Cosas que odian los mexicanos que cumplen años en diciembre

Los pocos que llegan a tu fiesta vienen con gripe, no pueden tomar ni una cerveza y no falta quien haga un ‘roperazo’ del intercambio

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Un cumpleaños suele ser una celebración única. Pero para las personas cuya fecha de nacimiento coincide con las fiestas decembrinas, puede no ser un festejo sino todo lo contrario: una verdadera pesadilla.

El último mes del año está lleno de celebraciones a nivel mundial, pero en México existe un toque festivo local: el maratón Guadalupe-Reyes, que comienza con la fiesta de la Virgen de Guadalupe, continúa con las posadas, la Navidad, la fiesta de Año Nuevo, las pastorelas y culmina con el Día de Reyes. Entre tanta fiesta, ¿dónde cabe una celebración de cumpleaños? Probablemente queda fuera de la agenda.

La mayor parte los nacidos en diciembre sabe que la mitad de sus invitados cambiará el pastel de cumpleaños por una posada o inventará pretextos para no presentarse. Lo que más molesta es que en la mayoría de los casos el presente de cumpleaños cuenta también como el de Navidad. Pero para los mexicanos, ese no es el único problema. En Verne conversamos con varios cumpleañeros de diciembre para conocer cuáles son las cosas más molestas de disputarse el onomástico con Jesús, la llegada de Santa Claus, las posadas y el recalentado.

1. Tienes que ponerte creativo para hacer fiestas

Si no puedes organizar una comida o cena, ¿por qué no un desayuno? Javier cuenta que tuvo una novia cuyo cumpleaños coincidía con Nochebuena (24 de diciembre), por lo que solía organizar desayunos a las nueve de la mañana para evitar pretextos de los invitados (y al que no podía faltar bajo ninguna circunstancia). “Todos llegaban ya crudos y desvelados al Sanborn’s a desearle feliz cumpleaños”, cuenta.

La mitad de tus invitados tiene que lidiar con su propia 'fiesta'.

2. Te llenas de ropa de invierno

¿Qué puedes regalar para quedar bien en diciembre? Una bufanda no falla. Pero este pensamiento también pasó por otras cinco personas antes de ir a una fiesta. “Tengo un cajón lleno de bufandas, calcetines y gorros”, cuenta Patricia. “Seguro es lo que más se vende en estas épocas”, comparte, vía correo electrónico.

3. El regalo de temporada: pretextos para no ir a tu fiesta

Entre tantas festividades, puede que tu cumpleaños quede al último en una larga lista de compromisos. “Una vez organicé una comida en casa y solo llegaron dos personas”, recuerda Laura. “Llegó mi mejor amigo y su primo. Fue bueno verlo, pero todos los demás me regalaron pretextos en WhatsApp para no venir a mi casa, y eso que lo organicé el 16 de diciembre”, dice. Con experiencias así, ya sabes a cuáles fiestas tienes que ir y a cuáles no.

4. La gripa, el invitado sorpresa

En diciembre las temperaturas suelen bajar, provocando resfriados, gripes y otros malestares respiratorios. “En mi cumple siempre tengo gripa o tos”, cuenta Carolina. “Si no estoy enferma tengo que cuidarme de que nadie me contagie”, cuenta. Si lo que quieres es agarrar una buena borrachera pero tus amigos están tomando medicamentos, es seguro que no te quieran aceptar ni una cerveza.

Tu fiesta suele tener más pañuelos que regalos.

5. Todos están de vacaciones

“Cuando vas a la escuela, nadie se acuerda de tu cumple porque todos están de vacaciones”, dice Antonio. Según el calendario escolar vigente, los alumnos de educación básica dejaron las aulas desde el 19 de diciembre. En las universidades las clases se abandonaron desde mediados de mes o un poco antes. “Cuando eres niño, esas cosas te afectan más”, cuenta. Si tu cumpleaños fue el 1 de diciembre, quizá la libraste.

6. Celebras con desconocidos

Los restaurantes suelen estar saturados de intercambios y otras comidas navideñas. “Una vez terminé festejando con los de la mesa de al lado, porque solo llegó mi primo”, cuenta Ricardo. En México no discriminamos a nadie al momento de celebrar una fecha importante. “Al final, terminé con nuevos amigos y todos me recuerdan por ser el que cumple años el 26 de diciembre”, dice entre risas.

7. El roperazo, un viejo recurso de emergencia

En México el roperazo es una conocida tradición: tomas un regalo que alguien más te ha dado pero que no ha sido de tu agrado, y simplemente se lo das a otra persona como si fuera tuyo. Aplica para todo el año, pero en temporada de fiestas, esta práctica es mucho más común. “Me tocó recibir libros y discos que habían dado en intercambios donde yo había estado. Es obvio que te lo dan por compromiso, pero igual no dices nada”, comenta Leticia. Si lo ves de modo positivo, tienes un regalo envuelto para la fiesta de la amiga de tu prima, en enero.

"Este regalo no era para mí" piensas todo el tiempo.

8. Festejas de modo diferido

Si no quieres dejar a nadie fuera de la celebración de cumpleaños, lo más seguro es que organices varias reuniones. “Yo siempre digo que hago mi fiesta ‘en abonos’, primero con la familia, luego con los del trabajo y a veces logro colar mi pastel en una que otra posada”, relata Héctor. Aunque parezca un método efectivo, si haces varias fiestas seguro terminas gastando el triple.

9. Tu cumple coincide con la fiesta de tu oficina

Esto te puede pasar incluso cuando tu cumpleaños sea en los primeros días de diciembre. “En varios años mi cumpleaños coincidió con la fiesta de fin de año de la oficina”, cuenta Carolina. Como se trata de un evento al que definitivamente no puedes faltar, tienes que ver a tu jefe y tus compañeros de trabajo cantándote Las Mañanitas antes o después del intercambio. “De pronto eres el centro de atención de clientes y amigos de tus jefes, no está tan padre”, señala. Eso sí, solo recibes un regalo en el intercambio como todos los demás.

Cuidado: el de al lado puede ser un cliente.

Por cierto… ¡Feliz cumpleaños!

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