeos y “le dedica una última mirada antes de devorarlo”. Porque, efectivamente, las mujeres loba también existen.

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