Por qué nos gustan tanto los bares de barrio

Los bares de barrio tienen mejor reconocimiento en redes sociales que el resto

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Una imagen de 'El Palentino' en marzo de 2017
Una imagen de 'El Palentino' en marzo de 2017. EL PAÍS

Puede que tu barrio no tenga un pabellón deportivo. Es posible que tampoco haya un centro comercial, un parque en condiciones, una biblioteca o un cine. Sin embargo, seguro que tiene un bar. Algunas personas se quejan de estos bares de barrio en redes sociales (“siempre ponen las mismas tapas”; “no son agradables”; “los clientes nunca cambian”...), pero tienen un atractivo innegable que hay que reconocerles.

Los bares de barrio reciben un mayor reconocimiento en redes sociales que el resto de bares. Así lo indica el Amstel Index, que mide el reconocimiento en redes sociales y lo expresa en una escala de 0 a 100. Esta herramienta ha monitorizado cientos de comentarios en redes sociales sobre los bares de barrio entre el 24 de octubre y el 11 de noviembre. Los bares de barrio obtienen un 4% más de reconocimiento positivo en redes que los bares que se identifican de otra forma.

¿Y por qué?

No hay una sola razón. Para empezar, las personas tenemos una tendencia natural a valorar más positivamente lo que tenemos cerca, lo que conocemos y sentimos como nuestro. Las lentejas de tu madre son las mejores, de la misma forma que el bar que hay debajo de tu casa es el ideal para tomarse una cerveza.

Ni lo primero ni lo segundo tiene que ser cierto, pero la receta de tu madre y el bar de tu barrio tienen algo en común: es algo que conoces desde pequeño, que evoca recuerdos felices. Según explica el neurólogo y psiquiatra Alan R. Hirsch en su estudio Nostalgia: un entendimiento neuropsiquiátrico, recordamos el pasado como una amalgama de muchos recuerdos diferentes. En ese proceso, solemos filtrar las emociones negativas. La decoración de los bares de barrio también suele recordarnos a tiempos pasados.

Los bares de barrio gustan por sistema

Puede que estés pensando esto al leer los párrafos anteriores: “Vale, pero yo me he mudado al hacerme mayor y también me gusta mi nuevo bar de barrio”. Una clave para entender por qué nos gustan tanto los bares de barrio es que cada uno es diferente, pero todos comparten ciertos elementos que los hacen muy reconocibles.

Por ejemplo, la atención es mucho más personalizada. En cuanto hayas acudido un par de veces, el camarero no olvidará tu nombre. El Amstel Index muestra cómo el trato del personal es uno de los elementos que más destacan los usuarios de redes sociales cuando conversan sobre bares de barrio: los camareros de los bares de barrio son criticados un 7% menos que los de otros bares.

Además, en los bares de barrio solemos encontrar siempre a los mismos clientes. Para algunas personas esto puede resultar un problema, pero en realidad es algo bueno: ir siempre al mismo bar tiene cosas positivas. Como explica The Telegraph en este artículo, hay estudios que destacan que los bares locales favorecen “la interacción cara a cara; es más posible que las personas conversen en bares de comunidades pequeñas que en establecimientos más grande”.

El autor del estudio Amigos de grifo, el papel de los bares en el corazón de la comunidad es el psicólogo y profesor de la Universidad de Oxford Robin Dunbar. Es uno de los principales teóricos sobre cómo funcionan nuestras relaciones cercanas. “La amistad y la socialización son, probablemente, los dos factores más importantes que influyen en la salud y el bienestar. Y eso es algo que se hace cara a cara. Dada la tendencia al alza de vivir nuestra vida online, contar con espacios donde puedes encontrar con personas o ver a viejos amigos es más necesario que nunca”, dice Dunbar en The Telegraph.

“A todos nos gusta ir a nuestro bar de siempre y sentirnos como en casa, pero muchas veces nos cuesta reconocer que ese hecho es posible gracias al equipo de hostelería que está detrás, profesionales que llevan años haciendo de su trabajo todo un arte", dice Elena Morales, responsable de Amstel en España. "Por eso, desde Amstel queremos seguir promoviendo el movimiento del reconocimiento. En este caso, queremos reconocer la gran labor de los bares de barrio de toda la vida, no solo por nuestra vinculación con la hostelería, sino porque son un ejemplo de trabajo constante y porque, gracias a ellos, nuestras quedadas cotidianas con amigos son mucho más auténticas", añade.

Un bar de barrio para cada serie

Los bares de barrio juegan un papel muy parecido a los bares de pueblo: son el lugar donde se socializa, donde se comparten las anécdotas del día a día, donde desconectas después de trabajar… “Y que otra cosa es el bar que plaza pública, ágora, foro para la tertulia y la rumorología, el salón de plenos donde se arregla el mundo cada día”, escribe sobre los bares de barrio Jorge Alacid, periodista y autor de Logroño en sus bares en Diario La Rioja.

Los Serrano, en la taberna que dirigían los dos hermanos

Ese rol, el de foro en el que encontrarse, es el que hace de ellos un lugar tan recurrente en las series y películas. El bar Reinols de Aída o la taberna de Los Serrano son bares de barrio en series españolas. El bar en el quedan atrapados los protagonistas de la última película de Alex de la Iglesia, El Bar, también es un bar de barrio.

No solo idealizamos los bares de la ficción: hay bares de barrio que han quedado reflejados en la memoria colectiva. Un buen ejemplo es el madrileño El Palentino, en la calle Pez de Madrid. Miles de personas se lamentaron en redes sociales cuando se anunció que cerraba sus puertas.Y es que, como los bares de barrio...

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