Es 2019 y muchos españoles en el extranjero necesitan un fax para votar

¿Sabrías dónde ir para mandar un fax?

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Un fax de 1997, cuando usarlos era algo normal y no una misión imposible
Un fax de 1997, cuando usarlos era algo normal y no una misión imposible. Getty Images

“Tengo que mandar un fax” es una expresión que pocas personas nacidas después de 1980 han utilizado. A menos que vivan en el extranjero y necesiten votar en España: muchos españoles tienen que recurrir a este medio de comunicación, prácticamente en desuso en el ámbito privado, para iniciar el proceso para votar desde el extranjero en las elecciones del próximo 28 de abril. No es fácil encontrar un fax en 2019. Conseguir que funcione, menos todavía.

A Ana Mariñosa y a su marido Jorge Massa, españoles residentes en Estados Unidos, les ha costado 10 euros enviar un fax desde Maryland a España, y eso que la mano de obra también ha corrido por su cuenta. “Cuando encontramos una tienda con fax, el empleado le dijo a mi marido que si lo queríamos usar, adelante, pero que él no tenía ni idea de cómo funcionaba”, cuenta por teléfono a Verne. “A mis amigas, en otra ciudad, les ha ocurrido lo mismo”. Ellos son una de las decenas de españoles que han mostrado su descontento en Twitter por tener que recurrir al fax:

Hay tres vías para solicitar el voto desde el extranjero: por correo ordinario, a través de la web del Instituto Nacional de Estadística (INE) o por fax. Entonces, ¿por qué hay quien recurre al fax? Porque no les queda más remedio. “Hay muchísimos problemas con la página del INE”, cuenta Jaime Pérez, portavoz del colectivo de emigrantes Marea Granate y español residente en Noruega. “Hoy mismo he ido a comprobar mi solicitud y me daba error”.

Incluso si la web del INE funcionara correctamente, es necesario utilizar un DNI electrónico con un certificado válido y un lector de DNI para solicitar el voto desde el extranjero. Además de ser una labor compleja, “muchos españoles en el extranjero no tienen DNI, porque no es obligatorio y no pueden renovarlo desde el extranjero”, aclara Pérez. También está la opción de identificarse con una clave que debería llegar por carta a todos los registrados en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). Pero ahí está el otro problema: los tiempos del servicio postal son incompatibles con los del voto por correo. A Ana Pérez, por ejemplo, todavía no le ha llegado. “Prueba a mandarme una carta hoy mismo, verás lo que tarda”, dice. “Sinceramente, no creo ni que las papeletas lleguen a tiempo, estamos muy cabreados”.

En un comunicado difundido a finales de enero, Marea Granate denunciaba la "falta de consenso" de los partidos políticos para agilizar este proceso: "Tras 21 meses de trabajo de la subcomisión para la reforma de la ley electoral, y ante su falta de consenso en medida alguna, el Congreso aprobó el pasado 18 de diciembre una nueva prórroga de seis meses para sus trabajos". El voto desde el extranjero también es conocido como voto rogado: se llama así por el hecho de que, para poder ejercer el voto, haya que solicitarlo expresamente. Es decir, rogarlo. Según Marea Granate, este proceso "lacra la participación de la emigración española desde su instauración en 2011". En las generales de 2016, la participación de los electores españoles en el extranjero fue del 6,3%. En las del 2008, antes de que se instaurase el voto rogado, fue del 31,7%. Hay más de dos millones de electores españoles en el extranjero.

Luis Felipe Garrán, un joven español de 20 años residente en Guatemala, se está topando con muchos problemas para votar. “Aquí llevamos dos años sin servicio postal”, cuenta. La falta de acuerdo entre varias administraciones de Guatemala mantiene suspendido el envío de correos en el país. En el consulado ni le han dado la posibilidad de rogar el voto por correo. “Me han dicho que tenía que utilizar el fax. Y no he usado uno en mi vida”, reconoce. “Ni siquiera sé dónde buscarlo, he preguntado a mi padre por si tenían uno en el trabajo. Dice que hace 15 años que no”.

Incluso si Garrán encontrara una máquina de fax –y consiguiera hacerla funcionar– podría fracasar en su intento de mandar la solicitud para votar. Necesitaría que, en España, la máquina de la delegación provincial (León, en su caso) funcione correctamente. “Hay muchos casos en los que el fax no llega porque la máquina de España no tiene papel”, explica el portavoz de Marea Granate. Además, los faxes no se reciben de forma automática, sino que alguien tiene que aceptar el envío. La diferencia horaria puede hacer que no haya nadie en España despierto para recibirlo.

Garrán asegura que la solución que le han dado en el consulado, si no localiza un fax, es “escanear los documentos, enviárselos a alguien en España y que esa persona en España mande el fax por mí, que seguro que funciona mejor”, dice. Es lo que tiene planeado: “Este fin de semana se lo enviaré a alguno de mis tíos, que viven en León, y que ellos lo manden por mí”. Y aun así, duda que pueda votar finalmente. “¿Recuerdas lo que le pasó al Real Madrid con De Gea? Claramente, los faxes no son de fiar”, bromea.

Cuéntanos tus problemas para votar desde el extranjero

Los testimonios recogidos en este artículo son una pequeña selección, pero hay muchos otros españoles que están teniendo muchos problemas para votar desde el extranjero. ¿Estás entre ellos? ¿Tienes algún amigo o familiar que esté sufriendo estos problemas?

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Y si tienes dudas sobre los plazos para votar desde el extranjero, puedes consultarlos en este calendario, en el que también están las fechas clave para votar por correo.

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